miércoles, 13 de enero de 2010

Relatos hiperbreves XXXVII

Miré los muros de la patria mía y no hallaron mis ojos rincón alguno en el que observar un poco de verde, algunas briznas de hierbas. Pasado el tiempo, no hubo lugar en que levantar ladrillo alguno y todos se convirtiendo en castillos de arena, que acabaron arrastrando al fango a todos aquellos que vivían en él sin saberlo.

No hay comentarios: