viernes, 12 de febrero de 2010

Relatos hiperbreves XXXVI

Para Moi y María Ángeles, por esa maravillosa cena
Cansado ya de buscar princesas en novelas que acabarán por sobrevivir a sí mismas y a su propio tiempo; enfermo de tanta palabra que no dice nada, de tanta literatura que no sabe estar ya ni en su propia casa; agotado del engaño al que se somete cada día y en cada momento; rompe Alonso Quijano una lanza contra todos los tópicos establecidos. Saldrá a la vida y buscará, más allá de todos los ideales de belleza, una mujer que lo ame por todo aquello que ha dejado atrás y todavía no tiene. Dice la tarde entonces: acércate a quien esté a tu lado y te dé agua cuando tengas sed; acércate a quien te sonría a pesar del miedo. Que la tarde calle ahora que Aldonza pasa a su lado y sonríe, a pesar de que, a su alrededor, hay una calle llena de manos que acusa a Alonso Quijano de loco. Y que la tarde diga: nunca supieron que estaba el loco enamorado.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nos ha encantado Hino,muchas gracias!!!

Relatos de viajes dijo...

Completamente de acuerdo en la cita:

"Saldrá a la vida y buscará, más allá de todos los ideales de belleza, una mujer que lo ame por todo aquello que ha dejado atrás y todavía no tiene"

Buenísima