jueves, 4 de marzo de 2010

Final de juego IV

- Y, ¿duele mucho?

- Sí, todo duele, cuando termina. Todo duele, el amor, ya sabes, que deja tristezas que a veces no cuentas a nadie. La vida, si no te rindes y te golpea con furia. Sï, hay cosas que duelen y no sabemos cómo dejarán de doler.
- Pero, ahora, pareces diferente, no tienes la tristeza de otros días, la nostalgia de otras tardes.
- No sé, es, sencillamente que, a veces, tenemos que olvidarnos de las heridas que tenemos en los bolsillos, mirar si ha quedado alguna huella en los pantalones y sonreír al saber que han dejado hilos que nos llevan algunas partes. ¿Te imaginas?
- Bufff, no sé, no ahora. Ahora, como dices, no encuentro esos hilos, sólo las heridas en los bolsillos, cuando antes miraba y veía el bosillo lleno de las monedas que él había dejado. Ahora miro a los bolsillos y sólo hay vacío. Busco en ellos y sólo puedo ver mis manos. No hay nada más.
- Imagino, preciosa. El final de una historia nunca es agradable. Creemos que nuestro camino nos llevará a una misma casa, a una misma habitación pero no hay peor día que áquel en que nos despertamos solos. Es, no sé difícil, mirar al espejo y no ver más que las sombras de tu cabello. Es difícil.
- Sí, pero no sabía que iba a doler tanto.
- Nadie lo sabe, imagino. Todos pensamos que seremos fuertes, que seremos capaces de sobrevivir a otros y hay momentos en que no sabemos sobrevivirnos a nosotros mismos.
- Y, ¿qué toca ahora?
- Ojalá lo supiera, preciosa, pero soy incapaz. Ojalá te miraras al espejo y te encontraras preciosa pero sé que ahora es difícil, sé que ahora no hay nadie al otro lado que te diga que vales mucho y por mucho que te lo digan, sólo vas a escuchar que te pondrás bien, te pondrás bien.
- Espero que sea verdad.
- Ojalá fuera así, ojalá un día te despertaras y decidieras que la vida merece la pena, pero quedarán huellas, cicatrices en las venas que te harán sangrar cuando otra persona se acerque a ti y tú creas que el amor y la vida han pasado de largo. Ojalá te des cuenta de que hay cosas que sí merecen la pena.
- Sí, ha de haber cosas que merezcan la pena, pero el precio que debemos pagar es enorme.
- Sí, un precio enorme.
- Sí, tú, yo, nosotros, nosotros mismos.
- Un precio enorme. Y todo el mundo sigue caminando, pasea, como si no me pasara nada, aunque tienen razón y no es nada, pero me duele todo. Es sólo un dolor en los dedos que está desgarrando el corazón.

1 comentario:

PUMUKIS dijo...

hay mucha gente que solo encuentra monedas y sobrevive... que no significa lo mismo que vivir, claro... mirarse al espejo... y que se ve??? yo ahí tengo un gran dilema!

suerte con las fotos de colores!