jueves, 11 de marzo de 2010

Paisajes después de la batalla

Hay guerras con lluvia que dejan el cuerpo lleno de arañazos y agua en los tobillos. Hay sopas de letras que dejan un sabor amargo en los dedos si no tenemos quien nos escriba. El mundo y no tener, pensamos, un solo momento para nosotros, para sentarnos un momento frente al espejo y saber que todavía somos capaces de sonreír alguna vez. Hay guerras con lluvia que terminan, claro, y dejan charcos con sol en los que perdernos hasta olvidar que hay cárceles y están en nuestras manos, aunque sea una tarde tan solo, una tarde con café y gotas de sol que hacen que la vida amanezca en nuestras pupilas.

1 comentario:

icuro dijo...

El sol va apareciendo poco a poco tras las nubes y vamos sobreviviendo a cada batalla. Con un poquito de sol cualquier guerra parece más fácil de ganar.

Muchos besos, Inés