martes, 2 de marzo de 2010

Parole per Heidi IX

Cara Heidi,
piove e piove e piove; el sur no es lo que era: son mares sus orillas. El mundo no parece el mismo desde la última vez que nos vimos, dos años hace ya, y hemos perdido algunas cosas en el camino, algún amigo, alguna huella que pensamos volveríamos a contemplar a orillas de una calle en la que compartimos un vaso de vino, algunos ratos de alegría y alguna borrachera de vida y palabras. Un ciao, hola, qué tal, cuánto vale este piso, y las primeras conversaciones de un sol que parece no existir desde hace meses. Un no te soportaba hasta que te conocí y nos hicimos íntimos, ahora que nos preocupa saber del otro y comprobar que quedan cicatrices que están dejado heridas en los tacones. Se hace difícil, me has escrito alguna vez, volver a casa, caminar hasta encontrar un lugar en el mundo que se nos va perdiendo por momentos. Brasil también te ha visto ahora, querida Heidi, el caos de una ciudad con la que despertar a tanto calor y tantos gestos. Brasil ha sabido de ti y de la sonrisa verde de tus pupilas en luz, ahora que has despertado a la nostalgia de saber, como hemos hablado estos días, que hace un año que has perdido a alguien en el camino y hay tardes, largas tardes en que se hace difícil salir a las esquinas y no encontrar alguna pisada que ya no no lleva a ninguna parte, aunque ambos imaginemos que hay una casa para nosotros en este mundo, una casa con sol en la que es bueno dormir la siesta y hablar de todo y nada. Y contarnos que sí hay personas que merecen la pena, que dejan restos de música en los dedos con que cantar bajo la lluvia, la lluvia de unos meses que no se acaban nunca, ahora que hay cicatrices que dejan dolor en los tobillos si somos incapaces de aprender a pasear. Y hay un dolor pequeño en las pulseras que deja heridas al escribir, al decirte, como me dijiste tantas veces, la vida está bien, la vida está bien aunque duela, la vida está bien si no te rindes, y ahora yo estoy cansado y tú lo sabes y estás en los teléfonos cinco horas, diez, quince, y tu voz es dulce muy al norte, lejos de de mí como estaba entonces. Y estoy cansado pero hay orgullo y pocas ganas de rendirse, aquí, al sur, al norte, a miles de kilómetros, y hay fotografías que demuestran que las sonrisas existen y el mundo tiene casas en las que bajarnos, en la que hablar un rato, y luego otro, buscar unos labios que nos digan, como nos dijimos una primera vez, ciao, hola qué tal estás, estoy bien, ni más ni menos. Y mostrar entonces en unos labios tanta vida. Tanta como para seguir caminando un poco más.

3 comentarios:

Pumuki dijo...

es muy bonito todo lo que escribes: parole per heidi....

no son solo palabras.. son muchisimo mas... es tanta vida... a mi me transmites optimismo... ya ves!
mucho animo h.

Anónimo dijo...

Ains esa nostalgia... Y la lluvia eterna de este invierno tampoco ayuda.

Un beso
Lourdes

Anónimo dijo...

bello,
....no me pasa muchas veces que me quedo sin palabras...pero esta vez si...solo con una sonrisa en la cara y con lagrimas en los ojos...

...genial...como siempre...es verdad, no son solo palabras, son mucho mucho mas...

TVB y pienso mucho en ti...