miércoles, 19 de mayo de 2010

Crecemos

Per Aurora e per la mia sorellina, sempre

Uno se pone a abrir cajones y se encuentra de repente, otra vez y casi siempre, postales, en blanco y negro, de una Roma que ya nos habita y se dice, volver, otra vez y casi siempre, porque no ha visto otro sol como el de esas aceras, y una luz como la de esas calles, y hay cajones en la casa que nos devuelven la alegría. Uno se pone a estudiar gramática italiana porque no le riñan, porque las plazas con sombrilla de la ciudad le hablen a uno y sea fácil entenderlas. Es mayo y queda poco, sorellina, para que uno se acerque a ti y mire con ilusión a paredes en las que encuentra, sorprendido, palabras de cariño que te han escrito y, otra vez y casi siempre, olvido que han salido de mis manos. Uno se pone a saludar a la Giralda con un calor de cuarenta grados y recuerda los picnics a la orilla del río con el subjuntivo en español y otras letras. Es mayo y queda poco para que tú seas mi profesora y te rías de mi italiano sin gramática y hablemos de que, hace tiempo, bastante tiempo, ya, que ninguno de nosotros escucha un te quiero, ti amo, ti voglio bene, I love you de unos labios que nos habitan con deseo, pero de los que apenas recordamos el color y algún detalle. Uno piensa: yo no quería otro color que el de tu vida, pero hace tiempo, bastante tiempo ya, me dices, te digo, que nadie se acerca a nuestras sábanas para arroparnos con palabras como esas. Uno se dice, el sur, y es Sevilla y hay azahar porque hay mayo y flores que se abren y gente que nos conforta pero hace tiempo, bastante tiempo ya, que no sabemos nada de ellos aunque será genial pasear por esas esquinas para saborear un helado y que tú me hables de heladerías tradicionales en las que sólo hay cuatro o cinco sabores a pesar de que en mi boca tenga cabida el arco iris. Uno sabe que crecer, sorellina, es separarse aunque haya gente con las que hablaremos y nunca hemos conocido. El placer de una nueva sonrisa, de un gesto con ternura que nos devuelva la alegría, a pesar de las tristezas, a pesar de que una y una pocas veces sean tres, y crecer, desde el principio, sea separarse. Uno conoce a niñas rubias que se ruborizan hasta de su propia sombra e intentan cambiar el mundo y se estrellan, como tú, como yo, contra todos los muros, pero, sabes, sabemos, que lo importante, es bueno haberlo intentado. Uno conoce a niñas rubias que tienen miedo hasta de su propia sombra y dan calor en cada abrazo. Uno se dice hay que pasar de página aunque las manos nos traicionen y queden una y otra vez en la misma línea; será sólo un momento, decimos, y se nos pasa la tarde mirando fotos pero ahí están las ventanas, ahí está la tarde, y hay paseos que nos llaman a pasar un café con sonrisas en unos labios en los que nunca nos hemos detenido, y nos dicen, hola, aquí amanece más temprano. Uno olvida que las estrellas, ahora y casi siempre, no son más que el fuego apagado de una llama que nos dio calor hace tiempo, bastante tiempo, ya, decimos, y pensamos, bajo un cielo de verano en el que yo me dormía a cada instante, sería bueno que las estrellas caminaran a nuestro lado pero no, nada que hacer, las nubes caminan y sólo podemos verlas. Uno piensa en cinco veinticincos que nos hicieron crecer un poco cada año. Es mayo y queda poco para que tú empieces a vivir y yo también, ahora y casi siempre, aunque nos pueda el dolor, a veces, de saber que nadie nos completa y hay mañanas en las que sería genial tener unos ojos al otro lado de la cama para decirle: hay canciones que no son nada si no se escuchan a cuatro manos. Uno piensa en notas a pies de página que nos han dejado descalzos y piensa en pies en nuestros pies que hagan del suelo una playa del sur en la que descansamos. Uno piensa en charlas que lo animan, en alguien que nos escriba de ternuras y ojos inmensos que nos pueden, en pupilas dilatadas por la brisa que nos hablan de parques con jardines en los que uno se pierde hasta encontrarse.
Ti voglio bene, sorellina. Ti voglio bene, piccola saggia. Ci vediamo presto.

3 comentarios:

PUMUKIS dijo...

jo.
no están mal los recuerdos... pero tampoco las esperanzas de irse de picnic para "hacer" un italiano sin gramatica...
paciencia...

Anónimo dijo...

Mi alma en tu mano...
Ida... cada vez màs de cabeza...

Anónimo dijo...

Mi alma en tu mano...
Ida... cada vez màs de cabeza!!