jueves, 24 de junio de 2010

Cosas de pequeños sabios

- Hey, qué tal.
- Bien, profe, bien.
- Me alegra. Y ese buen estado de ánimo, ¿a qué se debe?

- Me puedo ir a otra cudad, por fin, profe, por fin. Y yo que creía que no iba a salir de aquí. Pero, mira, nos esperan Madrid y Granada.
- Me alegro un montón por vosotras. Ya te lo dije: eres extraordinaria.
- Jo, profe, creo que me sobrevaloráis. Yo sólo quiero ser...
- Ya, ya... No sé, a lo mejor te sobrevaloramos, pero me gustaría saber por qué cuando te vas y el mundo duele hay luz en mis manos para escribir la vida.

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