miércoles, 30 de junio de 2010

Hombres de papel

Para un hermano, Sorel

Hay hombres de papel que se han vuelto grises y miran a la ventana con tristeza por no mirar a la mesa y ver cómo sus vidas son folios. Se han perdido las voces de todos los alumnos, el jaleo en los pasillos de niños que sí sabían crecer. Nos dijeron, todo era así, e, ilusos de nosotros, nos lo creímos. Y seguimos creyendo en todos los papeles que acabaron por alejarnos de la verdad. Qué triste, hermano, que ni siquiera tengamos un trozo de papel en blanco en el que haya escrito sus nombres; qué triste, hermano, que hayamos perdido las tizas de color, no entran, ya lo sabes, en la programación. Te hablo y nos puede la nostalgia porque hemos perdido todos los recuerdos, ha desaparecido la infancia, qué triste, hermano, saber de aquellos días en que ser profesor era la profesión más bella del mundo.