martes, 29 de junio de 2010

Hoy me gusta la vida mucho más

Para Viky y Laura
Uno espera tardes de palabras sin más, silencios bajo un árbol y ratos de descanso sobre el césped. Uno espera tantas cosas. Uno espera, tantas cosas, y encuentra otras que no esperaba. La vida, la vida y sus sorpresas. Uno se dice: hay gente que me emborracha el corazón y me hace salir a las calles, ebrio, y grito, la felicidad, porque sí, ahora, porque no hay nada como estar tirado sobre la hierba y dejar que el mundo pase, que se detenga, un momento, quiero bajarme, y existen marcapáginas que hablan de criaturas con luz, de criaturas con inteligencia que miran a los rincones y los calan, criaturas que caminan juntas y dejan raíces en las raíces y corrigen del cansancio todos los errores. Uno se dice: hay libros que cuentan historias y son historias porque son hermosas y son hermosas porque son reales, y hoy la vida, hoy me gusta la vida mucho más, y encontrar números que no existían en los cajeros y gritar todo era mío, pero uno mentiría, y grita, hola, sé que no me esperabas pero hay mediodías con sol y hambre en que uno recorre dos ciudades por ver a alguien sonreír y escucha tan solo por qué no me lo has dicho., y hay sonrisas que dejan sin sed a los tulipanes. Uno busca caricias como quien busca abrazos pero sólo encuentra arañazos; uno lee mensajes que no hacen sino escribir, entra ya, hay hambre, sed, y ganas de matarme y todo parece estar en otra parte. Uno ríe y piensa, entrar, sí, entrar para salir, nunca aquí, nunca jamás aquí, el sabor está en otras mesas, es grata la compañía, deliciosas las líneas, genial las ironías y que nunca nunca falte un filete empanado en mi tenedor. Y uno piensa, aire, porque necesita aire, porque nada hay como estar en el césped y contemplar el cielo, aunque no haya nubes y apenas caiga una gota de agua en el sur desde hace meses. Uno contempla, perplejo, porque la vida lleva a otras vidas, estrellas en un ombligo y lunas verdes sobre los hombros y se dice, así que esto era la belleza, y queda la luz, la luz discreta de criaturas que dan abrazos y dejan calor de hogar para horas de viaje en autobús en las que uno no hace sino volver a su soledad. Estrellas en un ombligo que apenas conocen cuatro gatos y hay horas que pasan y uno no tiene ni idea de adónde llevan, Granada, Roma, un barrio, porque sí, porque sería genial estar allí, y saber que te alegras; porque, lo sabes, como ella y yo sabemos, que no hay mejores días que los que no se esperan y los cuentos nunca nunca nunca tienen el final que esperábamos, porque la noche está lejos y hay sol bastante para que uno arda en las pupilas y vuelva a un abrazo y luego a otro y a unos labios que casi se atropellan porque no, porque no saben y parecen haber olvidado defenderse, acaso se hayan sabido desde entonces porque hay cosas que no se piden, se cogen sencillamente. Uno mira y se dice: así que esto era la tranquilidad, que a una mano venga otra mano y que caminen juntas frente a la ciudad. Y uno, escucha, solo, a miles de kilómetros: lo sabes, ya lo sabes, y será: tú y yo frente al mundo. Y uno, aunque se sabe solo, sonríe, porque hay criaturas que le hacen decir hoy, hoy sí, hoy, sí, hoy me gusta la vida mucho más.


1 comentario:

MARIUX dijo...

La VIDA... ¡ah!
camino de ESPERANZAS,
llanto de ILUSIONES,
risa de una infancia,
sentimientos que no cesan,
promesas sin nada.

La VIDA tiene sus latidos caprichosos, metapoéticos: un TÚ, un YO;
un sístole de presencia y un diástole de ausencia.

DUBITO ERGO SUM.