jueves, 22 de julio de 2010

Cosas que hacen que la vida merezca la pena IV

Ese canto a la sencillez y a la naturaleza que supone Dersu Uzala, de Akira Kurosawa. Esos maravillosos diálogos de una serie en la que los adolescentes son adolescentes con miedos y complejos y los adultos con miedos y sonrisas, Everwood, esa serie en la que casi cada diálogo es un trozo de vida en cualquier ciudad de este mundo. Desafía al viejo dragón. Un paseo por una Sevilla de noche en la que apenas hay gente, porque, ya lo decía el gran Machado, el más grande, Sevilla, qué gran ciudad sin sevillanos. Una noche de poco sueño en Mar Menor en la que nadie pidió un poco de sal. Ese canto a la nostalgia que es Bilonguis, de Kiko Veneno, otro de los más grandes, ese y lucharon caos contra control y una llamada de última hora no logró parar el tiempo, y te grité. Laura. Laura y esa tranquilidad que me lleva a ese Ana, el pavo te distrae. Laura y Viky y ese you and me against the world, que volví a leer en V de Vendetta, otra vez. Esa maravillosa carta sobre la integridad y la dignidad de cada ser humano que supone la carta de Valerie en V de Vendetta, ese cómic de Alan Moore, al nivel del Quijote. Esas maravillosas líneas: But it was mi integrity that was important. Is that so selfish? It sells for so little but it´s all we have left in this place. It is the very last inch of us. But within that inch we are free. Viky y sus sarcasmos. Viky y ese deseo de saber el mundo. Jenni y ese saber que el orgullo existe. Jenni y Guille y ese saber que la ternura existe porque hay historias que nos hacen crecer y deberían ser todas. Todas. Porque todo el mundo tiene una historia que contar y no hay nada más emocionante que escucharlas. Mafalda, Mafalda en todo, hasta en los pijamas. Un collar sencillo sobre un cuello precioso. Y la certeza absoluta de saber que hay historias sin fotos que son geniales porque hay fotos que no hacen justicia, preciosa, porque sigo pensando que pierdes en tus fotos. Una noche con estrellas y un hermano hablando de todo y de Kiko, siempre Kiko, y tan tan cerca la playa. Una noche con estrellas y una chica preciosa con collar y palabras sencillas, con detalles, porque siempre se nos gana en los pequeños detalles. Buenafuente. Buenafuente y Berto y esas ganas de reír en un jardín de Mar Menor, en el que las citas, Jimmy y las citas, suelta el porro, que huele a uña. Una tarde de verano en la playa en la que se rían de uno y otra tarde de parque en la que el silencio sea confortable. Todo tiene su momento, todo, aunque uno no lo sepa porque tenga la costumbre absurda de llegar tarde a su vida. Hey, al menos llega. Una llamada teléfonica y un, hey, qué voz más graciosa y un paseo por la playa en la que casi el sol nos mata. Esas palabras de un amigo, Sorel, hey, ha sido un año difícil y casi lo consigues, deberías sentirte orgulloso. Y sí, hay momentos en que sí, y sé que otra vez será la vida como caos y habrá ciudades como Granada en la que nos visiten y saquen de nosotros nuestra mejor sonrisa. Alguna carta que me sacó de las sombras cuando menos lo esperaba y de quien menos lo imaginé. Estudiantes que uno imagina frías e insensibles y escriben líneas que emocionan y emociona ver, ahora que están enamoradas y saben cuidarse solas, cuánto han crecido. Ese canto extraordinario a la necesidad de crecer de todo ser humano que es Beatiful Girls, pequeña película en la que Natalie Portman enamora a la cámara, a un pueblo con nieve, a todo un mundo. Reírse, reírse, siempre, sobre todo de uno mismo porque no hay nada mejor que, como diría Machado, otra vez Machado, grande entre los grandes, nadie es más que nadie. Paseos por Roma sin la mia sorellina. Paseos por Roma con la mia sorellina. Subir unas escaleras y encontrarte en los espejos. Sentir que nos sentimos solos y que no estamos tan solos porque hay tanta gente que, como nosotros, apenas puede verse en las ventanas. El mundo, el mundo lejos y las calles, cerca. Y alguna palabra de dulzura en la que descansar una almohada y salir a la mañana con las ganas de suficientes de comerse una ciudad y algún que otro sujetador, aunque esta vez el color sea lo de menos.

1 comentario:

MARIUX dijo...

Parole frizzanti e piccole gioie:
'Cosas que hacen que la vida merezca la pena'.

TANTE GRAZIE