domingo, 4 de julio de 2010

Parole per Viky

Estimada Viky:

hay días que se hacen noches y hacen que nos pesen las rodillas. Así, dudamos un poco al caminar. Una ciudad que adoras y tantas tantas horas para disfrutarla, alguna esquina te habrá dicho, estoy seguro, hola, te echaba de menos, es bueno volver a verte, disfrutar de tanta inteligencia, de la osadía de saber que estás viviendo y pronto nos veremos cada mañana al despertar. Tantas cosas que hacer y tan poco tiempo. Alguien me dijo: soy una adolescente, hay veces en las que no sé que quiero, pero hay gente que ya ha pasado esa edad y no hace sino recordar que la adolescencia no es más que una enfermedad de la que se sale creciendo. Una verdad como otra cualquiera, imagino. Hay adultos que dicen: me encanta ayudarte, me encanta estar ahí para ti, y, sí, ya sí saben lo que quieren porque saben que el tiempo se les va de las manos y son las decisiones, para bien y para mal, las que les hacen ser quienes son. Es difícil dar tanto y no esperar nada; hay que ser demasiado fuerte, es como viajar al sur de todos los sures y encontrarte solo, para pensar después, son sus vidas, nada más. Nada más, claro, y nada menos. Uno ayuda, da una mano, o dos a quien la necesita pero espera, supongo, al menos cinco minutos de palabra con delicadeza, mirar a los ojos de alguien y encontrar curiosidad y orgullo. Son tan escasos ya: orgullo y curiosidad. Independencia: yo sé cuidarme, pero hay veces en que la fragilidad vuelve y alguien necesita un brazo en su brazo, no sentirse solo durante algún minuto, un buen rato, tomar sólo un café y decir hola. Eran cerca de las cuatro de la noche y escribiste, soy una niña todavía para ciertas cosas, como todos, preciosa, como todas, y no lo entiendo, tan defraudado, tan decepcionado. No es eso, preciosa, no lo es, es sólo que a veces uno da una mano porque quiere escuchar palabras de ternura, un, diría yo, hola, Pablo, tenía ganas de verte, ha sido genial tomar ese café, el año que viene espero que me guardes un rato, alguna vez. Uno dice te olvidarás de mí y quiere decir espero que nunca te olvides de mí, me ha olvidado tanta gente, y no hay puertas todavía que se me hayan vuelto a abrir. No deberías preocuparte, ya digo, es sólo un momento de fragilidad, volverá a estar bien, y a ayudarte en todo lo que necesites, ahora que escuchas, de cuando en cuando, mi voz por teléfono deberías saber que es cierto, como un cuento que hemos prometido no entregar, una criatura a la que nos hemos prometido no hablar jamás por tantas tantas cosas, pero uno crece para saber que el rencor no es nada, apenas un minuto, que uno debe perdonarse y saber perdonar a los demás, por una sencilla razón. Somos únicos e irrepetibles; a veces, nos escuchamos pero es imposible comprendernos. No sé, tal vez ha sucedido que Pablo se ha cansado de ser hombre, pero volverá, volverá a ser ese chico que te escuche embelesado. Es sólo un momento, no lo dudes.

1 comentario:

Laura dijo...

Esta canción siempre me pondrá los pelillos de punta

Un besico.