sábado, 24 de julio de 2010

A punto de sal

Para Laura
Que nunca nunca nunca nunca venga el alma, susurra una garganta. Que haya ciudades con calles que puedan encontrarse en un cuerpo con pijama en el que habitar una tarde. Y otra. Y otra. Que existan noches de cielo sin luna en que perderse en unos labios con sonrisa. Y otra. Y otra. Que restaurantes con mariscos encuentren en nosotros todas las palabras. Y más. Y más. Por conocer el sabor de unas pupilas que hablan en silencio de unas manos. Y otras manos. Que nos vean madrugadas de jardín sin sofá dormidos casi, y nos diga voy a dormir un cuerpo sin pijama. Y se nos olviden todas las palabras. Y habrá, ahora, desde ahora y antes, dos mares que nos lleven a unos muslos preciosos y a punto de sal. Tanto tanto apetito en una ciudad que empieza en ti y en ti acaba. A punto de sal. Que nunca nunca nunca llegue el alba.