lunes, 2 de agosto de 2010

Smarties de colores III

Para Cristy Godoy
Uno vuelve a casa, y trae flamenco, por ver a italianos del sur sonreír, porque el flamenco llegue también a Sicilia, que no es poco. Son detalles, sí, pero hacen sonreír al mundo y hacen que uno no pueda ser anónimo. Es todo verano, piensa uno, toda una vida y lo merece. Uno deja atrás su estatus y ya no es profesor, sólo guiri y lo disfruta, lo difruta sobremanera, y es maravilloso escuchar en cada detalle un gracias. Hacía tiempo que no, pero, hey, la vida, la vida es otra cosa: escuchar palabras que parecen usadas por primera vez y que no se hagan viejas y princesas. Palabras que trabajen siempre por el bien de unas sonrisas que se hagan grande en sus camas y se sientan únicas e irrepetibles, más allá de todos los pronombres. Y te hace feliz escuchar grazie, grazie mille, amico. Y después de dos aviones, que, además, no se han estrellado, y dos autobuses, piensas, y yo no iba a pasar un verano en esta tierra, en mi lugar en el mundo. Estás dormido y Brita te dice, un helado, Hino, un helado de Sicilia y no hay helado mejor. Y toca el mar, y tocan todas las olas, y pensar que la gente debería saber que nada como intentar que lo demás se sientan mejor con las palabras. Ni que fuera tan difícil. Me acerco a las orillas de Letojanni, a lo lejos Taormina, y pienso en un cuento precioso que alguien escuchará desde estas olas. Me dejo caer en la arena: un helado, un trozo de pizza, un sol que apenas hace daño. Me duermo con el rumor de las primeras olas que me dicen eres nuestro, como cada verano, y serás pronto otro, como cada verano. La tierra roja de Tara. Me duermo con las primeras olas para despertar siendo otro. Es la vida, dice alguna orilla, es la vida, y yo debería saberlo. Es la vida y yo he vuelto, he vuelto para quedarme en ella, esta vez, durante mucho tiempo, para habitar en besos como éste durante los labios suficientes.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahora soy una lectora internacional. Un beso más grande aún...

Tu editora

Anónimo dijo...

Aún recuerdo tu pánico a volar, tu gula por los langostinos y helados italianos. Tu pasión por Sevilla y Sicilia, y el número 36 de tu casa de Getares, también queda en mi memoria tu linda perrita, un encanto sin dudarlo.
Espero que todo vaya bien, y las normalidades se hayan modificado a maravillas.
Siento de corazón este distanciamiento, pero que conste que no me olvido de ti, hace poco, hará uestión de días me enteré que tienes el pie mal, espero que estes recuperado.
Este miércoles piso tu querida tierra, ya te habrá contado Jenny,supongo.
No hace falta que diga quién soy aunque cabe decir que se podría decir que se trata de una cría de 18 años que comete errores cada cinco minutos. Ojalá hayas seguido leyendo este comentario, aunque puedo llegar a comprender que no quieras saber nada de mí.

Cuidate mucho Smartie de color