lunes, 13 de septiembre de 2010

De un momento a otro

Para Laura

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí, hace algún tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal todo?

- Bien, bien, profe, pero no sé yo si tú. En realidad he venido porque, no sé, tenía ganas de charlar un poquito contigo.
- Ah, sí, y ello, ¿se debe a...?
- No sé, profe, es que hace mucho tiempo que no escribes un cosas que hacen que la vida merezca la pena. Y ya sabes que me encanta.
- Sí, imagino, que hay muchas, preciosa, pero no sé, es que no encuentro el momento, ni tampoco el lugar. Ya sabes que te he ido contando...
- Sí, profe, lo sé. Una cosa tras otra. Y sé que te duele el mundo. Y que te duelen las cosas. Y que te hace daño trabajar con gente...
- Sí, con gente que enseña en valores y a veces se olvida de ellos por completo. Es que empiezo a no creer en demasiadas cosas.
- Pero, hey, no todos son iguales. Tú no eres igual, y hay muchos como tú que no son iguales. Y, además, sé que lo sabes. Es como los estudiantes.
- Ya, pequeña, pero seamos sinceros, hay muchos estudiantes de mentira. Y pocos de verdad. Aunque, claro, tú eres una de ellas, y me siento inmensamente orgulloso de haberte tenido como alumna. Aunque no te enseñara nada.
- No volvamos a eso, profe. Sabes que aprendí contigo, por ejemplo, a no ser un profesor blando y con autoridad. Anda que...
- Pero es que siempre estoy peleado con la autoridad. Me interesa que mis estudiantes aprendan.
- Sí, pero olvidas que para hacerlo a veces es necesario un buen entorno. Es como tocar un violín sin silencio; es imposible, profe. A veces tienes que saber qué cuerdas tocar, dónde hacerlo.
- Imagino que tienes razón. Pero creo que no es la razón por la que has venido a hablar conmigo.
- Aciertas, profe, aciertas. Es que tus textos últimamente son muy tristes. Un corazón cansado, sin ganas. Demasiadas cosas te dan asco. No eres tú, profe, no eres tú.
- Ya, pero es el mundo y demasiadas cosas dan asco. Lo entenderás cuando...
- Ni se te ocurra decir que lo entenderé cuando sea mayor. Sabes que lo entiendo ya. Pero nunca has sido del tipo de persona que dice esto es un asco y no hace nada. Nos conocemos e intentas cambiar las cosas, siempre que puedes.
- Ya, pero es que nunca se consigue.
- Nunca no existe, profe. Se consigue a veces y otras no. Y cuando se consigue, y ves que alguien ha sonreído por lo que acabas de hacer, es genial. Aunque sea a pequeña escala.
- Sí, hay muchas cosas que dan asco pero muchas personas que merecen la pena. A lo mejor tienes razón.
- Claro que sí, profe. Además, lo hemos hablado muchas veces: lo pequeño es lo importante.
- Sí, nada como los detalles, como los pequeños detalles. En ellos está la vida.
- Sí, en que alguien nos mire, en mirar alguien y sentirnos bien, en hacer sonreír a alguien y saber que lo hemos logrado nosotros, en encontrar una línea que nos haga ser quienes somos. Son tantas cosas, profe, tantas cosas que hacen que la vida merezca la pena.
- ¿Seguro que tienes dieciocho años?
- Que sí, profe, que sí.¿Por qué sonríes?