jueves, 9 de septiembre de 2010

Después de todo

Después de todo, de cada beso con sed en tus arenas, de cada caricia con hambre en tus baldosas, y de olvidar que dormir es necesario, aunque sólo sea por saber que hay noches en que mi cuerpo se encuentra en tus gemidos y que mi boca se duele en tus dientes cuando me muerdes en tus labios; después de todo, hay tardes de ciudad sin el café que nunca derramé sobre tu alfombra, porque, hey, seamos sinceros, nada como derramar sobre tus muslos el agua de playa suficiente para dejarme llevar por las olas de un mar en calma en tus muslos cuando Roma era Roma todavía y había canciones que tenían la misma letra para ti y para mí, ya lo sabes, también para mí; después de todo, hay frases de películas que se hicieron diálogos en nuestros ratos y los creímos parte de nuestra banda sonora para mañanas de verano sin fin; después de todo, era sol y llegó el invierno.