martes, 14 de septiembre de 2010

Parole per Ida

Tanti auguri, sorellina

Adorada sorellina,
ahora que sé que estás trabajando como hace tiempo que no lo hacías, que has tenido todo un verano con besos, alguna caricia, y paseos por hoteles con arte y río, viajes por una Sicilia que deberías conocer desde siempre, aunque olvides algunas veces un volcán, algunos montes, pero ese ir al sur, siempre al sur, también en Sicilia, con dos amigos, con poco equipaje y toda la ternura que pueda existir en esos dedos tan pequeños con el que me hiciste saber de Carmen Consoli, de la vitalidad de los años setenta en Italia con la voz de Caterina Caseeeelli. Y esa sonrisa que siempre deja luz en aquellos que la contemplan mientras te escuchan, como yo, hablando de helados, de que las buenas heladerías en Sicilia, en Messina, tu ciudad, a pesar de que estés en Roma, ahora y siempre, son aquellas que tienen cinco sabores a lo sumo y te vuelvas a sonreír cuando me ves pidiendo un helado con dos sabores que no, que no están ni son, o comiendo un arancino en media hora, una brioche en cuarenta minutos y dos platos en no sé cuánto tiempo. Nos vamos conociendo. Y es hermoso haberte encontrado, espero que lo tengas claro, en el camino, saber de ti, que ahora estás mucho más viva, desde este verano, desde ese algún amigo, algún amor, algún amigo con amor, aunque no no pueda ser. Es lo que dices: puedes leerte en estas líneas, leer también la alegría que me provoca saber que Roma, que la dulzura ha vuelto a hacer de ti la que siempre debiste haber sido. Y ese salir y no parar, recorrer tus raíces es precioso, precioso que lo cuentes, y que se sepa. Roma y una primera vez, aquella en la que yo estaba cansado, llovió, aunque no tanto como esperábamos y, como siempre, decidí perderme solo aunque luego, o antes, mi memoria, ya lo sabes, acabáramos en el campo de flores y perdidos en uno de tantos callejones de esa ciudad eterna y pizza, focaccia y vino, también agua, helado después, y una tienda de la que me enamoré perdidamente aunque no me dejaras llevar la camiseta que ahora llevo puesta al Vaticano. Censura, ya lo sabes. Y fue bueno compartir un día contigo este verano porque, uno piensa, está viviendo, está viviendo y luego supe cuánto, y uno piensa, se lo merece, después de estos dos años, y a lo mejor es Granada y nos espera y nos ve tomarnos algún helado, alguna tapa, y será otra la ciudad que vea tu sonrisa, que te sepa viva, que sepa que te has encontrado y eres tú, más más viva, más más tú. Ahora, como siempre, desde hace tiempo, y antes, también después, la vida. Ti voglio bene, sorellina.

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