lunes, 11 de octubre de 2010

Luces de colores

Es el cielo y están lloviendo colores. Caen nubes blancas y se hacen tu cuerpo. No estaría mal caminar un poco entre los charcos por acostarse en ellas y hacerse azul. Por dormir un poco sobre esas nubes grises en las que tú me llueves hasta calarme. Y ahora te pienso y no sé si la última vez que hablamos era domingo y tus muslos se hicieron chocolate en mis dedos y amanecí en tus dedos derritiéndome sin más, a pesar del otoño, a pesar de los inviernos. Y ahora te pienso y no sé si la primera vez que me dijiste hola me dejé llevar por lo verde y acabé enredado entre tus hojas ahora que te me haces otoño y empiezas a desnudárteme. Fuiste entonces una luz tenue, casi desolada, apenas amarilla, en la que el sol era todo y cada uno de mis días.