sábado, 16 de octubre de 2010

Miedo XIII

Salió a Granada por pasear un poco, por olvidar trabajo, por dejar atrás preocupaciones, por saborear un poco de vida pero le fue imposible. Seres extraños se acercaron a él sin que hubiera posiblidad alguna de escapar. Hablaban un lenguaje extraño, al que él no supo enfrentarse. Escuchó: siete días, luces de color, luz de toda luz, creación y procreación, todo es el mal, todo; el mal existe, el mal está en todas partes. No se preocupe, escuchó, no somos nosotros, nosotros llevamos las manos limpias. Siguió escuchando: hablaban de lugares extraños en los que la gente se reunía una vez a la semana para ser hipnotizados por seres puros que vestían de blanco y atraían el bien. Escuchó: los homosexuales, eso sí, no pueden entrar, no pueden ser hipnotizados, es una enfermedad, deben curarse primero. El bien por encima del todo. Escuchó: antes todo era mejor, antes todo era sagrado, antes se podían condenar todos los pecados, antes, cómo no, se podía ser franco. Escuchó: esperanza, centro, el fin del mundo si no lo evitamos nosotros. Granada quedó entonces lejos. Él también había sido hechizado. Eran, por qué no decirlo, católicos.

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