viernes, 1 de octubre de 2010

Parole per Heidi XVI

Cara Heidi,

como siempre, como una y otra vez, como otra vez y una, apareces cuando el tiempo menos se sostiene, calor en el sur ahora que es casi octubre, como si fuera algo raro, calor en Granada, quién, a estos ratos del año, se lo esperaba. Y me asaltas, como siempre, a deshora, dormido como estoy a estas horas de la tarde y en un lugar que empieza a ser el mío, hola guapísimo, dices, cómo estás, porque hay momentos en que parecemos fantasmas, porque anda uno y camina otra por aceras de adoquines diferentes y el color en los tobillos tuviera otro tono en tus rodillas. Y viven tus rodillas, como viven mis manos, porque tú sabes que a veces nos hemos confundido y cuanto hicimos fue vivir, vivir con v minúsculas y dejar que algunas sombras ocuparan nuestras baldosas y que se ensuciaran mis pies de oscuridad en las esquinas. Son épocas, decías, son épocas, y ahora uno y otra vivimos con v mayúscula por enseñar a tanta gente que sí, hay ratos para todo y tardes de octubre en las que, como me acabas de contar, te irás al festival de cerveza de Munich, ebria de alcohol y vida, como casi siempre, y llevarás con chispa ese traje típico que te compraste una semana, divertido y corto, y te ríes y te enfadas, porque uno piensa, ohhhh, bella, parece un traje típico de película porno, pero no, no es así, nada más alejado, traje típico, traje de costumvres, y ya me conoces, por poco que a veces me gusten las fotos, sí que quiero esa foto, ese verte disfrazada en un traje que te hará, como casi siempre, inmensamente hermosa, e un traje rojo y azul que los jóvenes del Tirol vuelven a ponerse porque lo nuevo no es más que volver a algo que se había olvidado. ¿Qué estás escribiendo?, dices, y ya lo sabes, escribo parole per Heidi, porque a veces uno ha de encontrar refugios en el mundo, lugares por los que merece la pena vivir y nada como tú en algunas noches de luna sin cielo en estos rincones de los que poco sabes, excepto que son Granada y que te mueres de ganas por estar en estas calles y compartir algunas tapas. ¿Qué estás escribiendo?, y recuerdo un poema de César Vallejo, hoy me gusta la vida mucho menos, y no sé, a mí, ahora, en estas tardes, para qué mentir, me gusta la vida mucho más, y es bueno que lo sepas, porque hay palabras que deberían repetirse por si se nos quedan en los dedos y saben hablar solas, y recuerdo Rayuela de Cortázar y como tuve que explicarte que era un juego y a veces mucho más. ¿Qué estás escribiendo?, y me dices necesito saberlo porque soy curiosa, pero ya lo sabes, guapísimo, sólo una vez al año, pero ambos sabemos que es mentira, y te repites, vale, soy curiosa, tal vez, un poco menos de una vez al año, y sí, ambos sabemos que no tienes prisa, pero sí curiosidad, siempre curiosidad, siempre curiosa, aunque te diga, hey, la curiosidad, curiosa, mató al gato, y qué más da, el gato tiene siete vidas, y ahora deberías saber que mi hermanita, la mia dolce sorellina Ida, está feliz, y habla de amor y de trabajo y se siente completa y dice cosas demasiado intensas para no escucharla, porque a veces escribir no es más, ya lo sabes, que saber escuchar y no, no dejaré de escribir, lo sé, porque hey, si uno no escribe a lo mejor dejas de hablarme y ya dejamos claro que a veces escribir no es más que dejar un montón de palabras en las que encontrarse, en las que encontrarse a gusto, en las que encontrarse bien, y es genial comprobar que amáis el español aunque lo hayáis olvidado un poco y creáis que carezaba es acariciaba y qué más da, es amor a unas palabras que serán vuestras durante el cansancio tranquilo de unas pestañas que bajarán al suelo para ver que hay fotos de labios con carmín que siguen en su sitio y camas en las que uno deja diálogos, en las que dos se preguntan qué es el amor y, qué diablos, no hay quien lo sepa, acaso, dice una sorellina, en Sicilia, en Roma, una cama en la que dejar diálogos y quedar en silencio, cuerpo frente a cuerpo, hasta que un corazón se sabe el ritmo del otro y deciden ser una misma canción, un mismo silencio, besos en la frente, y seguir sin saber que el amor, pero dejar que el amor nos haga, ese mirar a los ojos y entendernos sin saber cómo, quince minutos de besos en la frente, callados y en silencio, dejando que todas sábanas de la habitación nos digan. Y hay bufandas que se van sin que lo sepamos en una estación de tren y nos dejan en cuello en congoja, la piel en tristeza, el corazón en un puño; abrimos los puños y encontramos restos de la gente menos inesperada, un sms escrito con dedos nerviosos que dice he pasado días increíbles a tu lado, deja que tu bufanda vuelva a acercarme a ti, una mañana de octubre en la que se nos fueron al mar tantas caricias. Deja que me vaya con ellas, deja, dijiste, y el mar sonrió en todas sus alas, déjame que te las devuelva, y el mar sonrió. Como tú sonreíste siempre, porque, hey, quejarse, decías, lo hace todo el mundo pero intentar cambiar las cosas, poca gente conozco, y algunas cambiaste, porque hay días en que sonrío pensando sin más sin ti, y sabiendo que vives, que vives con v mayúscula, con V, y que ahora te espera una amiga para pasar un rato con ella y algunas palabras, con b, que leerás por sonreír un poco, y quedarte, tú, que encontraste tantas para mí, quedarte sin palabras. Ti voglio bene, bella. A presto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

...la fiesta de munich fue genial...cerveza, cerveza y mas cerveza...y en este dia fue la primera vez que me senti como HEIDI con este traje - y sabes que; no me disgusto;-)...
gracias otra vez, eres un encanto, un amigo de corazon!!!
besosss
...y ya estoy curiosa delle parole per heidi XVII ;-))))