martes, 9 de noviembre de 2010

Cosas que hacen que la vida merezca la pena VII

Laura pidiendo las cosas por favor y dando las gracias por ello. La Paranoria, sarcasmo en estado puro, de Buenafuente. Las clases con mis alumnas más desmotivadas. Levantarse para acercarse al instituto cada mañana. Y, además, dar clases y ser escuchado. Y escuchar, sobre todo escuchar a mis alumnos y aprender de ellos. Dejarse llevar por el niño que uno ha sido. La madurez de una chica llamada Arantxa y su amor por los patos, las palabras que compartimos y el dolor, porque alguna vez se acabe. Las tardes de Granada con Adri y su ironía. Esos lunes de fútbol sala en pabellón con parqué. Roberto Saviano frente a uno de los sistemas más corruptos de Europa; Saviano y Benigni en uno de los programas italianos con más audiencia de los últimos años. La intensidad dramática de una serie como Dexter. La intensidad emocional y los guiones hechos inteligencia de series como Fringe. Esa frase, tan irreal como certera, de Roberto Benigni: cuando un hombre con una pistola se encuentra a un hombre con pluma, el que lleva la pistola es hombre muerto. La música blues en esa maravillosa recopilación, que ocupa desde el año 1947 hasta el 1974, Atlantic Rhythm blues. El blues casi primigenio de The Chess Story, un estudio de la música negra a partir de sus épocas, de sus intérpretes. Aretha Franklin y su voz en esa canción profundamente hermosa llamada Call me. Call me when you get there. Las ocurrencias de Viky cuando uno anda de lo más despistado. Is a woman esa canción, ese maravilloso disco de Lambchop, ese grupo cuyo estilo es la belleza. Dos días de Heidi, siempre Heidi, en Atarfe. El pop con luz de Camera Obscura. Esos paseos por Granada en los que uno se pierde para encontrarse a sí mismo y sus rincones. Todo aquel que intenta que su rincón del mundo sea un poco mejor, lo consiga o no. Joaquín Caparrós en Vaya semanita. Los paseos por Atarfe hasta llegar al corredor verde para contemplar lo blanco. Una noche de viernes con Mati y algunos amigos. Blanco sobre las cimas, el cielo es otro. Vivir en un piso sin televisión. Los dulces artesanales de La despensa del palacio, de Estepa. El consultorio sentimental de Agatha Christie en Buenafuente. El surrealismo de los hermanos Marx en Sopa de Ganso. El surrealismo provocador de Un perro andaluz, de Luis Buñuel. El surrealismo. Walk this way, de Aerosmith. November rain, de Guns and Roses. El jazz en estado puro de Charlie Parker, he tocado esto mañana, que diría Cortázar. El perseguidor y tantos otros cuentos en los que yo aprendí a leer la vida, del mismo Cortázar. Las palabras de Jesús Martín en sus cartas, que siempre se agradecen. Vivir porque vivir, a veces, merece la pena.

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