domingo, 14 de noviembre de 2010

Non molto lontano da qui II

Per la mia sorellina Ida, sempre
Preciosa sorellina,

has pensado en mí este domingo de noviembre en que pensabas en la gente que quieres, en la gente que te quiere y es bueno saberme en esas líneas, bueno saber que hay distancias que no pueden olvidar los abrazos, los besos en las mejillas, las cocinas caóticas cuando me pongo a preparar algo en tu casa y tú te ríes porque el caos está siempre en mis manos. No creo que seas más organizado, es imposible, hermanito, pero te recuerdo, en serio, que la gente cambia, o no cambiamos, perdemos fuerza con la edad, qué sé yo. Y hablamos de caricias, de pequeñas luchas, de discusiones sin palabras y nos repetimos que es mejor no intentarlo si no nos lleva a ninguna parte pero, tú lo has dicho, siempre nos quedará el sexo, que tú adoras y yo también, aunque haya sido una página en blanco en mis cuadernos desde hace demasiado tiempo y te dices, y yo escucho, que te gusta el sexo sólo con la gente que te fascina, aunque sean cosas sucias, pero hemos hablado de ello, el sexo sólo es sucio cuando se hace mal, así es, y es genial hablar después de tanto tiempo, ahora que el máster y el trabajo te roban tanto tiempo, a pesar de que tantos tantos italianos como Berlusconi piensan que la cultura no es más que el nombre del restaurante que hay en cualquiera de las esquinas perdidas de Roma, ahora que hace un poce de calor en tu ciudad y un poco de frío en mi Granada, y ambos, ya lo sabes, aunque a mí me apetezca pasear ahora mismo por tus calles, estamos un poco solos y el domingo se nos va haciendo aburrido, se nos va haciendo largo, se nos va haciendo con tiempo, y no sé si preguntarte, porque ya sabes que lo sé, si escuchas con nostalgia las canciones y me dices, no, y escucho, no demasiado, pero ahora sé, porque me cuentas, que llegan algunos amigos, aunque casi todos a los que quieres caminen por otras ciudades, vean otras nubes, estén sentados en otras sillas, y es bueno saberlo, porque también es aquí, también están lejos, y también se echan de menos, y mucho más de lo que uno quisiera, e imagino que hoy es uno de esos días, y piense sería genial tener esa sonrisa a mi lado y sonreír porque la mia sorellina sonríe, y me dices que fuiste a Torino y que, como casi siempre desde hace tiempo, no pudo ser, y escuchas otra canción, otra canción con nostalgia y me dices que sería genial tener a la gente a la que necesitas, a la familia y a los amigos, y entonces Sicilia, siempre Sicilia y tu padre y el cine y tu madre y las clases y el dolor por las cosas que han dejado de ir bien y el sur, otra vez tú y yo, y otra vez el sur, y Gaetano sí, está cerca y viene a tu casa, y vais a celebrar su cumpleaños y quieres que alguien se acuerde de ti y te escriba algunas líneas y yo te pienso y pienso Sicilia y tu sonrisa y el mundo en tus ojos y en que el mundo es pequeño a veces y es bueno que no nos olvidemos porque en nosotros está un río y sus orillas, una ciudad y sus esquinas y la curiosidad y no lo olvides, ti voglio bene, en tus calles y en tu curiosidad y en Messina y en esa cena con tortilla y caos de una de nuestras cenas en Roma y en ti y en tanta tanta vida.