lunes, 8 de noviembre de 2010

Verde era el mundo

Verde era el mundo en tus manos cuando supe de la vida, de la vida en tus raíces, de la vida en tus dedos; azules tus uñas cuando supe del cielo en las raíces, en las raíces de tus pechos. Blanca y fría la cama en la que dormí algunas noches cuando no estabas, cansados los relojes, hasta que volvías a casa. Eran cuerpo con sudor entonces las baldosas, cuerpos sin ropa las esquinas. Verde era el mundo en tus manos, verde la vida.