jueves, 23 de diciembre de 2010

Sucede que me canso de la pizarras III

Salgamos a la calle porque la vida está en ella y las clases quedan lejos, demasiado lejos de pensar porque sí, porque no hay nada como aprender porque sí, porque no, porque las notas están en las mesas y no hay nada más absurdo que poner un número a tanto tanto pensamiento desbordado. Digámosle a nuestros niños que se aprende más en cinco minutos de canción de lo que jamás aprenderemos en el instituto; salgamos de esas paredes grises y esas mentes anquilosadas y salgamos a las aceras porque la vida está lejos de esas rejas con grietas. Salgamos al cine y cantemos bajo la lluvia porque no hay nada como cantar a las cosas que hacen que la vida realmente merezca la pena; digamos no a los seres grises que imaginan el mundo como un sistema y sólo ven ladrillos en el muro. Rompamos los muros de una casa en ruinas y busquemos lo que hay bajo las charcos hasta que nuestras rodillas se sepan en las estrellas. Y gritemos al mundo que nada nada nada como la anarquía, nada como la posibilidad de enseñar a pensar y que nadie nos enseñe. Y gritemos a la aurora que el mundo debería ser otro y otros cada uno de nosotros y que la vida viene a buscarnos en las horas y nosotros no tenemos otra cosa que estar en los minutos. Y caminemos por todas las calles que no nos llevan a ninguna parte, caminemos por toda dirección prohibida porque todo todo todo está en los márgenes y apenas queda nada en las orillas. Gritemos hasta quedarnos afónicos: a la mierda la corrección política.