miércoles, 28 de abril de 2010

La vida sin tildes

Para Laura
La vida cansa, pero emociona, algunas veces. Salimos a la calle y miramos mas alla de las persianas por ver si caen estrellas verdes de las que protegernos con gafas de sol que hemos olvidado en los bolsillos. Buscamos en los pantalones y las gafas han aprendido a caminar y nos han dejado raices, un teclado sin tildes, algunas calles con arboles bajo los que conversar con nosotros mismos y otros, si deciden escucharnos. Dan mas sombras los arboles entonces aunque no haya tildes en los textos y la musica se haga alegre nostalgia en las aceras. Suficiente para caminar un poco y saber que hay tantas cosas por hacer y tan poco tiempo. Aunque haya palabras que no sepan llevar el ritmo adecuado en un teclado sin acentos.

martes, 27 de abril de 2010

El intransigente XLII

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y ¿qué has estado haciendo en este tiempo?
- Lo de siempre: pasear, leer, escribir, escuchar música.
- ¿Qué tipo de música?
- Buuuuuffffffffffff, las raíces del blues, que las tenía abandonadas.

- Genial, seguro. La música que se hacía entonces y la que se hace ahora. Cualquiera sabe cómo puede haber tantas diferencia.
- No es tan difícil de entender. Ahora son políticamente correctos siempre y dan las gracias a dios en cada discurso cuando antes desaparecían un tiempo y vendían su alma al diablo sólo por tocar un poco mejor.
- Si tú lo dices...

jueves, 22 de abril de 2010

Parole per Heidi XI

Cara Heidi,

hace tiempo que no hablamos porque todo amenazaba tormenta y era difícil contar que sólo encontraba grises lluvias y cielos grises y no tenía un lugar al que mirar que no fueran las ventanas de una casa en la que dormía sin luces y solo. Y sí, ya sé que lo dijiste, como lo has dicho tantas veces en las que yo estaba cansado y sin dormir que sería bueno que te llamara por teléfono y escuchara la voz callada del norte que me habla de paseos por la montaña y escaladas hacia horizontes desde los que las nubes son las raíces con las que te envuelves para seguir adelante. Y me hablarías, como siempre, de sitios con nieve que parecen un papel en blanco en los que contar tu historia, mi historia, en los que quieres que yo te cuente un relato con vacas tan blancas y flores que tengan todos los colores, de senderos en los que se pueda beber agua y saciar el apetito con la luz tenue de una fuente que nos alegra a medida que caminamos hacia la ciudad, un pequeño pueblo sin teléfonos por cuyas calles todavía espero verte alguna tarde de invierno en la que los copos de nieves caigan sobre tus ojos celestes y la mañana aparezca sin explorar todavía; un pequeño pueblo en el que todavía no nos hemos conocido. Y sé que debería llamarte y hablar de mí y de las noches en que miro las paredes de mi habitación hasta que se hacen líneas tenues de una oscuridad que me atenaza pero es bueno estar solo cuando uno es pequeño y el mundo es inmenso y el orgullo no deja que otro participe de tristezas y ya sé que no hay nadie en estos noches que me haya pensado como tú, pero ya sabes, es el mar, el mar y sus orillas, esas que nos ven cuando ves mis cabellos desde arriba. El mar que yo he perdido cada día y ahora espero pisar de él al menos su arena para dejar huellas que puedan llevarte a mí cuando no sepa qué decirte y tú me digas, estoy aquí, estoy aquí, llámame, sigo siendo yo, estoy aquí por si me necesitas. Y te pienso lejana y hermosa, como cada uno de tus días bajo algún puente de los que te habitó en Sevilla y me hace bien saberte cerca, pensarte algunas mañanas para saber que hay gente en todas partes, gente que sabe de nosotros y nos sonríe hasta conseguir una sonrisa.

miércoles, 21 de abril de 2010

Smarties de colores II

Para Cristi

Todas las guerras perdidas hasta hoy, todas las noches de insomnio hasta este día se han convertido en diminutas virutas de chocolate con color que dejan sabor a algo parecido a la felicidad, esa cosa con plumas, que diría Woody Allen, y hacen que despertarse a la mañana de un sol primaveral sea un tanto diferente ahora. Basta abrir un poco la persiana y descubrir la belleza de las cosas en las aceras.

viernes, 9 de abril de 2010

Este trozo de tierra

Están sobre la arena gastada de los caminos de un pasado con muertos que se mueren hasta resucitar los gritos ahogados de cadáveres que fueron alguien alguna vez y hoy se han hecho nadie. Es este trozo de tierra tal como lo entendemos y no hay quien logre entenderlo. Se nos dijo: Franco ha muerto y era mentira. Se nos dijo Franco ha muerto y era mentira; quedaban en todos los agujeros dedos troceados de una historia fingida en la que los años son largas noches de piedra y en que, una y otra, vez se repiten gestos que parecian olvidados. Cara al sol, las manos manchan. Y no hay un solo cádaver en las cunetas de este trozo de tierra al que no le pueda la impotencia.

jueves, 8 de abril de 2010

El intransigente XLI

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal todo?
- Bufff, me asombra la capacidad de este país para dejar de asombrarme.
- ¿Por qué lo dices?
- Dios, por la incapacidad que tienen casi todos los políticos para dimitir.
- Sí, que les cuesta, sí.
- De todas formas, en partidos como el PP es bastante lógico, ¿no te parece?
- Sí, imagino que sí. ¿Lo dices por...?

-Hombre, tan cercanos ideológicamente como están a la iglesia pues, claro, debe ser tan difícil darse de baja de esta gente como de la iglesia.
- Sí, debe ser eso. Dios lo crían y ellos se juntan.
- Amén.

miércoles, 7 de abril de 2010

El intransigente Xl

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué ha sido de tu vida últimamente?
- Nada, de viaje en Italia para encontrarme a mí mismo.
- Y, ¿qué? ¿Te has encontrado?
- Pues sí, me he encontrado a mí, a la corrupción, a una política lamentable, a la mafia.
- Mira, algo que nos diferencia de Italia.
- Hey, no te confundas, aquí todavía no hemos encontrado un nombre adecuado para ellos.

domingo, 4 de abril de 2010

Relatos hiperbreves XXXIX

Todo el mundo despertó a la primavera excepto tú. Había flores con pétalos y áromas que se derramaban en la brisa; había ventanas desde la que se podía ver el sol y las mañanas se hacían azules en todas las pupilas; había azulejos con colores en las que las manos se refrescaban cuando hacía calor; había esquinas en las que el azahar caía sobre el suelo y contaminaba todas las huellas menos las tuyas. Todo el mundo despertó a la primavera excepto tú.

viernes, 2 de abril de 2010

El intransigente XLVII

Para Mechoncito
- Hola, perdona, venía buscando un libro.
- Si me dice cuál, no se preocupe, lo busco y le digo si está por aquí.
- No sé, mi hijo me ha dicho que es un libro de morfosintesis.
- Perdone, ¿no querrá decir de morfosintaxis?
- Sí, sí, creo que es de morfosintaxis. Lo necesita para Lengua, si no recuerdo mal.

- Ah, entonces debe ser un libro de morfosintaxis, para estudiar los verbos, las palabras, las oraciones, los determinantes.
- Sí, algo así, porque es un libro de lectura.
- ¿De lectura?
- Ah, mire, aquí tengo el papel. ¿Podría leerlo usted? Es que no hay quien entienda esta letra.
- Ah, sí, La metamorfosis, de Franz Kafka. Ahora se lo busco. Lo siento pero ahora mismo no lo tenemos.
- ¿Y para eso vengo yo a este lugar?

jueves, 1 de abril de 2010

Relatos hiperbreves XXXVIII

Soy el último de tribu, aunque tardaré poco en morir. Escribo los papeles que dejaron en mis manos para expresar mi arrepentimiento, escribo con el lápiz que dejaron en mis manos para combatir mi aburrimiento. Ellos, que creyeron poseer la verdad y han muerto sepultados por ella. Ellos, que creyeron en las palabras cuando las palabras no eran más que la falacia absurda de un hombre que prometió un mundo mejor cuando todos creían que éste estaba muriendo. Vino de lejos para decirnos que había tenido una visión y yo dije no, pero todos lo escucharon. Dijo: nuestro dios me ha señalado y os ha señalado, ha dicho levantad una estatua como no se ha levantado nunca para que Él esté contento y traiga cuanto deseamos. He dicho no y han venido a por mí. Han dicho, deberíamos darte muerte pero nuestro dios es indulgente y sólo te quiere encerrado, para que puedas contemplar la obra que nos hará ser el pueblo elegigo. Y he visto cómo han trabajado durante un largo tiempo para terminar esa inmensa mole en que depositaron la energía cuando otras habrían sido las soluciones. Así lo dije y así fui callado. El día en que esa inmensa estatua fue terminada las madres llevaban a sus hijos, los abuelos estaban allí, un regalo para nuestro dios, decían, y nuestro pueblo, todos, excepto los sacrílegos deben estar allí. Fue un momento apenas, el cielo desapareció y la estatua, inmensa, inconmensurable cayó sobre todos elllos. Un momento tan solo y ahora sólo quedo yo aunque me queda poco tiempo.