lunes, 31 de mayo de 2010

El intransigente XLVII

- Maestro, ¿tú eres mariquita?
- ¿Por qué, quieres salir conmigo?

domingo, 30 de mayo de 2010

Ti prendo e ti porto via

Se acercaron mis manos un momento a las ventanas y no hubo suerte. Era una casa, cerrada a cal y canto. Tampoco importaba demasiado, ya sabes, me conoces, no hay forma de evitarlo, siempre es mayor en mis dedos mayor la curiosidad que la tristeza. Encontré entonces una puerta sin llaves que supe abrir con mis rodillas. Ya lo sabes, siempre es mayor mi curiosidad que la tristeza. Encontraron mis ojos esas noches recuerdos esparcidos por las baldosas, un vestido verde olvidado en una silla y fotos en color de unas tardes en las que nadie conocía más de ti excepto que dejabas restos de una vida con luz en cajas de zapatos gastados ya de tanto merodear sobre unas vidas que no son la tuya, sobre las que dejas el calor necesario para que otros encuentren en cada uno de tus gestos, en una caricia tenue, el calor necesario para salir a las aceras y ver una ciudad, tan lejana como solitaria, con la mejor de las sonrisas. Hay gente, imagino que lo sabes, como sabes tantas otras cosas, que deja colores, smarties de colores, diría otra pequeña sabia en las esquinas de una habitación que, imagino, dejaste de barrer hace mucho tiempo por no ver en los espejos la risa apagada de una noche de junio en la que fuiste feliz cerca del mar, a pesar de los arañazos, los tigres y todas las espinas que encontraste en tu camino. Había suelos de pasillos ya fregados que era mejor no pisar por si, decías, alguien pudiera resbalar por las lágrimas vertidas. Será noviembre y las primeras brisas de un otoño que se presenta sin frío me llevará a otras cocinas, a otros lugares. Habrá puertas que llevan cerradas desde hace meses de las que hemos destrozado las cerraduras por no entrar en unos salones en los que no queda de nosotros sino los restos de una ropa sin lavar porque ya no nos funciona ni la lavadora, cansada de lavar resquicios de un pasado que se cuela en cada grieta. Será noviembre y habrá gente que esté en cualquier otra ciudad que no sea unos gestos de ternura. Habrá casas cerradas, ya lo dijiste, a cal y canto, desde las que no habrá un solo gesto de cariño en las cortinas. Habrá historias que ya han tenido un final y no hay peor final para ellas que seguir con esas historias. Como hay gente que no entiende más de los barrios que su propio desconcierto. Ábreme bien de puertas y ventanas, dijiste. Que corra el aire, que entre la luz, creo recordar. Hasta encontrar entonces una mano, unos dedos que nos protegan de la luz ardiente de unos rayos de sol que invitan a unos pies a caminar junto a otros, aunque sea en otros adoquines, a pesar de todos los tabiques que podamos encontrar en los rincones.

III República

La lucidez hecha discurso, la inteligencia hecha política.

sábado, 29 de mayo de 2010

Parole Parole Parole II

Para Cristi, Laura y Jenni
Pequeña sabia. Pequeña gran sabia. Cómo estás, pequeño smartie. Becas becas becas becas. MIS becas. Discoteca y ruido sin sentido. Mareos. Pulseritas. Lágrimas. Hola, Cristi, estoy aquí. Estás aquí. Oyeeeeeeeee. Miss negro negro. Miss guiri: de Despeñaperros para arrriba todos son guiris. Miss shoshito: por dios, esas palabritas, que estamos en clase. Puntitos. El amor duele, la vida, mucho más. Piccolina Heidi spagnola. Mari Carmen y Getares. Conchi y su Anabelito. Dejad de daros besitos, anda, que nos vamos. Palabras para Julia. Cinco ciudades. Cinco chicas. Un blog. Cinco vidas. No voy porque sé que no quieres que vayas. Calor. Más calor. El infierno. Has venido. Y en traje, con corbata y chaqueta. Estás guapísimo. El Quijote. Langostinos, langostinos a la plancha. Chocolate. Mmmmmmm. Zona vip. Pueden entrar: son estudiantes a los que le tengo tanto cariño. Azul. Desconfiada. Desconfiados. Quemar cartas para comprobar que todos los fantasmas se hacen humo. El fresco de una noche de verano al salir de la discoteca. Salir a la brisa, a la ventana. Uno se sabe solo rodeado de demasiada gente. El amor se rompe y ni siquiera quedan trozitos. Tacataca. Jovencitas. Maestros y profesores. Amigos. Messenger. Paseos por el parque. El norte de tus pensamientos. Desplazamiento. Salgamos a la calle para hablar: el amor duele, la noche tiene frío, hay días en que vosotras sois las protagonistas y es bueno quedarse en un rincón y ver el mundo desde entonces. Cinco ciudades y el mundo; más ciudades: Osuna, Moguer, Priego, Getares, Sanlúcar de Barrameda, Dos Hermanas, Sevilla, siempre Sevilla, Letojanni, Roma. Suspendiste conmigo la asignatura del amor, a pesar de DNI porque no había palabras. Si no hablas no lo eres. Crecer, crecer y separarse. Equivocarse siempre. Y algunas veces más. Porque hay gente que llega a impresionarme y yo no lo esparaba. Helado. Hay helado, dónde está el helado. No tienes que venir, vas a venir. Voy a escribirte un cuento como el que tú tienes que escribirle a la desconfiada. ¿Ya ha florecido el fruto en ti? No tienes que venir, vas a venir. También a la discoteca, acto, cena y discoteca. Maestro, qué bien verte por aquí, ¿vas a la discoteca? No, ¿cómo que no?, si te vamos a emborrachar, a la botellona, dos pelotazos, borracho y a bailar con nosotros. Miedo al presente. Miedo al futuro. Miedo a las decisiones. Miedo al miedo cuando no debe haber miedo. Cuando una puerta se cierra otra se abre. Granada, siempre Granada. Es hoy y ahora, es lo que hay; es hoy y ahora, es lo que vale. Ohhhh, un texto casi tan maravilloso como a la persona a la que va dirigida, a la cual me han dicho que hay que convencer para ir a las becas, a mis becas, a mis becas, bueno, no mis becas, las de todos nosotros. Lágrimas y abrazos. Equivocarse a veces de forma descarada y querer hacerlo. Chicas que traspasan el tiempo y tienen ahora veinticinco años y con treinta tendrán veinte, porque hay chicas que no han sido contaminadas por el mundo y cada rincón del mundo les hace daño. Fragilidad. Madurez. Primero de Bachillerato. Hay personas que dan demasiado tiempo a una mentira. Llaman novios a aquellos que son nadie o mucho menos. Fotos. Fotos de aviones que se estrellan y chicas que duermen hasta que la noche llega porque su cuerpo les pesa y no encuentran una razón para... No se puede evitar estar triste, no, no se puede, pero al menos que sea una pena que nos haga más grandes, un poco más tan solo. Dolor de cabeza, jaqueca, por qué se va, me preocupa, cuidaré de él y cuanto hice, ya me conoces, fue reírme de él, un hermano. Odio las discotecas, odio el ruido, necesito salir. Salí, sólo he salido un momento. Brugal con cocacola. Maestro, nos vamos a Málaga, me decían, allí está, está mirando, vamos a saludarlo, hola Jenni, dije que vendría. Desconfiada, entonces; dormida ahora. Vendría, he venido, de traje, os lo merecéis. Coge la guitarra. She makes love just like a woman, yes, she does; and she aches just like a woman; but she breaks just like a little girl. Bob Dylan. Siempre Bob Dylan. Sarcasmos. Sólo hay que mirar en la dirección adecuada. Solito otra vez naturalmente. Mmmmmm. Me das miedo. ¿Qué significa mmm? Estoy pensando. Lo sabía, das miedo. Fotos. Fotos de la corbata y la chaqueta. Queremos verlo porque, buffff, no puede ser verdad. Ruido, ruido infernal, ruido de discoteca. Un año y alegrías. Decepciones. Una semana para no olvidar nunca. Una de las peores semanas de una vida. Psicópata. No es el mismo. Se está alejando. Él no es así, él no es así. Sólo es un capullín que se está haciendo viejo. En tus ojos vive el celeste. Nos Sólo hay una persona con la que se debe ser honesto, una tan sola: nosotros mismos. Daño, no queremos hacer daño pero el daño nos duele. Es hoy y ahora, es lo que hay; es hoy y ahora, es lo que vale. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Hola profe; hola maestra, me das miedo. Fontana di Trevi y monedas, deseos, Marcellooooooooooooooooooooooooooo. Roma en julio, el deseo en cualquier momento. Conocer, conoces a la gente y te olvidas de ti. Mis dedos bizcos. Fotos de dedos que saben vivir solos. Dime tú palabras, cariño mío, que sin tus palabras hace mucho frío. Enorme, siempre, Kiko Veneno, enorme. Poesía de la calle. Echo de menos. No nos deja manosearnos. Si tú no te das cuenta de lo que vale, el mundo es una tontería, si vas dejando que se escape lo que más querías. Enorme siempre, Kiko Veneno. Debería volver al violín alguna vez. Dios mío, estás comiendo. ¿Has visto cómo la cuidamos? Y dice que sólo quiero estar con mis amigos. Eres la protagonista. No lo olvides. No lo olvidéis porque así se crece. Lengua, lengua y literatura. Barroco y comentario, comentarios con flechitas. Celestina, puta vieja. La primera vez que pensé en ti, era Roma, y tú ibas de verde. Me querías antes, no ahora, los sentimientos cambian, la ciudad se mueve. Ya me querías antes, ahora me tienes miedo. Y hay calles de color verde en las que la ternura llega a cada rincón y la vida aparece en cada caricia. Es hoy y ahora, es lo que hay; es hoy y ahora, es lo que vale. No cambiéis nunca. Vi voglio bene. Que nunca se nos olvide vivir.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Europa, esa gran mentira

Just like a woman II

Para dos pequeñas sabias

Era el mundo y las ganas de sentirse pequeños por una vez, las ganas de saberse nadie, apenas unos pasos por las arenas de todas aquellas playas de Sicilia en que aprendimos a decir hasta luego en estos últimos veranos. Era el calor y las ganas de sentirse pequeños por una vez, las ganas de saber que había fantasmas con cadenas que había que desatar para que formaran parte de nosotros. Era el mundo y las ganas de sentirse pequeños por una vez, las ganas de mirar a un espejo y saber que nuestra imagen nos hacía sentir tan bien como una cena con pasteles. Era el mundo y las ganas de sentirse pequeños por una vez, las ganas de beber un vaso de agua porque tenemos sed, y poco más. Era el mundo y las ganas de sentirse pequeños, las ganas de que llegue un viernes y ser apenas unas sombras, un rincón apartado desde el que ver la vida, y ver que ésta sonríe a todo el mundo y sonreír entonces. Era el mundo y las ganas de sentirse pequeños, las ganas de conversar con gestos y que hay dedos que nos saluden en las ventanas, las ganas de saber que hay blogs que hablarán de vosotras y habrá gente que os siga sabiendo. Era el mundo y las ganas de sentirnos pequeños, las ganas de saber, no sé si os lo dije, que, vivir desde el principio es separarse y, tristemente, ese es el precio. Era el mundo y las ganas de sentirse pequeño, las ganas de leerse en un texto que habla de tu ciudad, con fotos de la Torre del Oro y cañones, tu ciudad, ganas de tomar langostinos en el parque y ser uno mismo, aunque tengamos ganas de ser pequeños y sabernos nadie. Era el viernes y las ganas de sentirse pequeño, ganas de saberse nadie en una visita a un año de tu vida en que todos crecimos, ganas de leer cosas como las que escribís porque siempre olvidáis que la gente, a vuestro lado, es maravillosa porque, no os equivoquéis, tenéis ojos con luz y dejáis asombro sobre los adoquines que pisáis. No lo olvidéis, uno es pequeño, es vuestra luz. Era el mundo, y las ganas de sentirse pequeño, el deseo de saber que me haré muy pequeño en vuestros pasos y me sentiré contento. Era una canción, Dylan frente a sí mismo, y las ganas de sonreír ahora que uno vuelve a ser uno mismo. Era una canción, dos pequeñas sabias, las ganas de saber que debia dar las gracias de alguna manera.

Nobody feels any pain (Bob Dylan)...

No encuentro la canción original arghhhhhhhhhhhh...

lunes, 24 de mayo de 2010

La distancia adecuada II

Para Laura

Uno piensa en dos mil kilómetros y no sabe si sería mejor esperar a noviembre y estar frente a unos ojos verdes que nos miren a escasos centímetros. La distancia, nos decimos, será la misma; no es bueno caminar tanto sin saber hacia dónde vamos. Uno escucha que hay noches con becas de rigurosa etiqueta en la que sería bueno no estar más que al lado de uno mismo y sus zapatos. Uno sabe del cariño de los demás si se desplaza al sur, más al sur, y al otro lado existe África; puertas cerradas de heladerías a este lado, mexicanos que abren sus puertas poco después de que nos fuéramos. Uno llama por teléfono para decir, sí, Mari Carmen, iré a las becas, y le preguntan si lo han llamado por teléfono o por correo y no sabe cómo explicar que ha sido en los recreos de las tardes en que a uno le duele la cabeza porque el silencio no es la imagen necesario de todos aquellos que invitan a mis becas, a mis becas, que no se te olvide. Hay centímetros que parecen mundos, como ya dijimos, y distancia de edad que se hacen escasas en las conversaciones. Hay pequeñas sabias que reflexionan y saben mirar a su alrededor aunque todo les duela: risas de hiena, dijiste, y lo escucharás demasiadas veces pero sé que habrá gente como tú, de luz discreta que deslumbrará allá donde esté para hacerle sentir a uno viejo, viejo y orgulloso. Hay semanas que parecen meses ahora que estáis a punto de terminar y sólo queda el verano, una noche loca, y la certeza incierta de que tu vida comienza y sería genial saber algo de ella. Hay peinados que nos resultan raros porque no nos convence el flequillo y no hay rastas sobre el suelo. Hay olvidos que duelen, supongo, porque uno no recuerda la cara de aquellas que han compartido con uno todo un año, toda una vida. Es muy interesante lo que dices, dijiste, pero sé que habría sido mucho más interesante escucharte pero hay momentos en que no sé callarme. Hay pasillos en clase que te inquietan porque hay gente que te mira y te incomoda pero hay gestos contra los que no se puede hacer nada. Y sabrás que te miran porque tú, ya lo sabes, sabes mirar en los pasillos aunque haya días en que no encuentres nada bueno, nada que te conforte. Hay personas que hacen sentir bien a otras personas, pequeñas sabias, ya lo sabes y hacen que uno se sienta bien y diga, sí, sigo encontrando cosas por las que vivir, aunque sea noviembre. Hay fuentes que están lejos y se sienten cerca porque uno arroja sus deseos a ellas y recuerda que ha sido feliz muchas veces, a pesar del orgullo, a pesar de luchar contra uno mismo a cada instante. Existen los años y la inteligencia y a veces no tienen nada que ver, como ya sabrás, porque hay momentos en que la clase te aburre y te gustaría haber crecido ya. Hay escenas que se repiten en todas las esquinas en que hay un corazón roto y luego otro, o quizás no todavía, todo es distinto. Hay playas de Sicilia que uno conoce y sabe que llevan a otro lugar aunque no recuerde el rumor de las primeras olas. Hay un caos que nos desconcierta porque, ya se sabe, son nuestras manos los que lo acercan y nos dejan desorientados algún tiempo. Hay personas que no se han puesto una corbata en su vida y a lo mejor tampoco lo hacen en una semana. Hay sonrisas que hacen que uno se sienta bien en todas partes, noches en los que no sabemos encontrarlas porque nunca hemos sabido de la distancia adecuada.

domingo, 23 de mayo de 2010

El intransigente XLVII

- Hola, ¿Zapatero? ¿El señor Zapatero?
- Sí, soy yo.
- ¿El señor Zapatero? ¿El presidente del gobierno español?

- Sí, soy yo. El presidente del gobierno español. ¿Podría decirme qué quiere? Es que tengo prisa. Tengo que arreglar un país.
- Perdone, es que se le van cayendo las siglas del bolsillo.
- ¿Cómo dice?
- Es que vengo caminando detrás de usted y, mire, se ha dejado la O de Obrero de PSOE.
- ¿Sí? ¡Qué descuido!
- Y también, aquí la tiene, la S de Socialista.
- No sé cómo ha pedido pasar; serán las prisas. Ahora las recogeré, ni se preocupe. Todo por el pueblo.
- Pero, un momento, un momento, usted lleva otras siglas en el bolsillo.
- Noooooooo, creo que usted se equivoca.
- Pero qué me dice, si le sobresalen en los bolsillos. FMI; BCE, sí, esas son las siglas.
- Huy, las habré cogido sin querer con las prisas. ¡Qué cosas!

sábado, 22 de mayo de 2010

Cosas que hacen que la vida merezca la pena III

Heidi frente al mar. La canción de un amigo que nos invita a vivir, de unos amigos que nos invitan a cenar. La sonrisa agradecida de dos pequeñas sabias. Volver a ver a aquellos que han sido parte de tu vida durante un año y mucho más. Los paseos por Roma sin la mia sorellina, los paseos por las callejuelas de Roma con la mia sorellina. Saber que se alberga vida en los corazones. Y que hay nueva vida que se hará parte ya inevitable de la familia. Volver a la vida, volver a la realidad. El cariño con el que nos revisita el pasado en ocasiones. Hacer de cuatro gatos dos horas, las piedras de un volcán, algunos libros y sonidos del sur de África que llegan al norte de todos los dedos, tres monedas para pedir deseos en una fuente. Conversaciones a cuatro manos que se disfrutan por la madurez de cada palabra, por el eco que cada sonido deja en nuestros pies. Las rastas de Heidi bajo las luces de las farolas del puente de Triana. Fotos de dedos que señalan que hay dedos que tienen vida propia, dedos que se confunden y se acercan a la nariz, se hacen uno con los dientes. El extraordinario helado de fiordilatte de Salvuccio en las calles de Letojanni. Un paseo al lado de niños que se llaman Gael y destrozan los televisores de casa para alegría de los padres que no olvidan, como nos dice Groucho Marx, que la cosa más cultural del mundo es la tele: basta encenderla para irse a otra habitación a leer un libro. Tu imagen en los ojos de Ninni mientras miras con pasión su biblioteca. Libros de cine. Y más cine. Il gatopardo: que todo cambie para que todo vuelva a ser igual. La inteligencia con sarcasmo de pequeñas sabias que son parte ya de ti y han crecido mucho más en un año de lo que tú creciste en una vida. Saber que hay gente con cariño al lado de la esquina. Ser un insensible que llora leyendo las últimas páginas del Quijote: porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir sin más ni más, sin que nadie le mate ni otras manos le acaben que las de la melancolía. Que estas líneas nos digan que hay que volver a la vida. Charlar tranquilamente en una de las plazas más feas que recuerdes con uno de los seres humanos más extraordinario que has conocido y abrir las venas hasta que la sangre se agite. Pasear por orillas del Guadalquivir mientras el sol se aleja. Decir hasta luego a la Giralda cada vez que viajas. Una pizarra con la letra de una de tus profes favoritas. Escuchar de labios de adolescentes que se están formando, ahora que tú caminas con tacataca, y olvidas los nombres de gente que alguna vez estuvo enamorada, cuánto aprendimos, ven a vernos, están las becas, es nuestro último año, chantaje emocional. Becas, cobras eléctricas y risas metálicas que uno intenta olvidar pero permanecen en la cabeza. Las líneas de Sciascia en que explica el carácter de los sicilianos. Las pizzas, como nunca y como nunca, de la pizzería Antichi Muri, en un pueblo cuyo nombre no recuerdo, pizzas de nombre de actores y actrices italianas, quiero una Sofía Loren. La insistencia de unas becas, mis becas, porque hay niños o niñas que no conciben más allá del mi y te da pena. La inteligencia sin sarcasmos de gente a la que admiras. El momento en el que el arte se hizo vida, el momento exacto en el que descubriste que la estación de tren en la que estabas era la estación de tren en la que Alfredo le decía a Totó vete y no vuelvas nunca en Novo cinema paradiso, vete y olvídanos, y era la vida, y era la lluvia, y era saber que era la ternura quien hablaba. Saber que hay gente que crecerá, porque, como ALfredo, serán otras las ciudades que los habiten. Carmen, siempre Carmen, de apellido Linares, Consoli, qué más da. Y que algunos te escriban unas líneas para hacer de tus ojos árboles con sombras que dejan raíces en tus huellas.



jueves, 20 de mayo de 2010

Plegaria a lo Homer Simpson

Normalmente no rezo pero si estás ahí arriba, Superman, por favor, ayúdame y haz que me toque El Quijote en las oposiciones.

El intransigente XLVI

- Hey, ¿qué tal?
- Aquí rezando, preciosa.
- ¿Rezando? ¿Tú?
- Sí, rezándole al de arriba, a Superman, para que me toque el Quijote en las oposiciones.
- Espero que tengas esa suerte.
- Si me toca y apruebo me lo tatúo en un muslo.
- ¿El libro entero?

miércoles, 19 de mayo de 2010

Crecemos

Per Aurora e per la mia sorellina, sempre

Uno se pone a abrir cajones y se encuentra de repente, otra vez y casi siempre, postales, en blanco y negro, de una Roma que ya nos habita y se dice, volver, otra vez y casi siempre, porque no ha visto otro sol como el de esas aceras, y una luz como la de esas calles, y hay cajones en la casa que nos devuelven la alegría. Uno se pone a estudiar gramática italiana porque no le riñan, porque las plazas con sombrilla de la ciudad le hablen a uno y sea fácil entenderlas. Es mayo y queda poco, sorellina, para que uno se acerque a ti y mire con ilusión a paredes en las que encuentra, sorprendido, palabras de cariño que te han escrito y, otra vez y casi siempre, olvido que han salido de mis manos. Uno se pone a saludar a la Giralda con un calor de cuarenta grados y recuerda los picnics a la orilla del río con el subjuntivo en español y otras letras. Es mayo y queda poco para que tú seas mi profesora y te rías de mi italiano sin gramática y hablemos de que, hace tiempo, bastante tiempo, ya, que ninguno de nosotros escucha un te quiero, ti amo, ti voglio bene, I love you de unos labios que nos habitan con deseo, pero de los que apenas recordamos el color y algún detalle. Uno piensa: yo no quería otro color que el de tu vida, pero hace tiempo, bastante tiempo ya, me dices, te digo, que nadie se acerca a nuestras sábanas para arroparnos con palabras como esas. Uno se dice, el sur, y es Sevilla y hay azahar porque hay mayo y flores que se abren y gente que nos conforta pero hace tiempo, bastante tiempo ya, que no sabemos nada de ellos aunque será genial pasear por esas esquinas para saborear un helado y que tú me hables de heladerías tradicionales en las que sólo hay cuatro o cinco sabores a pesar de que en mi boca tenga cabida el arco iris. Uno sabe que crecer, sorellina, es separarse aunque haya gente con las que hablaremos y nunca hemos conocido. El placer de una nueva sonrisa, de un gesto con ternura que nos devuelva la alegría, a pesar de las tristezas, a pesar de que una y una pocas veces sean tres, y crecer, desde el principio, sea separarse. Uno conoce a niñas rubias que se ruborizan hasta de su propia sombra e intentan cambiar el mundo y se estrellan, como tú, como yo, contra todos los muros, pero, sabes, sabemos, que lo importante, es bueno haberlo intentado. Uno conoce a niñas rubias que tienen miedo hasta de su propia sombra y dan calor en cada abrazo. Uno se dice hay que pasar de página aunque las manos nos traicionen y queden una y otra vez en la misma línea; será sólo un momento, decimos, y se nos pasa la tarde mirando fotos pero ahí están las ventanas, ahí está la tarde, y hay paseos que nos llaman a pasar un café con sonrisas en unos labios en los que nunca nos hemos detenido, y nos dicen, hola, aquí amanece más temprano. Uno olvida que las estrellas, ahora y casi siempre, no son más que el fuego apagado de una llama que nos dio calor hace tiempo, bastante tiempo, ya, decimos, y pensamos, bajo un cielo de verano en el que yo me dormía a cada instante, sería bueno que las estrellas caminaran a nuestro lado pero no, nada que hacer, las nubes caminan y sólo podemos verlas. Uno piensa en cinco veinticincos que nos hicieron crecer un poco cada año. Es mayo y queda poco para que tú empieces a vivir y yo también, ahora y casi siempre, aunque nos pueda el dolor, a veces, de saber que nadie nos completa y hay mañanas en las que sería genial tener unos ojos al otro lado de la cama para decirle: hay canciones que no son nada si no se escuchan a cuatro manos. Uno piensa en notas a pies de página que nos han dejado descalzos y piensa en pies en nuestros pies que hagan del suelo una playa del sur en la que descansamos. Uno piensa en charlas que lo animan, en alguien que nos escriba de ternuras y ojos inmensos que nos pueden, en pupilas dilatadas por la brisa que nos hablan de parques con jardines en los que uno se pierde hasta encontrarse.
Ti voglio bene, sorellina. Ti voglio bene, piccola saggia. Ci vediamo presto.

martes, 18 de mayo de 2010

El intransigente XLV

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal todo?
- Aquí, asqueado del país en el que vivo.

- ¿Y eso? ¿La monarquía, que no haya recortes en los gastos militares, cómo tragan los sindicatos, el linchamiento de Garzón, la vuelta de Franco?
- Dios, en todo eso ni había pensado. Es que se me quitan las ganas de ser de aquí, con este pueblo.
- ¿Por qué?
- Porque ahora que está recortando el PSOE, ese gran partido de izquierdas, gastos sociales, no lo van a votar.
- Pero eso está de puta madre, ¿no?
- Sí, está de escándalo, el problema es que los espabilados van a votar a PP.

lunes, 17 de mayo de 2010

Cosas de pequeñas sabias

- Hola, profe.
- Hola, maestra.
- ¿Qué tal estás?
- Bien, bien. ¿Y tú? Creo que ya deben quedarte pocos exámenes, ¿no?
- Sí, seis exámenes.

- Anda, seis exámenes con una gran nota, selectividad y a finales de septiembre en Granada, una de las ciudades más hermosas que conozco.
- Sí, eso espero.
- Seguro. Eres una de las personas más inteligentes que conozco, maestra. Además, Granada tiene una vida cultural extraordinaria, casi casi tan importante como la de Algecias.
- ¿Como la de Algeciras, profe? Pero si aquí lo más cultural que hay es el messenger.

viernes, 14 de mayo de 2010

Parole per Heidi XII o La chica del puntito

Cara Heidi,

sono stato vicino al mare, quello mare che tanto ti piace, ese mar que no llegaste a pisar nunca, al sur, más al sur aún de todas las cosas, porque había corazones que estaban mal y parecían rotos en aquel instante. La vida, duele, lo dijimos tantas veces. Y dejé mis pies descalzos en la arena, sólo porque el agua de una orilla mojara mis tobillos y yo esperara horas de una tarde que sería inolvidable con el rumor de las olas tranquilizando mis rodillas y la música en mis oídos para que a mí las horas me parecieran minutos. El tiempo, lo dijimos tantas veces, vuela en buena compañía. Y me acerqué a la playa por saludar a viejos amigos, por decir hola a una parte de mis días de los que tú conoces poco, ahora que hace siglos que no hablamos poco y yo sé poco de los pasos que te siguen, apenas nada de tus huellas. Y sabes que hay chicas de ojos celestes que conocí porque escribieron un puntito en la pizarra y han escrito palabras que te he contado algunas veces: la emoción de saber que no me equivoqué tanto como yo creía. Pequeñas sabias a las que duele el mundo ahora, a las que duele el amor y se sienten solas algunas tardes aunque haya chicos que esperarían por ella toda una vida. No es el amor quien muere, decía Cernuda, somos nosotros mismos. Y hay chicas que cumplen dieciocho años, de belleza serena e inteligencia deslumbrante, que saben ya lo que quieren, cuando tú y yo nunca lo tuvimos claro, excepto que viajar es parte de nuestras venas, y mis heridas se han derramado en los senderos de Sicilia como los mechones de tu pelo en una peluquería de Tailandia, con todo el dolor de mis ojos. Las rubias, que somos tontas, dicevi, en puentes de Sevilla por los que te encantaba pasear en bicicleta; las rubias, que somos tontas, e ridevamo, como reían esa tarde porque descubrieron que hay dedos meñiques que tienen vida propia, y saben beber por sí solos, y hay personas que se hacen viejas y se dedican a caminar en tacataca por el parque persiguiendo a jovencitas. El mundo duele, dicevamo, y la tarde se hacía noche, era breve el reencuentro, inesperado algunas veces, como aquella tarde de enero en que volviste a Sevilla y no hacía frío, non so se ricordi. Había puntitos en las pizarras, calor en las esquinas, fotos que formarán parte de un corazón tan grande como el mundo, y vídeos de gente que dice que no me ha olvidado y no dejo de preguntarme si alguna vez en estos días piensas en mí, como ahora te pienso. Ti penso, lo sai, mentre ascolto Kiko Veneno, sempre Kiko Veneno, porque echo de menos eran nuestras palabras, ti manchi y el mundo me parece ancho y ajeno y hay mañanas en que me sé de camino al sur, más al sur, y río pensando en adolescentes que se visten de elegancia para decir a seis años de una vida porque les espera el tiempo en otra parte, y espero que una ciudad del sur les sea propicia. Y hay momentos en que siento el cansancio de estar cansado cuando sé que no es necesario. Hay una sonrisa en mi cara porque recuerdo que he visto cosas que tú no creerías, chicas comiendo pasteles de chocolate cuando mis ojos no recuerdan más que gusanitos en su boca, y un puntito en la pizarra, una taza en la mesa y algunas miradas cómplices que he olvidado comprender, abrazos a un lado y a otro de la vida, porque la ingenuidad no se fía de gestos que se apagan en la memoria y dan luz a alguna risa. Hay sorpresas esperadas porque, lo sai, no sé callarme, nunca supe, y recuerdo un mechón de tu cabello sobre el vestido verde con que España ganó a Italia cuando nunca lo esperábamos. Las tardes del sur que tú y yo vivimos y ya sabes, las tardes del sur que tú no sabes y ahora te cuento, ahora que hay gente que me espera para que les diga hola en unas becas y yo tengo tus cartas en mi mesilla. Pasteles de chocolate y luego más comida, quién lo diría. Y personas como hermanos que me dicen que la vida es una mierda. Hay momentos en que sí, en que a pesar de todo, pero hay gente que nos salva, como tú me salvaste algunas veces y yo me sentí bien, a pesar de todo, a pesar de mí. Y es genial saber que hay gente que no me echa tanto de menos, porque crecen, porque son pequeñas sabias que se hacen más sabias, nada más, y son tan fuertes como el mundo, tan frágiles como una tarde de belleza sin compartir en que nos duele todo, una palabra, una imagen, una nube que pasa y no tenemos nadie a quien decirle hola, estás aquí, esta es mi casa, abre la puerta, quiero ver la luz del sol en tus pupilas, aunque quedan huellas, y las huellas nos dicen, da un paso y luego otro, habrá alguien. Habrá alguien, y hay gente que se hace parte de nosotros cuando menos lo esperamos. Tanto tiempo fuera, dicen las pequeñas sabias, tanto tiempo fuera... duele. Y el dolor es bueno si nos hace crecer, me dijiste una noche de luna con estrellas en la que sabíamos que la vida seguiría, cara Heidi, aunque los caminos fueran ya diferentes. Y hay días, también, en que el color gris desaparece y aparecen smarties de colores, smarties de colores para todo aquel que sepa apreciarlos, bonitas tardes al lado de aquellos que ya han dejado huella y nos hacen más fuertes, a pesar de todo. El sur, es lo que tiene. Y pequeñas sabias que nos conocen y saben que hay lugares a los que no ir porque sabemos que no somos necesarios, porque el dolor será poco y la noche, de tacones largos y corbatas. Un año de distancia, leo, y todo parece más lejano, un año de distancia y no recuerdo, querida Heidi, la última vez que hablé contigo y nos reímos, y me dijiste, como casi siempre, tus palabras me hacen feliz, no dejes nunca de escribir o nunca más hablaré contigo. Nunca más, aunque ahora hablemos casi nunca. La vida, es lo que tiene. Y hay tardes que sí se parecen a las tardes y chicas de catorce años que desearían volar cuando todavía no tienen alas, chicas que me cuentan que leen en el recreo libros de criminología del que se ríen sus amigas, chicas a las que pequeñas sabias le dicen, espero que lo veas esta tarde, está preocupado, chicas que han hecho del baile su pasión y han encontrado la pasión en su vida. Es bueno verlas sonreír, como es bueno ver ojos celestes que devoran pasteles de chocolates y manos que parecen sencillas pero son complejas, quitar un resto de sandwich y luego otro. Chicas de película. Cuando Harry encontró a Sally. Y es el mundo ancho y ajeno, pero hay tardes apacibles de primavera en que apetece estar en él aunque nos digan, no pasa nada, es sólo que estoy cansada, y haya conversaciones que digan que el mundo es ancho y ajeno, y sólo nos salvan las palabras, el arte, y pocas personas. El mundo, es lo que tiene: lleno de pequeñas cosas importantes si sabes bajarte de él y mirarlas. El mundo, es lo que tiene: sigue y sigue, aunque nosotros nos bajáramos de él tantas veces sólo por descansar del cansancio tantas veces. Y miradas que la gente desea guardar y yo no recuerdo cómo, porque me sé el color de tus ojos pero no sé ya dónde miran. Pequeñas sabias que nos dicen gilipollas, sí, con g, y se quedan tan anchas, y se ríen de la gente porque hay dedos que viven a su manera. Y se sienten cansadas y frágiles horas después, al amparo de helados de chocolate, porque el mundo, piensan, las han dejado solas y olvidan que son tan grandes como el mundo y todo el mundo las habita. Y hay escarchas de fresa en los cabellos, cara Heidi, a los que te he te contado casi siempre, nunca he sabido resistirme. E ridevamo. El mar, dicevi, el mar es lo que tiene: hay olas que no saben llevarnos a la distancia adecuada, y ahora sé che tu avevi ragione, porque dos mil kilómetros son demasiado, porque pocos kilómetros parecen demasiados. Aunque parezcan puntitos en la pizarra de una clase una tarde en la que todo el mundo estaba en silencio, y el silencio era bueno en los oídos. Puntitos en la pizarra, es lo que tienen, te decía, parecen puntitos en el mapa pero son dos mil kilómetros en las aceras y es posible que ahora haga frío en tus montañas. Y hay abrazos que me elevan un metro y me rompen la espalda y me hacen volver al tacataca y a la tranquilidad de un parque en la que cada paso es un kilómetro. Pequeñas sabias que se hacen más sabias y se sienten más solas, es lo que tiene: se hacen tan grandes como el mundo. Y respuestas que se pierden por no molestar, por la timidez de saber que es mejor no molestar si es la fragilidad la que nos gana. Y pocos kilómetros, me decías, ya son demasiados, pero es bueno volver a ver a adolescentes de inteligencia deslumbrante que se ríen de uno porque tiene que llegar en tacataca. MIiiiiiiiiira cómo pone el deíiiiiiiiiiiiiiiitoooooooo, es lo que tiene, de gente que escribe ya porque tiene estilo propio y hay líneas que nos pierden. Estar vecino al mar te hizo feliz, Heidi, como a mí, hace pocos días porque me reí como hacía meses que no reía y me dijeron, has visto cómo la cuidamos, y yo me sentí tranquilo porque hay manos que están en buenas manos. Y hay pizarras en los puntitos de una clase, Heidi, que se hacen párrafos en los dedos y dejan textos en una página en blanco que tú y yo tendremos que descubrir por separado. A pesar de que haya pequeñas sabias, de ojos celestes, de ojos marrones, que cumplen años, que ríen porque saben que son inolvidables, como una tarde de mayo en la que yo volví a reír después de mucho tiempo. Aunque no fuera viernes y yo me sintiera, después de siglos, mucho menos cansado. Y lo recuerdo ahora, bellísima, un paso y luego otro, un puente de Sevilla con farolas, una casa al lado de la playa con smarties de colores que tú nunca visitaste, restos de escarcha de fresa en tus cabellos que tú ya habrás olvidado, un puntito en la pizarra del que te hablé tantas veces que forma parte ya de mis orillas. Echo de menos.

jueves, 13 de mayo de 2010

El intransigente XLIV

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal?
- Aquí leyendo las noticias; el rey, que dice que se ha recuperado milagrosamente y que quiere volver a trabajar.
- ¿Volver a trabajar? Jajajajajajajajjajajajajajajajajajjaja, dios, qué bueno.
- Hey, no es un chiste.
- ¿Seguro?


- Hey, ¿por qué has puesto esta canción en el blog?
- Por la letra. Es tremendamente surrealista. Como tener una monarquía en pleno siglo XXI.

miércoles, 12 de mayo de 2010

El intransigente XLIII

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal?

- Nada, de aquí para allá, echando un vistazo de vez en cuando a tu blog. Ehh, me encanta la música que pones.
- ¿Y los textos?
- ¿Los textos? ¿Qué textos?
- Ainssssssss, qué dura es la vida del escritor de clase media con escaso mercado editorial.
- Si tú lo dices...

miércoles, 5 de mayo de 2010

Insectos

Cuando Grecia se despertó después de un sueño intranquilo, se encontró sola en su tierra convertida en monstruosas ruinas. Algunos, dolidos por la realidad circundante, decidieron levantar alguna bandera sin país sobre las orillas del Partenón, una tela con letras que decía Pueblos de Europa, levantaos. Y así hicieron algunos griegos que, cansados de tener que pagar justos por pecadores, trabajadores por políticos, intentaron asaltar el parlamento, pero hay edificios construidos para el pueblo a los que el pueblo no tiene acceso. Todo para el pueblo pero sin el pueblo. Campaban, tranquilamente, por las tierras ya agrietadas, por las sombras todavía en ruinas, de toda Europa insectos de toda estirpe que amenazaban con llevarse cuantas raíces dieran de comer a la gente.

martes, 4 de mayo de 2010

En todas partes V

Para Laura González, Cristi Godoy y Adri Rodríguez

Sucede, ya lo sabéis, porque lo habéis escuchado de muchos labios, tantas veces, sucede en todas partes. Hay madres que, cansadas de la vida y del hambre que habita en sus espinas deciden dejar atrás todas sus raíces hasta hacerse sombra con las sombras y el mundo; hay hijas que lloran ante un teléfono con respuestas y cansancios al otro lado de la línea. Hay hombres que miran al ojo de un espejo que acaba por devolver una mirada triste y errónea que se derrama en las baldosas. Hay chicas adolescentes, al sur, más al sur, que descubren que hay ciudades con nieve en la que van a vivir un tiempo y chicas adolescentes que habitan un mundo de dolor y esperanzas en el que las lágrimas felices de un tiempo por descubrir la hacen más fuerte de lo que ella imagina y le acercan langostinos a sus manos hasta dejar el sabor a sal de las orillas en las que su risa ha sido alegre tantas veces. Hay chicos a los que le duele un pie y también las noches algunas veces si el amor es una estrella y el día no es más que una foto en blanco y negro de tardes con colores en los que pasear con una mano y otra mano alrededor. La vida, la vida tiene estas cosas, lo hemos escuchado alguna que otra vez, y hay noches de elegancia discreta donde esperan a un profesor con chaqueta y corbata por saber si el año muestra algún cambio en sus ojos, algo de tristeza en las rodillas para comentar al amparo de un árbol con luna que hay gente que se va haciendo vieja y mejor acude a los parque con tacataca para perseguir a jovencitas de buen ver y mejor hablar. Y hay días de jueves en los que hay poco que comentar excepto que el sol sale como cada día y hay pocas líneas de las que hablar cuando el calorcito adormila al mundo si va llegando la hora de comer. Y hay días con smarties de colores que hacen que la gente que se va haciendo vieja se levante con ganas de saludar al mundo y acercarse a un mexicano por pasar, dos comandas, un buen rato con gente que ha hecho la vida más fácil.

lunes, 3 de mayo de 2010

Is a woman

Ando buscando por los rincones de la casa los restos de una vida en común y no hay huella alguna que suponga que tu corazón estuvo derramándose en mis venas. Busco el sujetador verde en el que tus pechos tiritaban cuando hacían frío y mis dedos temblaban con ellos, también mis labios, pero no hay suerte, aprendieron a pasear y decidieron habitar en tu frío a pesar de que le prometí muchas veces que si habitaran en mis manos el calor sería uno y con él; escucho la música con la que siempre despertábamos y no hay nadie a mi lado que me diga, semidesnuda, mediodormida, ésta podría ser nuestra canción, la canción que nos hiciera despertar juntos y que la vida acudiera a nuestros pies con sol en los zapatos pero nunca nunca tuvimos tiempo para levantarnos alguna mañana al mismo tiempo y estar cinco minutos, lado a lado, cuerpo frente a cuerpo, bajo las sombras de una puerta que se nos iba cerrando cuando tú te ibas y olvidabas decir, tantas mañanas con tristeza al final, te quiero, espérame con una canción de amor que me haga volver a ti; sin saber que yo, también yo te estaba buscando en las páginas de un libro que no había leído y todas aquellas líneas que pensaban hablaban de ti no hacían sino narrar las historias de amores de fantasmas con cadenas que hacían un ruido infernal cuando pedían un poco de ternura, tan solo un poco. Y he buscado sin éxito las imágenes de un álbum de fotos en el que tú y yo construíamos un inmenso corazón de arena con el que proclamar al mundo que hay días en que se puede querer a alguien y creer que es para siempre y ha sido salir a la calle y comprobar que las olas de esta maldita ciudad en la que ya vivo y de la que tú ya apenas sabes nada me han arrebatado tantas imágenes con las que nos reíamos en tardes de café y chocolate con más chocolate y el mar de estas aceras me ha devuelto un álbum en blanco y negro en el que quedan ya tan sólo las líneas de una historia de la que tú y yo, ahora, cuando hablamos por teléfono, porque vas en tren y la vida se te hace aburrida, que no sabemos si es realidad o ficción aunque haya horas de sueño sin dormir en las que tu boca se acerca a mi pecho para hablarme de habitar en calles por las que ya no tiene sentido alguno caminar.