martes, 30 de noviembre de 2010

Sucede

Sucede que me canso de ser sol y vivir en días espléndidos. Ocurre que a veces llueve y me agota ser sonrisa, pasear por calles sin esquinas. Y llueve. Y sigue lloviendo. Y el mundo es ancho y ajeno. Y me canso de salir a las aceras sin paraguas por mojarme sólo la garganta. Sucede que me canso de ser sombra y vivir en los espejos. Sucede que la vida, a veces, mancha y uno no encuentra otra forma de limpiar las heridas que no sea el naufragio. Y sucede que llueve. Y llueve. Y sigue lloviendo.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Revélame tu brillante disfraz

Envuélveme en los primeros versos de alguna de las canciones de Kiko Veneno con las que tantas veces nos quedamos en cama cuando ni siquiera llovía. Déjame el corazón herido de las espinas que la vida ha dejado en tus huellas cada vez que tú y yo hemos caminado contra el mundo. Escucha palabras que hablan de ti y te saben, te saben amada y protegida a pesar del hielo con que muchas veces hemos discutido sobre el fuego de un orgullo en el que hemos caído tantas veces, tantas mañanas en las que nos salvó salir a la calle por no naufragar en tu dolor, en mi egoísmo, en la soledad. Cortáme la angustia de saber que yo soy yo y poco más hay en mis dedos. Desátame de tus rincones para saber que son mis calles las que me acercan a ti y son mis pies los que te han buscado entre sábanas. Déjame dormir un poco más, sólo un poco, por ir a buscarte o despertarme en tus zapatos. Revélame el brillante disfraz con que cada noche acudes a mi azotea para que yo olvide que hay cerca montañas de nevada belleza, estrellas que no llevan tu nombre, lunas de cielos sin igual que yo no miro cuando tú te acercas, y desnudas bajo la escalera que a mí te lleva tu brillante disfraz.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Sucede que me canso de las pizarras

A David, my brother in arms
Hay, en este momento, alguna persona que muere de hambre. Y yo enseño el complemento directo. Y como yo, muchos.
Hay una Europa que se desangra, por sus muchos mercados. Por sus muchos políticos. Por no saber que hay que gastar cuanto se tiene. Y yo enseño qué es la sinonimia. Y, como yo, muchos.
Hay personas, ahora, ahora mismo, que piensan que la solución a esta crisis, es una guerra, otra guerra. Y yo enseño qué son sujeto y predicado. Y, como yo, muchos.
Hay políticos que mienten, por un escaño, por un voto, por un poco de dinero, que cotizan con siete años de carrera. Y yo enseño que trabajar duro es bueno y sacar buenas notas mejor. Y, como yo, muchos.
Hay gente en paro, sin trabajo, a los que les cuesta llegar a fin de mes. El tiempo pasa. Y no, no hay nada bueno a veces. Y hay profesores que dicen: tengo callados a mis alumnos. Y yo no sé qué decir.
Hay cadenas de televisión que embrutecen al ser humano. Y lo vuelven a embrutecer. Hicimos una encuesta basura y salió que la gente quería mierda, se dice. Y yo intento enseñar en valores. Y, como yo, muchos.
Hay gente que, intenta, con dignidad, con esfuerzo diario, educar a sus hijos. Y lo consiguen. A pesar de todo. Y hay hijos que están callados en clase porque saben que es respeto. Y saben que para aprender a pensar, pensar es necesario. Y quieren que sus hijos vivan en el respeto, no en el miedo.
Hay pizarras en las que escribimos demasiadas tonterías, y hay alguien que dice: me aburro. Y a uno le gustaría gritar: a mí también, habrá guerras por agua y a mí no se me ocurre otra cosa que enseñaros que es un sustantivo. Me aburro. Yo también. La vida, ya lo sabes, debería ser otra cosa. Enseñar a pensar. Aprender a pensar. Saber, y tener claro, que cuanto más vacío está un cerebro, más fácil es llenarlo de tonterías. Saber que el respeto poco tiene que ver con el miedo, poco con la autoridad. Enseñar a pensar. Aprender a pensar. Enseñar a pensar. Aprender a pensar.

jueves, 25 de noviembre de 2010

¿Por qué me hice profesor?

Deberíais saber que hay razones para todo, hasta para hacerse profesor, o maestro, que es lo que escucho decir siempre. Antes de nada, me gustaría aclararos que los profesores, más allá de dar clases, también tenemos una vida, y bastantes aficiones. Ya sabéis que yo adoro Italia, sobre todo el sur, y que cada verano, cada cada verano estoy allí y que me encanta, por ejemplo, jugar al fútbol sala. Os digo lo de que los profesores tenemos una vida más allá del instituto porque a uno de los chicos de mi barrio, una vez, cuando iba a jugar, se le ocurrió preguntarme: pero, José Manuel, ¿tú juegas al fútbol-sala?, ¿pero tú sabes jugar? Pues, sí, Alex, que era como se llamaba él, claro que sí. En realidad, lo que me gustaría que pensarais es que nosotros también somos seres humanos y somos los responsables de grupos de quince, veinte, treinta adolescentes, y como vosotros, podemos estar cansados, tener un mal día, sentirnos agotados, pero es nuestra responsabilidad y tenemos que estar aquí. Muchas veces, después de daros clases, tenemos que cocinar y ya sé que pocos de vosotros lo hacéis, hacer la cama, lavar la ropa, etc. A veces es un poco difícil y hay días en que ese cansancio, imagino, es más visible. Pero hay gente, ya lo sabéis, que no cambiaría este trabajo por nada en este mundo y piensa que es la profesión más hermosa que existe y es una de las razones por las que siempre ando muy pero que muy feliz por el instituto. Ya sabéis que este año estoy encantado en este instituto y estoy disfrutando de cada minuto como profesor y como tutor aunque ya sabéis que, a veces, me enfado con vosotros pero es que preocuparse por alguien, por algún estudiante, por alguna alumna, no es dejaros hacer lo que queráis, ya que eso me convertiría en un muy mal profesor, y una de las cosas que tengo claras pero que muy claras es que la preocupación por mis estudiantes está por encima de todos los demás. Ya sabéis que me iré pronto y que ese último día os daré mi msn y se me rompería el corazón si alguno de vosotros me dijera qué ha suspendido por no haber estudiado lo suficiente, porque ha hablado más de lo que debía, ahora que estáis en el momento de empezar a madurar y madurar, crecer, significa empezar a tomar responsabilidades, estar callado en clase, ¿verdad, Nico?, prometer a nuestra madre que vamos a cambiar y comportarnos bien, ¿verdad, Enrique?, no llegar tarde a clase, ¿verdad, Andrea?, ¿verdad, Carla?, y otras cosas que tenemos que ir mejorando para ir creciendo, para ir madurando. Siempre os digo y sé que hasta me escucháis que no hay nada más importante a mí que enseñaros a pensar porque saber pensar os hará personas más inteligentes, que consigan, espero, hacer la pequeña parte del mundo en la que viváis un lugar mejor, más generoso, más humano. Seré feliz si os ayudo a conseguirlo. Lo mejor es que alguno de vosotros ya lo está haciendo. Y sé que hay días en que me odiáis y tenéis, ya lo sabéis, todo el derecho a hacerlo pero recordad que una cosa es pensarlo y otra muy diferente es decirlo ya que el respeto ha de estar por encima de todas las cosas, ¿a qué sí, Azahara?

Mirad, yo quiero ser sincero con vosotros y deciros que yo fui un estudiante pésimo, pésimo, pésimo de verdad, a esos catorce años. Sólo había una asignatura que me gustara e imagino que ya sabéis la que era: literatura, claro. Era genial esconderse del mundo en los libros porque pensaba que nada valía la pena, que muchas cosas me aburrían, y el instituto suponía un gran problema para mí, porque, sí, como para vosotros, para mí, era una cárcel. Había días en que no pasaba ni un solo minuto en el instituto sino que me iba a jugar al fútbol o discutía con algunos maestros, así que el director, uno de los días, envió una carta a mi casa pero seguía igual, así que llamó a mi casa, pero nada, no había forma de convencerme que el instituto tenía alguna utilidad. Entonces, una madrugada de invierno que recordaré siempre mi padre me dijo, vale, ya que no quieres estudiar, te vendrás conmigo a los albañiles y durante dos años, fui peón de albañil. Imaginad: durante dos años, con frío en invierno, cargando cubos de mezcla, muerto de frío a las siete en diciembre, muerto de calor a las tres de la tarde en agosto. Fueron dos años bastante difíciles. No os voy a mentir: había días en que pensaba mi padre no me quiere porque me hace trabajar, no me deja estar en casa sin hacer nada, debería irme de mi casa, etc. Y hay días en que estaba terriblemente enfadado con él (es humano, claro). Sin embargo, dos años después, le dije, y él sonreía, y mucho, cuando se lo dije; papá, quiero volver a estudiar. Me contestó: sí, pero será así, trabajarás por la mañana y estudiarás por la tarde. Acepté el trato, claro, y sé, ahora sí, que ese trato fue por mi propio bien, sé que a mi padre le dolía que yo trabajara con él cada día durante tiempo pero sé que se alegró inmensamente de que volviera a estudiar. Imaginad: trabajad por la mañana y estudiar por la tarde, y es algo, además, que hice desde entonces, porque el instituto, la universidad, sólo eran posible si trabajaba. Así que pienso en esos dos años y me digo, y os digo, porque sabéis que soy muy pero que muy pesado y os lo repito una y otra vez que tenéis que tener el amor propio necesario para no perder un año, o dos, sino estudiar lo suficiente para tener una educación digna para encontrar vuestro propio camino porque pensaré, y siempre, que todos y cada uno de mis alumnos tiene un potencial dentro. Es cosa nuestra, como profesores, y también vuestra, como seres humanos, descubrirlo. Seré feliz, inmensamente feliz si lo lográis.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Parole per Heidi XVII

Cara Heidi,

adesso sei a Firenze. Firenze, un´altra città, un´altro mondo, un´altra vita. Ti penso adesso, adesso che piove. El sur, siempre el sur, y un fantasma que se hizo carne durante dos días en Atarfe, un fantasma de preciosos ojos verdes, a veces azules, a veces el mar en el que tantas veces has sido feliz, y has sonreído. La ragazza piu bella de tutta la Italia, diciamo. Y ha sido bueno tenerte otra vez por aquí, y pensarte en vivo y en directo aunque llegara, como casi siempre, tarde a la cita, después de tanto tiempo sin vernos. Ni por esas, bella, ni por esas. Lo de siempre: el instituto y mi preocupación por los niños. Se nota que te gusta, me has dicho siempre, a pesar de los pesares. Quedamos, dijiste, en la catedral y, no podía ser de otra manera: allí estabas, tomando el sol, ese sol que tanto echas de menos y que a veces te llega poquito a poco en el norte mientras lees en la casa cerca del lago. Llegué tarde y allí estabas, después de tanto tiempo, ya sin rastas, hermosa como siempre, discretamente hermosa como sabrás, y pudimos comer incluso, al sol dijiste, al sol, no me lleves aquí, que es un sitio de pijos, y hay expresiones que no has olvidado y es genial escucharla en tus labios, y no me lleves, por favor, a un barrio que esté en el quinto coño. Lisa, por favor, qué tipo de lenguaje es ese. El que aprendí en Sevilla y lo sabes y es maravilloso poder practicarlo contigo y hablar así, que hacía años que no, que no lo hacía. Hey, tengo libro, te dije, tengo guía, y nos acercamos a los lugares típicos de la ciudad, aquí tienes una cámara, no, yo no, hazla tú, dijiste, que encuentras la belleza en todas partes y pensé: sí, qué bueno haberte conocido. En el sur, siempre el sur. Y, hey, paseo por las calles estrechas de una ciudad que tanto has disfrutado y frío un poco de frío y una mochila, lo que hay que ver, y la noche cae y es bueno volver al pueblo, a un pueblo del sur que es para mí otro punto en la vida como caos que está acabando por ser mi vida y acercarnos a un bar de esos en los que pienso en ti porque nunca te ha gustado ser turista, y allí estás, y no entiendes una palabra pero sí sabes que has de pedir croquetas y están, dices, riquísimas, o tal vez de puta madre, ahora que echas de menos tantas expresiones y ver el bar y saber que sí, esos son tus sitios, a pesar de que te pierdas en las palabras, y qué más da, tú que tan bien te has movido en tantos sitios, preciosa viajera. Y es bueno que me cuentes una vida, y que no soy el único ya que te llama Heidi o chica de las montañas, y que trabajarás en Florencia, y será agotador, o tal vez no, qué sé yo, pero será dinero, dinero para viajar como siempre aunque no haya ganas y prefieras ya tener una casa y sea difícil porque es caro, es caro comprar una casa, en Italia, en España, en el norte, en el sur, en todas partes. Y sabemos, porque te conozco y me conoces, que no, no te gustan los tatuajes, pero te gustó ver ese pequeño símbolo en mi espalda que tanto, ya lo sabes, me apasiona. Dos días y toda una vida. Dos días y yo cansado, muy cansado, pero alegre de verte, siempre, de verte por el sur y volver a las calles donde nos dijimos hasta pronto porque nos hemos dicho hasta pronto en muchas partes. Y queda alguna que otra tarde con palabras, alguna que otra noche en silencio, en alguna foto, en algún bar, en alguna esquina, donde recordar lo que tantas veces te he dicho: bella, ti voglio bene.

martes, 23 de noviembre de 2010

Sabañones

Tengo sabañones en las manos de quererte tanto, de quererte tanto; no me llega la sangre al corazón si te pienso en alto si te pienso en alto; te quiero y hace frío y no sé si lo tienes claro si lo tienes claro.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Quedarse sin preguntas

Tenía una pregunta para usted, pero:
a) no había presupuesto para papel ni bolígrafos ya que lo arrebataron los mercados. Ya saben lo que dicen: así, en los mercados ya hay "dudas" sobre si España va a respetar el compromiso de reducir su déficit al 6% del PIB en 2011 y sobre "si los planes de fusiones frías y calientes (de cajas) se aplican con la dosis y la velocidad adecuadas". Por ello, la UE considera que España necesita una "segunda ronda" de medidas tras las adoptadas en mayo.
b) se lo ha llevado cualquier político profesional. Por llevarse, que no quede. Ya saben lo que dicen: Cospedal, del partido de los trabajadores, se niega a aclarar por qué cobró un treinta por ciento más de sueldo en el año dos mil nueve.
c) no creo que deba responder porque no creo que sepa lo que pase en la calle. Su mundo es otro. Ya saben lo que dicen: no opinen sobre el Sáhara sino son unos expertos en ellos.
d) tal vez se haya quedado pegada en la pegatina. Ya saben lo que dicen: Trinidad Jiménez y sus ideas sobre Sáhara Libre. Llámalo ideas, llámalo foto.
Tenía una pregunta para usted pero me pregunté para qué.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Non molto lontano da qui II

Per la mia sorellina Ida, sempre
Preciosa sorellina,

has pensado en mí este domingo de noviembre en que pensabas en la gente que quieres, en la gente que te quiere y es bueno saberme en esas líneas, bueno saber que hay distancias que no pueden olvidar los abrazos, los besos en las mejillas, las cocinas caóticas cuando me pongo a preparar algo en tu casa y tú te ríes porque el caos está siempre en mis manos. No creo que seas más organizado, es imposible, hermanito, pero te recuerdo, en serio, que la gente cambia, o no cambiamos, perdemos fuerza con la edad, qué sé yo. Y hablamos de caricias, de pequeñas luchas, de discusiones sin palabras y nos repetimos que es mejor no intentarlo si no nos lleva a ninguna parte pero, tú lo has dicho, siempre nos quedará el sexo, que tú adoras y yo también, aunque haya sido una página en blanco en mis cuadernos desde hace demasiado tiempo y te dices, y yo escucho, que te gusta el sexo sólo con la gente que te fascina, aunque sean cosas sucias, pero hemos hablado de ello, el sexo sólo es sucio cuando se hace mal, así es, y es genial hablar después de tanto tiempo, ahora que el máster y el trabajo te roban tanto tiempo, a pesar de que tantos tantos italianos como Berlusconi piensan que la cultura no es más que el nombre del restaurante que hay en cualquiera de las esquinas perdidas de Roma, ahora que hace un poce de calor en tu ciudad y un poco de frío en mi Granada, y ambos, ya lo sabes, aunque a mí me apetezca pasear ahora mismo por tus calles, estamos un poco solos y el domingo se nos va haciendo aburrido, se nos va haciendo largo, se nos va haciendo con tiempo, y no sé si preguntarte, porque ya sabes que lo sé, si escuchas con nostalgia las canciones y me dices, no, y escucho, no demasiado, pero ahora sé, porque me cuentas, que llegan algunos amigos, aunque casi todos a los que quieres caminen por otras ciudades, vean otras nubes, estén sentados en otras sillas, y es bueno saberlo, porque también es aquí, también están lejos, y también se echan de menos, y mucho más de lo que uno quisiera, e imagino que hoy es uno de esos días, y piense sería genial tener esa sonrisa a mi lado y sonreír porque la mia sorellina sonríe, y me dices que fuiste a Torino y que, como casi siempre desde hace tiempo, no pudo ser, y escuchas otra canción, otra canción con nostalgia y me dices que sería genial tener a la gente a la que necesitas, a la familia y a los amigos, y entonces Sicilia, siempre Sicilia y tu padre y el cine y tu madre y las clases y el dolor por las cosas que han dejado de ir bien y el sur, otra vez tú y yo, y otra vez el sur, y Gaetano sí, está cerca y viene a tu casa, y vais a celebrar su cumpleaños y quieres que alguien se acuerde de ti y te escriba algunas líneas y yo te pienso y pienso Sicilia y tu sonrisa y el mundo en tus ojos y en que el mundo es pequeño a veces y es bueno que no nos olvidemos porque en nosotros está un río y sus orillas, una ciudad y sus esquinas y la curiosidad y no lo olvides, ti voglio bene, en tus calles y en tu curiosidad y en Messina y en esa cena con tortilla y caos de una de nuestras cenas en Roma y en ti y en tanta tanta vida.

sábado, 13 de noviembre de 2010

El intransigente LXVII

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal todo?
- Bien, bien. Terminando algún cuento, el cómic que pidieron.
- Ah, y cómo va ese cuento. Bueno, ese cuento, y ese cómic.
- Ahí van. Los estoy haciendo, imagino, más políticos.
- ¿Más políticos?
- Más sociales, si quieres. Sociales, que no demagógicos.
- ¿Por?
- Hey, no soy político. Quiero que si leen algo de mí, piensen.
- ¿Que piensen?
- Sí, no soy político. Quiero que piensen, no que piensen como yo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Coming back to me

Hay viajes de seis horas que apenas merecen un minuto. Hay viajes de seis horas que merecen una vida. Hay álbumes de fotos en los que fantasmas de ojos verdes se hacen visibles. Queda todo un mundo, dijiste, y no sé si volveremos a vernos en algún rincón. El mundo es tan pequeño y nosotros hace mucho que dejamos de ser grandes. Quién lo iba a decir. Al otro lado de tus rincones un poco de alegría también es blanca, también está en las montañas. Hay adoquines de mi ciudad en los que tú dejaste magia. Hay gafas en las estanterías en las que aún queda tu imagen, irreal, como tantas otras cosas. Como una tarde de domingo a orillas de un río por el que paseamos alguna vez. Qué lejos queda todo ahora y qué cerca un lunes de noviembre en el que quizás llueva y quizás no. Qué lejos queda todo ahora y que cerca una ciudad del sur, como siempre. Qué lejos queda todo y qué cerca una ciudad del sur en lunes en la que el verde de tus ojos se deshaga en mis labios. Qué cerca un lunes.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Miedo XIV

Cuando se despertó, descubrió que aprender a pensar sería más caro. Dos veces más caro. Tres veces más caro. Descubrió entonces, sin embargo, que había muchos más como él: querían aprender a pensar, querían enseñar, querían que todo el mundo supiera que había otra forma de ver las cosas, otra forma de caminar por las aceras. Era un enfado nítido y genuino. Era el caos, no la anarquía, nunca la anarquía. Era el caos. Reducir el gasto en educación nos empobrece a todos. Recordó entonces que cuanto más vacío está un cerebro más fácil es llenarlo de tonterías. No somos sus empleados, pensó, nosotros les damos trabajo. Se encendió una hoguera. Y luego otra. Y volvió a pensar que nunca una juventud había estado tan preparada ni le han ofrecido trabajos tan deprimentes. Irónicamente, se dijo, nunca hasta ahora habíamos tenido gente tan poco preparada copando puestos tan cualificados. Y deseó, por un momento, que las hogueras que se alzaban devoraran por completo la ciudad hasta encontrar un lugar más acogedor, más generoso, más humano.

martes, 9 de noviembre de 2010

Cosas que hacen que la vida merezca la pena VII

Laura pidiendo las cosas por favor y dando las gracias por ello. La Paranoria, sarcasmo en estado puro, de Buenafuente. Las clases con mis alumnas más desmotivadas. Levantarse para acercarse al instituto cada mañana. Y, además, dar clases y ser escuchado. Y escuchar, sobre todo escuchar a mis alumnos y aprender de ellos. Dejarse llevar por el niño que uno ha sido. La madurez de una chica llamada Arantxa y su amor por los patos, las palabras que compartimos y el dolor, porque alguna vez se acabe. Las tardes de Granada con Adri y su ironía. Esos lunes de fútbol sala en pabellón con parqué. Roberto Saviano frente a uno de los sistemas más corruptos de Europa; Saviano y Benigni en uno de los programas italianos con más audiencia de los últimos años. La intensidad dramática de una serie como Dexter. La intensidad emocional y los guiones hechos inteligencia de series como Fringe. Esa frase, tan irreal como certera, de Roberto Benigni: cuando un hombre con una pistola se encuentra a un hombre con pluma, el que lleva la pistola es hombre muerto. La música blues en esa maravillosa recopilación, que ocupa desde el año 1947 hasta el 1974, Atlantic Rhythm blues. El blues casi primigenio de The Chess Story, un estudio de la música negra a partir de sus épocas, de sus intérpretes. Aretha Franklin y su voz en esa canción profundamente hermosa llamada Call me. Call me when you get there. Las ocurrencias de Viky cuando uno anda de lo más despistado. Is a woman esa canción, ese maravilloso disco de Lambchop, ese grupo cuyo estilo es la belleza. Dos días de Heidi, siempre Heidi, en Atarfe. El pop con luz de Camera Obscura. Esos paseos por Granada en los que uno se pierde para encontrarse a sí mismo y sus rincones. Todo aquel que intenta que su rincón del mundo sea un poco mejor, lo consiga o no. Joaquín Caparrós en Vaya semanita. Los paseos por Atarfe hasta llegar al corredor verde para contemplar lo blanco. Una noche de viernes con Mati y algunos amigos. Blanco sobre las cimas, el cielo es otro. Vivir en un piso sin televisión. Los dulces artesanales de La despensa del palacio, de Estepa. El consultorio sentimental de Agatha Christie en Buenafuente. El surrealismo de los hermanos Marx en Sopa de Ganso. El surrealismo provocador de Un perro andaluz, de Luis Buñuel. El surrealismo. Walk this way, de Aerosmith. November rain, de Guns and Roses. El jazz en estado puro de Charlie Parker, he tocado esto mañana, que diría Cortázar. El perseguidor y tantos otros cuentos en los que yo aprendí a leer la vida, del mismo Cortázar. Las palabras de Jesús Martín en sus cartas, que siempre se agradecen. Vivir porque vivir, a veces, merece la pena.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Verde era el mundo

Verde era el mundo en tus manos cuando supe de la vida, de la vida en tus raíces, de la vida en tus dedos; azules tus uñas cuando supe del cielo en las raíces, en las raíces de tus pechos. Blanca y fría la cama en la que dormí algunas noches cuando no estabas, cansados los relojes, hasta que volvías a casa. Eran cuerpo con sudor entonces las baldosas, cuerpos sin ropa las esquinas. Verde era el mundo en tus manos, verde la vida.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Bipartidismo

Para Manolo Lay

1. Dícese del país en el que todas las televisiones, radios y periódicos piensan, a la par que expresan, que la política se ejerce, única y exclusivamente, a través de dos partidos políticos entre los que podemos encontrar casi una única diferencia: sus siglas.
2. Dícese del país en el que se dan cita dos de las más avanzadas instituciones del último milenio: la monarquía y la iglesia.
En suma, que diría un buen español, de los de antes, de los de verdad, claro: ¡¡¡Vivan las caenas!!!

jueves, 4 de noviembre de 2010

Érase una vez XIII

Érase una vez un blog.
Érase una vez un blog que no está.
Érase una vez una ciudad que sí está.
Érase una vez Barcelona.
Érase una vez un pato, dos patos, tres patos.
Érase una vez el del quiosco.
Érase una vez os odio, os odio a todos.
Érase una vez inteligencia.
Érase una vez una vida de lo más interesante.
Érase una vez un buen cómic.
Érase una vez una inteligencia con cicatrices.
Érase una vez una facebook.
Érase una vez messenger.
Once upon a time never give a fuck.
Once upon a time have a crush with other girl.
Érase una vez pareces Yoda.
Érase una vez estoy ausente.
Érase una vez indeferencia.
Érase una vez gracias por las horas, estoy mejor.
Érase una vez me voy a la cama.
Érase una vez deberías saber que me río mucho contigo.
Érase una vez la universidad.
Éranse una vez profesores inútiles de universidad.
Éranse una vez buenos profesores de universidad.
Éranse una vez cosas que gustan.
Éranse una vez otras que no.
Érase una vez me equivoqué de época.
Érase una vez me equivoqué de hombre.
Érase una vez Analítica.
Érase una vez una nariz con piercing.
Éranse una vez unas pupilas con profundidad.
Éranse una vez etapas.
Érase una vez toda la música del mundo en los oídos.
Érase una vez volverá, ya volverá.
Érase una vez gilipollas, sois todos gilipollas.
Érase una vez espero que me enseñes la ciudad.
Éranse una vez horas de diván.
Érase una vez por qué se quieren tan poco los que valen.
Érase una vez me iré no ya no a California.
Érase una vez estaré en Texas, el sur, profundo sur.
Érase una vez una bandera.
Érase una vez preciosa.
Érase una vez ya no llueve junto al mar.
Érase una vez me he vuelto a perder.
Érase una vez la vida duele.
Érase una vez la vida tarda.
Éranse una vez todas las luces de la noche.
Erase una vez una alquimista.
Érase una vez Arantxa.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

De turismo

Y toda una ciudad se reduce a una casa. Turismo rural, lo llaman. Del sofá a la cama, por hacer de tus pechos mi almohada. De la cama a la ducha, por mojar en tus muslos todo el agua, pasando por la encimera. De la encimera a la cocina, por saber de ti tu sabor en algún plato. De la cocina a la mesita de noche, por saber si son tus piernas las que caminan en mis gafas. ¿Y la ciudad? La ciudad queda lejos y preciosa a través de la ventana desde la que mi cuerpo, tu cuerpo, al mismo lado de las sábanas despiertan para seguir acostados en el día.

martes, 2 de noviembre de 2010

¿Sueñan los universitarios con Bolonias eclécticas?

Hay noticias más allá de Antena 3 y Telecinco, noticias que no hablan de sucesos y que dicen que la política es algo más que PP y PSOE, mucho más, hay noticias más allá de la televisión si no nos dejamos llevar por azarosas nubes de fuego y azufre que afirman que el mundo se acaba y noticias que cuentan el hambre de gente que muere más allá de nosotros mismos. Algunos la llaman empatía. Hay lugares que pertenecen a otro tiempo, más allá de la nebulosa de Bolonia, universidades en las que pensar era un bien necesario y no había nada como encontrarse a uno mismo en las calles, en su propia búsqueda. Faltar no era un problema y se pensaba, otra vez, se pensaba, que nada como un rincón del mundo con ciudadanos críticos. Cuanto queremos, escuchaste alguna vez, es empezar por lo pequeño: romper las cadenas de un sistema en que todo nos resultaba injusto. Había rincones en los que odiar cuanto nos habían enseñado porque lo sabíamos injusto. Hay lugares hoy en los que pensar es casi un delito y cuanto cuenta, como siempre, como nunca, es repetir esquemas ya sabidos, escribir las mismas líneas, ser parte no pensante de un sistema en el uno y uno son dos y repetir palabras ya expresadas es un acierto. Bien, decimos, bien, nos dicen y callamos cuanto nos preocupa. No faltar, dicen, no faltar; seguir las normas, seguir las normas, pero no faltar porque en las calles porque en las calles es donde se puede crecer hasta hacerse uno mismo. Y pensar. Pensar que algo no cuadra, que cuanto nos enseñan no es sino una manera estúpida de encarcelar toda la rabia. Había gente entonces que sabía mirar con otros ojos, que miraba a la vida con los ojos de otros y comprendía, comprendía que educar no es enseñar a que haya estudiantes que expresan nuestras ideas como loros, había estudiantes a los que escuchar y acaso hoy. Había cultura, como hoy, en los márgenes y el orgullo necesario entonces para buscarla, para decir, no vosotros no tenéis razón, no queremos repetir, no queremos ser vosotros. Y ahora, triste, es decirlo, cuanto contemplamos, marca inequívoca de un sistema podrido hasta la médula, son máquinas, estampadas como máquinas de una botella. Es una penosa ilusión pensar que hay estudiantes que existen realmente, seres humanos que existen personalmente. Sólo son los próximos modelos de serie. Los próximos modelos de serie de un modelo en que pensar habrá desaparecido por completo, modelos de serie de un sistema que sólo necesita de ellos su sangre y su sudor y sus lágrimas. Pensar será casi un triunfo. Y uno siente que se ha equivocado por completo, cuando sabe que debería enseñar dar las herramientas necesarias para vivir una vida mejor, sin servidumbre. Y uno piensa, y dice y esperemos que alguna vez, algún grito, algún gesto que diga no, siempre no, no se pierda como lágrimas en la lluvia, no se deje olvidar por el tiempo. Y uno piensa en una vida mejor, más humana, sin servidumbres. Y piensa entonces que es hora de vivir.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Halloween en el sur

Es Halloween, me dices mientras te ríes una y otra vez. Es Halloween, y sabes que no soportos los ritos sociales, vengan de donde vengan, sean los que sean. Una noche de graduación fue suficiente para maldecir todos los ritos sociales. Es Halloween y hay que, por una vez, ser como los demás. Ni te espero ni te sé entonces. Se hace la noche y me dices: mírame, este es mi disfraz, y te veo desnuda, y no te entiendo, este es mi disfraz, la noche, sé bueno por una vez y muérdeme hasta que llegue a ver la luz. Aquí. A tu lado. En el sur. Ahora que la noche me disfraza.