viernes, 31 de diciembre de 2010

Last days on earth

Para Viky

Eran los últimos días de un año en que descubrimos, por fin, y de una vez por todas que todas las historias que nos habían narrado no eran sino cuentos en labios del mejor postor. Pensaste entonces: es hora de empezar a volar, es hora de dejar atrás calles en las que ya has dejado de crecer, es hora de abrir la puerta y hacerle saber a todo el mundo que habitas una casa. Y esa casa serán los primeros días de un año en que descubrirás, por fin, y de una vez por todas, que hay cajones con lápices en tus manos que dejan toda clase de colores en las paredes de la gente en las que tu luz ya habita.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Pasa la vida a buscarme

Y pasa la vida a buscarme en las horas y la habito yo en los minutos, pasan los días de sol a sentarse en mis persianas y salen mis manos a buscar días de lluvia sin paraguas, buscan mis dedos la esquina de una rosa con aroma en que dejar un poco de mi sangre en las espinas. Pasan tus ojos por mi casa a estas horas de la noche y no tengo yo las ventanas abiertas para compartir contigo un silencio, unas palabras, las baldosas de un cuarto con cama en las que dormir desnudos, cuerpo a cuerpo, ya con ganas y sin ropas, con el frío de unas tardes de invierno en que pasa la vida a buscarme en las horas y yo busco tu sexo en los segundos.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

De un momento a otro

Para Laura
- Hey, cuánto tiempo.
- Hace algún tiempo, sí que lo hace, sí.
- Y, ¿qué tal todo, preciosa?

- No sé, profe. Aburrida, apagada. Qué sé yo. Odiando la navidad. Ya te lo dije: feliz época del consumismo.
- Ya, pero ya sabes que este año para mí es diferente. Muy diferente.
- Sí, profe, imagino que tener un niño correteando por casa cambia las cosas.
- Sí, y mucho, pequeñita, pero recuerda que apenas tiene quince días. Corretear, no corretea, pero lo he visto sonreír por primera vez.
- Oh, qué cosa más mona.
- Sí, lo cierto es que sí. No deja de resultarme gracioso el hecho que dentro de poco será extremadamente curioso y cuando llegue al instituto le reñirán por preguntar. En fin, no sé, ya me conoces. Uno quiere que aprendáis a pensar, que no os convirtáis en seres grises, que hagáis de este un mundo mejor.
- Ya, profe, pero hay veces en que no puede ser. Y otras veces no nos dejan. Así que imagina.
- Me gustaría no imaginar. Me gustaría veros crecer y saber que las calles de la ciudad son más acogedoras y que es por vosotros.
- Profe, realmente eres un ingenuo. Siempre pensando que se puede cambiar algo. Y ya lo sabes, no cambiamos, no sé, a lo mejor sólo perdemos fuerza con la edad.
- Hey, hace días fui al cine con mis estudiantes, a ver A tres metros sobre el cielo. Una película tan patética como lamentable.
- Profe, profe, profe, la versión italiana es mucho más patética.
- No, preciosa, no puede ser, porque sale Roma.
- Hey, en serio, piensa en la versión española y la multiplicas por diez. Así de mala es.
- Buff, mejor hablamos de otra cosa, ¿no? que hace tiempo que no sé nada de ti y me encanta saber que estáis creciendo.
- No sé, en Granada, creciendo, haciendo las mismas cosas de siempre, viviendo algunos días, otros no. Qué sé yo, como siempre. Eso, como siempre.
- Ainsss, qué capacidad de síntesis. Así no te puse nunca un diez, claro.
- Ya, y se lo pusiste a otros. Bueno, a otro, en realidad.
- Hey, tampoco tienes que recordármelo siempre que hablamos.
- ¿Cómo que no? Adri te recuerda siempre que le pusiste un seis y no le dices nada.
- Un seis. Buff, creo que le puse demasiado. No sé. Lo de las notas me parece una tontería. Deberías ayudaros a ser mejores personas y poco más. Es lo que necesitamos en esta mierda de mundo.
- Profe...
- Dime.
- No sé. Es sólo que...
- Dime, anda.
- ¿Cómo puede entrar en coma una chica de diecisiete años?
- ¿Cómo?
- No sé. Es que hay una chica, y tiene diecisiete años y hay cosas que no logro entender porque hace dos días entró en coma y...
- Pequeñita, no sé, de veras. Yo tengo muchas menos respuestas de las que piensas. No sé, es sólo que, a veces, por ella, por gente como ella, debemos estar, estar en la vida, en los días, por si alguna vez no estamos.
- Pero, profe, por qué así, por qué ahora, tan pronto, alguien tan joven. A veces la vida es injusta.
- Ojalá fuera sólo a veces. Casi siempre, ¿no? Y, es lo que hablamos, imagino que cuanto tenemos es un momento. Y deberíamos vivirlo lo bastante intensamente como para recordarlo durante mucho tiempo.
- Sí, profe, como si todo se nos fuera, ¿no? De un momento a otro.

martes, 28 de diciembre de 2010

Cosas que hacen que la vida merezca la pena VIII

Para una gran amiga, Noe
La primera sonrisa de un primer sobrino. Las castañas de la plaza de los jardines de una ciudad para vivir, para vivir en cualquier otro sitio. Las pintadas que empiezan a aflorar en los muros de mi barrio, de los alrededores: ese nos llaman soñadores los que más dormidos están. Y esa vuelta a Cortázar en las paredes de uno de los parques de mi ciudad: andábamos sin buscarnos pero andábamos para encontrarnos. Esa tarde de cine con mis estudiantes desmotivadas para ver una película tan patética y lamentable como A tres metros sobre el cielo, de Federico Nocilla. Esos lunes de fútbol-sala en el pabellón universitario de Granada. Ese eterno regreso a una isla sin puente. El despertar de estudiantes y trabajadores ante un sistema que vive su enésimo fracaso. Ese aprender en los estudiantes, a pesar de los profesores, a pesar de los libros de texto. Saber que no hay normas que sólo existen por el placer de ser quebradas. La vida en estado puro, el caos, en mi barrio, en mi ciudad, en mi isla, en Nápoles. Watchmen en inglés. V de Vendetta en inglés. But... if me, my birth, if that´s a thermodynamic miracle... I mean, you could say that about anybody in the world. Mechoncito, siempre Mechoncito y esas dedicatorias que nunca he podido superar, ni siquiera igualar. Una tarde de frío con amigos en un restaurante italiano y esas memorias repletas de ternura y sarcasmo. ¿Me das tu teléfono? Y, entonces, con qué llamo yo. Esos memorables diálogos de Casablanca. Las novelas negras, profundamente humanas de James Ellroy. Omega de Morente, o cómo convertir el arte en música, la música en arte. Flamenco, Lorca y Leonard Cohen, casi ná. El concierto de Kiko Veneno en Atarfe. Esas cenas de palabras y palabras, en español y italiano, en casa de los padres de la mia sorellina. Esos enormes obras de arte que suelen ser las películas de Billy Wilder, un exiliado en tantas partes y ese volver a mi memoria de Well, nobody´s perfect, de Some like it hot. Esas primeras películas del neorrealismo italiano que me han llevado, desde entonces a Roma, a Nápoles, a Sicilia. El blues de Miles Davis. El jazz de Miles Davis. Miles Davis en estado puro porque hay noches que merecen un acorde, una pieza, un álbum con que olvidarnos del mundo. Saber que uno no pertenece a nunguna parte y es estúpido defender un trozo de tela, un trozo de tierra que ni siquiera nos pertenece. Forging Democracy: The History of the Left in Europe, 1.850-2.000, ese maravilloso libro que sí debería ser lectura obligatoria en el que se nos enseña que cada derecho se ha ganado y que ahora estamos perdiendo, lo estamos perdiendo todo, estamos perdiendo dignidad, en aras de una estupidez absurda a la que algunos llaman nación, patria. Un libro para aprender que el futuro, que el mundo debería, alguna vez, ser más humano, ser de todos y no de unos pocos. Cuánto esfuerzo inútil, piensa uno a veces, Mechoncito, cuánto esfuerzo inútil pero, hey, rendirse no es una opción, nunca lo es, ya lo sabes y además, hay mañanas de palabras que merecen la pena, que nos hacen más fuertes y que hace que podamos con el mundo en ocasiones. Esas tardes de invierno con estufa y sin paseo. Esas cenas de profesores con David en el Wasabi. La belleza discreta de Natalie Portman. La voz serena de Erikah Badu, que tú me descubriste. La visita a Atarfe de dos amigos, María Ángeles y Fede y ese callejear por todos las teterías de Granada hasta encontrar un momento de paz, de calma bajo la lluvia. Pasar una tarde con alguien porque se desea, no porque hay tardes señaladas donde se ha de comer en familia. Esa noche de risas con la gente que uno quiere, y con la que uno quiere estar. Despertar, despertar a los días, a las tardes, a las mañanas de lunes en las que uno no quiere estar y despertar, de una vez y por todas, con tanto tiempo, por delante, a la vida.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Ancora la tua luce

Per la mia sorellina Ida

Viene la vida a buscarme en las horas y me encuentra siempre en los minutos. Y pienso en ti, sorellina, y en la distancia, de la que tantas veces hemos hablado, en la de palabras que hemos compartido, en que, acaso y tal vez sea posible, que en junio, si Granada todavía está en mis dedos y aparezco por Roma con estudiantes y hablaremos paseando por la Fontana o ante el Coliseo y me contarás palabras de las que ya conozco algunas letras aunque no me sepa todas las sílabas y de un amor que hace que se te claven espinas en los codos y te hace difícil leer las páginas del libro en el que estás viviendo últimamente y algún párrafo en el que te he hablado de mi sobrino y de que sería bueno que alguna vez estaría bien que paseara por esas calles y hablara otros idiomas, pero todo a su paso, todo a su paso, porque a veces caminar duele y es bueno sentarse un rato y hablar, sorellina, como tú y yo hacemos de cuando en cuando, y es bueno saber que la última vez que tú y yo hablamos estabas con tu padre y siempre es un placer hablar con él. Antes, algo antes, alguna tarde, hablamos de ti, del daño que aparece a veces en los labios cuando el dolor nos viene de las palabras de alguien que ha dormido en nuestros besos, que ha despertado en nuestras caricias, y a lo lejos, non lo so, non molto lontano da qui, alguien dice no no me he acostumbrado a ti, a tu ternura aunque, tú me cuentas y duele algunas tardes, que no es bueno darse en todo para encontrarse en pocos sitios porque hay luces que no deberían morir nunca pero ahora sí que se están muriendo porque será, sorellina, será el precio de privatizar unas calles, unas farolas, una ciudad porque a ambos, sorellina, nos cansa el mundo en el que vivimos y soñamos con otras aceras, unas sillas en las que hablar tranquilamente, en la que ser más humanos, en la que conversar tranquilamente con un café y algún que otro helado, y callar un momento y pensar en un teatro y observar cómo tus padres te miran, con orgullo, con admiración, porque te expresas en italiano, sueñas algunas noches en español y te aburres en inglés y hace daño saber que te preguntan por Sicilia y sólo saben decir mafia, que preguntan por el sur, y sólo saben decir qué mal hablan, y recuerdo, cuántas tardes de río con orillas, un festival de cine y gente que hablaba de cosas que desconocía, sorellina, porque el sur nunca dejó en calor en las manos de aquellos que nos señalaban con sus dedos de lumbre. Y no importa, no, sorellina, porque sigue habiendo momentos en los que estar, tú y yo, y ser nosotros, y compartir, y no ha de ser otra cosa que Kiko, mi Kiko Veneno, o Carmen, tu Carmen Consoli y esas canciones con las que tú y yo hemos ido creciendo, y alguna noche de Benigni y Saviano contra Berlusconi, contra Italia, contra una Italia que ni tú ni yo deseamos. Y crecemos y seguimos creciendo y hay gente que pregunta por qué no un libro, por qué no un cuento cuando siempre he pensado que las palabras no se cuentan sino para hacer sentir mejor a la gente. Y a veces, y eso me hace sentir alegre, sé que las mías te hacen sentir bien. Ti voglio bene, sorellina.

sábado, 25 de diciembre de 2010

El intransigente LXX

Para Viky
- Hey, cómo va todo.
- Como siempre, la vida bien; el mundo, hecho una mierda.
- Y, hoy, ¿se debe a...?
- A esa maravillosa Ley Sinde...
- ¿Sin descargas?
- Eso, sin descargas, sin inteligencia, sin dignidad. Que tiene cojones que, según Wikileaks, cuanto han hecho nuestros políticos ha sido ponerse de rodillas. Y tragarse todas las palabras, por así decirlo.
- Sí, por así decirlo.
- Pero, bueno, es lo que dice ella: no hay que gobernar según diga la prensa ni la opinión pública.
- Joder, ¿y quién le da ese maravilloso consejo?
- Otro gran trabajador: el rey.
- Jajajajajajajajajajajajaajajajajjajaaja.
- No, no es un chiste.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Sucede que me canso de la pizarras III

Salgamos a la calle porque la vida está en ella y las clases quedan lejos, demasiado lejos de pensar porque sí, porque no hay nada como aprender porque sí, porque no, porque las notas están en las mesas y no hay nada más absurdo que poner un número a tanto tanto pensamiento desbordado. Digámosle a nuestros niños que se aprende más en cinco minutos de canción de lo que jamás aprenderemos en el instituto; salgamos de esas paredes grises y esas mentes anquilosadas y salgamos a las aceras porque la vida está lejos de esas rejas con grietas. Salgamos al cine y cantemos bajo la lluvia porque no hay nada como cantar a las cosas que hacen que la vida realmente merezca la pena; digamos no a los seres grises que imaginan el mundo como un sistema y sólo ven ladrillos en el muro. Rompamos los muros de una casa en ruinas y busquemos lo que hay bajo las charcos hasta que nuestras rodillas se sepan en las estrellas. Y gritemos al mundo que nada nada nada como la anarquía, nada como la posibilidad de enseñar a pensar y que nadie nos enseñe. Y gritemos a la aurora que el mundo debería ser otro y otros cada uno de nosotros y que la vida viene a buscarnos en las horas y nosotros no tenemos otra cosa que estar en los minutos. Y caminemos por todas las calles que no nos llevan a ninguna parte, caminemos por toda dirección prohibida porque todo todo todo está en los márgenes y apenas queda nada en las orillas. Gritemos hasta quedarnos afónicos: a la mierda la corrección política.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Blindando que es gerundio

El Congreso blinda las pensiones. Blinda las pensiones de aquellos que representan al pueblo. ¿El pueblo? Que siga trabajando hasta hacerse cádaver para conseguir que el congreso blinde sus pensiones. Cadáveres exquisitos dirá alguno de esos legítimos representantes de la nada más absoluta a la que algunos llaman democracia y otros mentira.

jueves, 16 de diciembre de 2010

First we take Manhattan

Hay chicas del sur que vuelven, desde la capital, al sur, a sus raíces. Hay chicas del sur que deben marcharse a la capital, chicas del sur de un grupo de estudiantes de Atarfe que han de decir adiós a una parte de su vida, acaso para siempre, y piensan en las malditas siete horas que la llevan a un lugar de incertidumbre y, acaso, de esperanza. La vida como caos, el caos en la vida. Vivir, desde el principio, es separarse. La vida es aquello que sucede mientras te empeñas en hacer otros planes. Tantas palabras hermosas para decir que la vida duele. Duele y mucho. Más algunos días. Porque hay quejíos que se apagan para siempre y han dado tanta vida, tantos momentos de belleza en los que uno pensaba que la vida merecía la pena y el mundo era lo de menos. Y uno no pensaba que lo había condenado a doce años de aburrimiento por intentar cambiar el sistema desde dentro. Rugía entonces una guitarra al ritmo de una voz que clamaba contra todos los ladrillos de una pizarra en la que sólo se podía escribir en blanco y negro. Y uno escucha y la gente se muere, se muere cada día, y mueren directores como Blake Edwards, y uno piensa en Desayuno con diamantes y en Moon River y en cómo las personas pertenecemos las unas a las otras y es bueno saberlo y que todo lo que importa ocurre, a veces, bajo la lluvia. Y hay quejíos que se escuchan y se siguen escuchando aunque la voz ya no esté, el mundo es raro. Y hay chicas de ojos verdes que hablan en otro idioma en las que de cuando en cuando pienso, aunque estén a años luz, porque hay canciones que nos devuelven algunas horas juntas, alguna tarde, alguna noche sin dormir. Y chicas de ojos marrones a las que recuerdo, a pesar del tiempo, de las horas y de todas las almohadas en las que ella dejó escarcha de fresa con la que dormir tanta tristeza. Quisiera estar contigo, siempre. Conquistar una ciudad y, luego, el mundo. Y hacer de todos los rincones un lugar de ensueño en que dormir hasta acabar despiertos en la misma cama. Quisiera estar siempre contigo. Y pienso en ti. Ahora que estás a años luz. Pienso en ti. Todavía.

martes, 14 de diciembre de 2010

Se ruega

El Partido Popular Socialista Militar Español ruega a sus ciudadanos dejen la mente en blanco: estamos, por su propio bien, privatizando el pensamiento.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Cuervo ingenuo

Volábamos de forma apacible, creyendo que el cielo podría ser nuestro único límite. Y no, no había fronteras entonces, sólo el batir del cansancio de unas alas que nos llevaban a contemplar las raíces de los árboles desde cualquier lugar. Espera un momento, dijo el hombre blanco, y alguno de los nuestros dijo: deberíamos escucharlo, ahora que estamos fatigados y necesitamos de un momento, y alguno más, para recuperar fuerzas. El hombre blanco hablaba con lengua de serpientes y brillaban en sus ojos esmeraldas como lunas. Y creímos sus palabras: alguno de vosotros debería descansar aquí pero hay sitios para pocos. Nos fuimos separando. El brillo de las palabras del hombre blanco llegó a otros de los nuestros, aunque fuera en otro lugar. Y nos fuimos distanciando. El hombre blanco era feliz, ahora que la distancia era inmensa y ya no mirábamos adónde nos llevaban nuestras alas sino el color de estas por saber si quien a nuestro lado estaba merecía nuestra confianza. Y el color nos cegó hasta que no supimos vernos. Todavía hoy vagamos sin rumbo buscando algún amigo.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Una noche como otra cualquiera

Para Laura
Y llegó la noche ciento once y refirió entonces Sherezade:

- He sabido, oh rey, de la historia de una mujer que deleitaba a todo un reino cuando tocaba el violín, para placer de todos los que allí se congregaban, aunque, oh rey, cuentan que se llamaba Anónima, porque pretencia que nadie supiese de ella o conociese sus pasos, pero cada vez le resultaba más difícil. Conocedor el príncipe, melómano empedernido, de su pericia, decidió que sus súbditos salieran a buscarle porque tocara, cada noche, en su salón, por amenizar sus veladas pero nunca quiso ella, que declaraba que su música era para tranquilizar a todo aquel que vivía bajo el yugo absurdo de un reino en el que no todo el mundo era igual. Enfadado entonces el príncipe, ordenó a sus soldados que la trajeran bajo amenaza de muerte pero tampoco hubo suerte: les fue imposible encontrarla y el príncipe empezó a pensar que las amenazas, la coacción no le llevaría a ningún sitio, así que decidió, después de consultar en sucesivas noches con su almohada, atraer a esta violinista con una única condición, se concedería a quien mejor tocara un violín que llevaba más de trescientos años en las torres del castillo el deseo que él o ella desearan. Pensaba el rey, y no se equivocó, que le sería difícil rechazar semejante oferta, porque comprendió al fin que cuanto ella quería era disfrutar sin más de la música de un violín. Y llegó esa noche, y hubo músicos que tocaron maravillosamente bien, y hubo músicos que encendieron la noche con el sonido del violín, pero ella, oh rey, ella acarició las cuerdas del violín como si nadie antes lo hubiera hecho. Y bailaron las estrellas a su antojo, y se hizo la luna más grande y brillaron las tierras y las raíces y callaron, todos callaron, porque hay acordes que atraviesan corazones y nos hacen más humanos. Volvieron a callar una vez que ella había dejado de tocar y el príncipe, estupefacto, dijo, tuyo es el violín y tuyo será el deseo que tú quieras. Ella, mirando a los ojos del rey, dijo: sólo quiero seguir tocando, seguir tocando cada vez que yo lo desee y que nadie me moleste. Tocar cuando me apetezca. Y alguna vez, alguna tarde, hay seres que son más humanos en ese reino y todos saben porque esa tarde, porque esa noche hay un violín que parece acordes de belleza inaudita que calman al corazón y dejan a la tristeza lejos.

martes, 7 de diciembre de 2010

Sucede que me canso de las pizarras II

Para Gus y Lourdes
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal todo?
- Bien, todo tranquilo. En el instituto, bien.
- ¿Ah, sí? ¿Niños callados, que hacen los deberes...?

- Por favor, no empecemos con eso. Vivimos en una sociedad de mierda en la que detienen a alguien por mostrar las miserias del sistema, hay políticos que nos han mentido en una guerra mediante mentiras y queremos que nuestros estudiantes sean de lo mejor. Me molesta tanta hipocresía.
- Imagino, pero no sé, estaría bien que estuvieran callados, por lo menos, a primera hora.
- No, para nada, estaría bien que los enséñaramos a pensar. Es nuestra labor. Para qué coño quiero yo que sepan qué estén callados, que sepan qué es un complemento directo.
- Bueno, algunas veces te sirve.
- Sí, la verdad es que sí. La de veces que me ha servido a mí en mi vida.
- Hey, hey, que el profesor de Lengua eres tú.
- Sí, pero cada vez más cansado de esta mierda de sistema. Quiero enseñar a mis estudiantes a pensar, que se ayuden los unos a los otros, no a que tengan grandes notas, quiero mejores ciudadanos que digan: busquemos otra ciudad, las aceras de esta dan asco. Es lo que me gustaría. Calles más humanas gracias a ellos. Decimos: es increíble, los jóvenes protestan en Francia, en Inglaterra, en todas partes pero aquí no...
- No lo había pensado pero tienes razón.
- Pero, ¿cómo demonios van a reclamar si el instituto castiga su voz cada vez que hablan, cada vez que protestan?


lunes, 6 de diciembre de 2010

Vivan las caenas

Una vez erradicada como costumbre ese ejercicio habitual que es pensar, el Partido Popular Socialista Militar Español, se alegra en presentar a sus ciudadanos la adhesión total a una constitución europea que abraza 78 veces la palabra “mercado”, 27 la palabra “competencia”, 3 veces “progreso social” y 1 “economía social de mercado", una constitución que establece el poder financiero por encima del poder político y la democracia. Una vez erradicado este tipo de ejercicios mentales, se asaltará a continuación a los más elementales derechos de los trabajadores a sabiendas de que importan las estadísticas, no las historias, importa olvidar que, alguna vez, hace tiempo, se escribió todo ser humano tiene derecho a un trabajo digno, a una casa, y ese tipo de cosas que acabarán por ser los cuentos fantásticos con que Sherezade amenizabas las mil y unas noches de un río que amenazaba con cortarle la cabeza si sus palabras no bailaban al ritmo de unos labios en los que tanta sangre se encontraba ya.


sábado, 4 de diciembre de 2010

El intransigente LXIX

Para Adri, porque él y yo siempre estamos haciendo amigos
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- ¿Por dónde andas ahora?
- Por Granada. No he bajado a mi ciudad.
- Granada. Sabía que me iba a dar cosas pero tantas. No me lo esperaba.
- Sí, es una ciudad genial. Tiene magia.
- Sí, como mi otra ciudad.
- ¿Algeciras?
- Sí, casi que sí. Casi. Y, a ti, ¿cómo te va todo?

- Bufff. Aquí ando, que tengo que entregar ejercicios para mañana. Pero no tengo ganas de hacerlo, así que le he dicho a uno que si me cambia los ejercicios por un biofrutas y le he dicho a otro que por un euro se los doy.
- Cómo no.
- Sí, no gasto nada y tengo los ejercicios. Me llaman, que lo sepas, Zapatero.
- ...
- Ah, no, que yo llevo bien lo que hago.

jueves, 2 de diciembre de 2010

El intransigente LXVIII

Para Viky
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí...
- Y, ¿qué tal todo?
- Asqueado, indignado. No sé ni cómo llamarlo ya...
- Para variar, claro. Y, ahora, ¿es por...?
- ¿Por qué va a ser? Por la paliza que le pegaron al Madrid, claro. Qué vergüenza.
- ¿Por un partido de fútbol? ¿Es por un partido de fútbol? Me parece...
- ¿De verdad te crees que es por una mierda de partido de fútbol? Es Wikileaks.
- ¿Wikiqué?

- Y yo que me lo imaginaba. Una web que está publicando secretos que todos conocíamos, imagino: políticos que no trabajan por sus ciudadanos sino por meros intereses oportunistas, jueces honestos a los que se juzga, fiscales que detienen procesos por asesinatos, ministros que insisten en que se detendrán cualquier investigación por el asesinato de Couso, y así...
- Bufff, sí, es indignante. Espero que al menos alguno de ellos dimita, o sea encarcelado, o se le juzgue por alta traición o qué sé yo...
- Espera, espera.
- Y, ¿qué dicen ahora los ministros del PSOE? ¿Que todo saldrá a la luz?
- Sí, algo así. La ministra de la Power Balance dice que harán todo lo posible para que nada de esto vuelva a salir a la luz.
- No puede ser verdad.
- Lo es, lo es. Ya sabes: si te traen malas noticias, mata al mensajero.
- Sí, es vergonzoso realmente. Y, ¿no hay ningún comentario ingenioso?
- No, hoy no, hoy es solo reír por no llorar. O llorar por no llorar, no sé.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Un hombre solo

Un hombre lleno de diciembres, ávido de ventanas sin miradas, caminando hacia el mundo con heridas. Aquí, el sur, entre nubes, cansado como siempre de las puertas que se abren. Aquí, el sur, y el asco, y gente que se dice gente pidiendo el asesinato de verdades como puños, reclamando, cómo no, ignorancia para todo, ignorancia para todos. Aquí, el sur y una país: fiscales gritando en silencio que no hay nada como defender a asesinos, nada como enterrar entre papeles la verdad y otras verdades. Aquí, el sur, finales del año dos mil diez. Aquí, el su y la indignación: ministros que piden castigo para aquellos que traen otras calles, alguna vez, otra ciudad, otras reglas; ministros que trabajan para que no prospere la prisión para criminales, criminales en la paz y en la guerra. Aquí, el sur y el asco: políticos de izquierdas que sueñan con privatizar el bienestar, ya sin disfraz alguno, ya sin máscara. Aquí, el sur y una patria, y ese acercarse cada cuatro años a una urna en la que se mueren todos los papeles. Aquí, el sur y el asco: teatro ya de miserias en la que el mundo vive.