sábado, 31 de diciembre de 2011

El metaintransigente

Para Sorel y Nuria
- Hey, qué tal.
- Cuánto tiempo sin vernos.
- Bueno, tampoco hace tanto.
- No, lo cierto es que no.
- Último día del año.
- Sí, y vaya año.
- Vaya año, la verdad. Cómo se ha hundido el PSOE.
- Sí, ahora sólo queda hundir al PP. Y todo estará ya bien.

- No sé yo, eh. Creo que el capitalismo más salvaje ha comprendido que da igual el color del partido, sólo les importa el color del dinero. Del dinero que puedan sacar.
- Va a ser que también. 
- Sí, lo que yo te diga. Y ya cuando tienes un tonto a tu servicio. Y mira si el que tienen es descerebrado que no le dejan ni dar ruedas de prensa.
- Bueno, sí que las da, pero, claro, no admite respuestas. Es lo que decía Groucho Marx: más vale estar callado y parecer tonto que abrir la boca y confirmarlo.
- Sí, lo malo es que él la abrió muchas veces ya y lo tenemos más que confirmado. Pero, vamos, tú ten cuidado, que siendo como eres marxista convencido, a saber dónde acabas.
- A saber: creo que van a usar ahora los colegios como escuelas de pensamiento. Ya sabes, por seguir, manteniendo el espíritu.
- Probablemente. Yo estoy pensando como ellos. Premiar a mis peores alumnos, los que tengan peores notas, como delegados. 
- ¿Y eso?
- Por seguir predicando con el ejemplo. Inútiles como Rato presidente de un banco, inútiles como los de Lehman Brothers encargados de la economía. Lo tengo claro: los lobos al cuidado de mis tutorías, para que mis alumnos se vayan acostumbrado.
- Menos mal que llega el 2.012.
- Sí, menos mal que llega: el fin del mundo nos vendrá bien. Y nos lo traen ellos, que dicen que todo está en dios. Joder con dios.
- Hey, hey, hey, es que su dios trae la vida, pero también el desmantelamiento del bienestar. Ya sabes: sufrir en la tierra es disfrutar del cielo.
- Joder, por fin lo entiendo. Y sólo a meses del fin del mundo.
- Por dios, pero qué exagerado. Ni que fueras la Lucy...
- La Lucy, qué tiempos aquellos cuando hablábamos de ella y no del gobierno...
- Ya, pero es que va a dejar de escribir porque se descargan sus libros.
- Claro. Es de lo más normal. Para qué buscar cuatro cinco o libros si sabes que te lo vas a encontrar en los suyos.
- Mejor callarse.
- Sí, en fino, mejor el contenido del silencio.
- Y aquí volvemos: a la Lucy, y al gobierno, y al PPPSOE. Estamos atascados, ehhhh.
- ¿Atascados? ¿Por qué? 
- Joder, porque antes escribías sobre la naturaleza, sobre cuentos infantiles, sobre el amor, sobre el desamor, sobre cuerpos en la noche que se desnudan descalzos y se aman sin ropa.
- Ya, pero eran otros tiempos. Muy lejanos.
- Venga ya, pero si todo ha sido este año. No me mientas...
- Ah vale. Pero, bueno, a ti, ¿qué más te da? Ni que fueras un intransigente.
- Algo así soy.
- ¿El intransigente de Avellaneda?
- Ni de coña. Yo soy aquel que te irá diciendo que cambies un poco, que no atasques, que dejes atrás todo aquello que hace que te repitas.
- ¿El tribunal de mis oposiciones de este año?
- No te lo crees ni tú. Soy el metaintransigente, aunque no tenga ni puta idea de qué significa eso.
- Ni yo tampoco, amigo, ni yo tampoco. Salgamos un poco a la vida, anda, y que le den al mundo.

viernes, 30 de diciembre de 2011

El intransigente CI

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y ¿cómo te va la vida?
- Buff, creía que mal, pero con los nuevos recortes...
- ¿Te va a ir mejor?

- Buf, ni de coña. Tener a un descerebrado que dice: hay que recortar, recortar, recortar, y no aparece apenas...
- Sí, tienes toda la razón.
- Es que no sé si nuestro presidente es Rajoy o Wally. Y ahora me digo, no sé, debería irme, a Madrid, qué sé yo. Y entonces pienso, allí; pero si está Esperanza Manostijeras. Y entonces digo, si me voy, como no sea para darle a la botella. Pero, claro, a la Botella ya se lo han dado todo.
- Sí que pinta mal la cosa, sí.
- Pero mal. Con decirte que estoy pensando hasta en votar en las próximas elecciones.
- Anda, eso es nuevo. ¿A algún partido en concreto?
- ¿Qué partido ni partido? Me voy directo al banco y dejo la papeleta allí. Así Botín me lee antes y me es más fructífero.
- La verdad es que jode: recortar lo público, subir impuestos. Y que conste que lo entiendo.
- ¿Que lo entiendes?
- Pues claro, coño, que tienen que mantener a Isabel Carrasco, que los catorce sueldos se los paga el Estado; que tienen que pagar al rey, para que siga viviendo del cuento...
- Anda, ahora entiendo lo de cuento de princesas y reyes...
- Estamos en crisis, coño, algo tendremos que hacer. Es que además ya no son hilillos de crisis, ni brotes verdes. Ya parece un bosque.
- Y no hay quien vea los árboles, no.
- Este pedazo de tierra que llaman patria es una mierda de verdad.
- La verdad es que sí. Deberíamos coger un avión e irnos. 
- Anda que no, irnos desde cualquier aeropuerto.
- Eso, por ejemplo, desde ese aeropuerto en que no hay aviones...

jueves, 29 de diciembre de 2011

Para todo lo demás VIII

Juan Carlos I rey de España, por la gracia de dios: 292.752 euros anuales.
Isabel Carrasco, presidente de la Diputación de León: trece sueldos y subiendo.
Cospedal: 223.597 euros en 2010.
Ana Botella: peras y manzanas al servicio de Madrid.
Mariano Rajoy: 51.000 euros como diputado, 149.000 del PP y 325.000 como registrador de la propiedad. 
Alberto Ruiz-Gallardón, adalid del centro, ministro de Justicia: 90.590 euros como alcalde de Madrid.
Esperanza Aguirre: dificultades para llegar a fin de mes.
Para todo lo demás: congelación salarial. 

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Volver

- Españoles, Franco ha vuelto.
- Es una inocentada, seguro, es una inocentada.
- Pero, bueno, ¿cómo puedes saberlo?
- Como si alguna vez se hubiese ido...

martes, 27 de diciembre de 2011

El niño que veía volar aviones de papel

Para Lourdes
Cuando se despertó, algunos papeles todavía estaban allí. Eran papeles grises de una vida que se le había acabado en algún momento en que sus alas decidieron crecer por encima de sus raíces; eran papeles blancos, sucios de tanto mundo infame en los párrafos. No sabía qué hacer para salir de allí, de esas cuatro paredes en que se habían convertido sus pupilas últimamente y recordó a su abuela, a los primeros años de una vida en la que había azulejos de color y una sonrisa en cada baldosa. Decidió entonces que había crecido demasiado y era el momento para parar. Recordó entonces que hay recortes, en un papel, en un folio, en un amor, en una vida, que pueden devolvernos a nosotros mismos y recortó cuanto papel había allí hasta que aparecieron aviones, los mismos aviones de papel que él siempre había visto volar, sorprendido, sin habla, sonriendo, todavía sin palabras, en la casa con magia de una abuela que siempre supo hacer de la rutina el mayor de los asombros. 

lunes, 26 de diciembre de 2011

Parole per Heidi XXIII

Cara Heidi,

bellisima cara, eché de menos tu voz en estos días, escuchar tu voz y pensar en esos ojos verdes que dejan sol en las noches y calor en las almohadas más frías. Eché de menos tus palabras y saber de ti y de Firenze, de esas jornadas interminables en el mercadillo y saber que no tienes cobertura, que es difícil encontrarte en esas calles cuando son todos tus días cansancio en estas tardes pero, siempre, ya lo sabemos, siempre es pequeño el esfuerzo ahora que sé, como has sabido siempre, que no es más que ganas de viaje, voglia de vita, ganas de estar en todas partes y conseguirlo a veces. Te eché de menos en mis treinta y nueve, aunque tuve de ti tantas palabras, y me alegró que tú fueras la última en encontrarme esa noche, encontrar que habías pensado en mí y no deseabas otra cosa que las mejores cosas y más y tapas y sol y todos los pequeños detalles que siempre nos hicieron grandes, al sur de todas las historias, al margen de todos los mensajes. Más de diez horas, caro fantasma, de trabajo cada día, más de diez horas y después, volver a casa, e imaginarte en la nieve, imaginarte en el frío, aunque, como dices, será difícil ahora que en el norte hace más sol y calor que frío y la nieve parece a años luz de cualquier montaña. Heidi, cómo no, Heidi en las montañas, Heidi de escalada. Olvidar por un momento entonces y mucho más todas las batallas de este siglo en que he ido perdiendo tantas esperanzas, todas las batallas absurdas de un siglo cruel en que me he ido perdiendo para nada, todas las batallas difíciles de un siglo en que hay gente, sucede, que se ha cansado de ser gente, que se ha cansado de ser hombre. Y hay momentos en que es tu cuerpo y una sombra y habláis de noche sobre cuánto echáis de menos estar en cualquier parte y dejar huella en todos los rincones y volver a un bar del sur donde tomaros alguna tapa y mirar alrededor y comprender que hay gente que está mirando porque, digámoslo de forma tranquila, la belleza cautiva algunas noches, aunque no importe demasiado, sobre todo, a ti, bello fantasma, dulce criatura, que volverás a estar pronto en otras ciudades, y será entonces Berlín como Sevilla, Sevilla como Praga, muescas de un cinturón que ha dejado marcas en todos los cafés, recuerdos cercanos de unos ojos verdes que buscan otro horizonte, que se cobijan siempre bajo otras nubes y has vivido lluvias en tantas ventanas. Cara viajera, el tiempo, el tiempo en tus dedos: te anochece a veces a las cuatro de la tarde como nunca dormiste aquí, en el sur, antes de las diez en tantas ocasiones, tantos relojes diferentes en tus muñecas, tantos sabores en tus pupilas entreabiertas y algunas madrugadas solas, cara viajera, y estas ganas de caminar en tus pies por olvidar el mundo en que vivimos, por descubrir las esquinas más frágiles en tus cristales, estas ganas de encontrarte, después de tanto tiempo, de encontrarte intacta, porque hay gente como tú que se gana en todas las batallas,  en las luces más oscuras.  

jueves, 22 de diciembre de 2011

El intransigente C

Para Sorel, my brother in arms


- Hey, qué tal, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal el nuevo gobierno?
- Buf, eso más que una pregunta, es una amenaza, ¿no?
- No sé, yo te pregunto, que siempre estás puesto.
- No sé yo...
- ¿Qué tal el de Educación?

- Buff, Educación, Cultura y Deportes. Todo juntito. Imagino que será porque su jefe cree que todo lo que importa está en el Marca.
- ¿Te refieres al Real Madrid, al ciclismo?
- Bueno, yo me refería a la política de este país de catetos. Allí tienes lo que necesitas para convencerlos: nada, excepto pan y circo. 
- ¿Y el de economía? ¿De Guindos?
- Yo es que soy más de Linux. Y ese es uno que dice que hay que acabar con todo lo público. Y, además, alguna conferencia que otra ha dado en la FAES. El de Hacienda fue el de la burbuja inmobiliaria. La de Sanidad, de la Obra, adora a la familia, a la familia católica, eso sí, que los demás van al infierno. Y el de Defensa, joder, presidente de una empresa de misiles y antes en una empresa que fabricaba bombas de racimo. Que digo yo, coño, que para tener a alguien así, mejor traer a Chuck Norris.
- Joder, es aterrador. Un gobierno como dios manda, vamos.
- Sí, además, no sé si saben que ya han escondido un poquito el busto de Azaña. Ahora ahí que buscarlo en un vestíbulo del congreso.
- Habrá sido un error sin maldad.
- Claro, claro. Creo que han intentado poner un busto del Generalísimo, pero, claro, como están en contra de sacarlo del Valle de los Caídos, les ha sido imposible. 
- Jajajajajajajajaa. Para descojonarse, vamos.
- Además, creo que casi todos, por no decir todos, han jurado sobre la Biblia, ese libro en el que sale el persona de ficción favorito de Homer Simpson.
- ¿Quién? ¿De Homer Simpson? ¿La cerveza? ¿El dinero?
- No, coño, no. He dicho de ficción.
- ¿Entonces?
- Dios, joder, dios.
- Bufff, conservadores, ultracatólicos, creencias propias de la Edad Media. Da miedo, de verdad.
- Hey, hey, a mí no me da miedo que hablen con dios, si así lo quieren...
- ¿No? ¿Seguro que no?
- Segurísimo. A mí lo que me da pánico es que todos ellos creen que dios les responde...

sábado, 17 de diciembre de 2011

Cosas que hacen que la vida merezca la pena XII

Para Marta

Il Duo Daino y esas noches de lunes que yo paso en italiano. Un gran día en manos de Roby y Sonja y el peso de momentos irrepetibles a lo chochete. Che carino, en labios de Sonja. Los primeros pasos de un sobrino que va creciendo día a día, instante a instante. Programas de la dos que nos reconfortan con lo público. Escuchar la voz de mi tutora favorita de Moguer después de tanto tiempo. Saber que hay un rincón de la ventana donde sigue habiendo sol y somos capaces de encontrarnos a nosotros mismos. Saber que llegará ese momento y serás feliz al contármelo, serás feliz al contártelo. Ese mes y medio de clase en Moguer y ese último día en que todos los alumnos se  enfadaron contigo porque habías dicho que estabas hasta Navidad, mentiroso. Y tantas palabras que escribieron.  Escuchar la voz de un bello fantasma de ojos verdes, en un día como hoy, y saber que siempre me piensa, un poco, siempre mucho. Ese detalle maravilloso, con palabras, de Roby en el día de hoy. El pulpo a la gallega, en el casco antiguo de Sevilla. Sol en Sevilla un diecisiete de diciembre en todas las calles. Esos bombones de chocolate que se deshacen en los labios. Piedra de sol, de Octavio Paz. Descubrir la inteligencia múltiple de Howard Garner, una forma mucho más real de entender la educación. Descubrir El elemento, de Ken Robinson, y saber que hay una forma mucho más personal de saber la educación. Saber que hay gente inteligente, Viky, capaz de aprender a velocidad de vértigo y no perderse en el camino. Esas noches de palabras con cansancio con MC. El sarcasmo de MV, una persona de la que tanto uno ha aprendido: no se trata de darle vueltas a las cosas, se trata de buscar soluciones. No se me olvida, amigo, ni por un momento. Reír, sonreír, reír, en compañía. Reír, sonreír, reír sin compañía. Las cartas escritas, ahora que llegan oposiciones y uno necesita saber qué estudia por algo más serio, mucho más, que un trabajo fijo. Tanto aprecio en los estudiantes ayuda. Buenavista Social Club. La mejor película de este año: The artist. Ali Farka Toure y esa música con la que soñar otras calles, unas ciudades más sencillas, más auténticas. So long, Marianne, de Leonard Cohen. Doo-Woop (That Thing), de Lauryn Hill. Il torroncino calabrese, de mamma Anna. La librería Feltrinelli, en Roma. Toda Roma. Toda Roma con la mia sorellina Ida. Avere voglia de vivere, ogni giorno. El twitter de Maraino Rajoy. El twitter de Espeonza Aguirre. La felicidad de Lenny cuando dibuja, cuando se sabe por completo en otros rincones. Todas las huellas de Cervantes en las calles de mi ciudad. Mirar a la ventana en el tren y ver lo verde. El aceite virgen de Constantina. Esas charlas de madrugada con Sorel de la que salen tantas tantas tantísimas letras. El sabor del jamón de la sierra norte de Sevilla en los labios. Encontrarse a tanta gente en el camino y pasear con unos pocos, poco más se necesita. No olvidar, nunca, que vivir, desde el principio, es separarse, para saborear así cada momento. No olvidar, ni por un momento, el olvidado asombro de sabernos vivos. 

viernes, 16 de diciembre de 2011

Los 400 golpes

A mi particular intransigente de Avellaneda, Sorel
Cuando se levantó, decidió escribir la novela más monumental que su país hubiera conocido: otro El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Sabía que dedicaría años de su vida a ello, pero no le importaba: hay cosas que merecen la pena, cosas que merecen una vida. Sacrificarse, como lo haría su admirada Lucy, en el sacrosanto nombre del arte, era una de ellas. Se puso inmediatamente manos a la obra, y se sintió frustrado: a los libros le habían recortado palabras, letras, puntos y comas, párrafos completos. En una página encontró alguna que otra respuesta: hemos leído por encima de nuestras posibilidades. Cuánto cabrón sin gracia, pensó indignado, tanto copiar de otras páginas y no me han dejado ya ni las letras suficientes. Aparecieron, entonces, los editores, que le dejaron claro que otras editoriales les habían dejado claro que la idea era escribir minilibros, escribir minirrelatos. Y dejaron claro entonces que pagarían por cada letra, que se olvidara de los espacios en blanco. 

jueves, 15 de diciembre de 2011

Instrucciones para dar pulcritud a un traje

Piensa en esto: cuando te regalan un traje, te regalan un pequeño infierno elegante, una cadena de hilillos, un calabozo de inocencia. No te dan solamente el traje, que lo vistas muy bien, y esperemos que te dure porque es de buena marca, caro y comprado en Milano; no te regalan solamente esa preciosa chaqueta que vestirá tu torso y llevarás contigo. Te regalan -no lo sabes, lo terrible es que no lo sabes, o sí, pero te da exactamente igual-, te regalan un pedazo de patrimonio que se va haciendo más escaso a medida que el tiempo pasa y nos reclama: tu patrimonio moral. Te regalan la necesidad de sentirte bien vestido para tus conciudadanos, algo que no es tuyo pero piensas que te pertenece porque te lo han regalado y lo llevas atado a ti como si fuera tuyo. Te regalan la necesidad de guardar facturas y que nunca sepas dónde las tienes; te regalan la obsesión de devolver, o enviar, los regalos a la caridad o a hospitales en África, te regalan la necesidad, la maldita necesidad de saber que vas perdiendo amigos cada día. Te regalan el miedo de perderlo, de perderlo todo y perder tu cargo. No te regalan el traje, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el juicio de los trajes. Y lo que no son los trajes, claro. 

martes, 13 de diciembre de 2011

Rosas y gaviotas

Miramos a lo alto y no, no eran águilas, eran ya gaviotas, serán pronto buitres. Miramos alrededor y no, no eran flores, eran capullos. Observamos con atención y nos llevó la marea, una marea azul, casi negra y no, no eran rojas, las rosas, eran ya oscuras, eran ya espinas. En nombre de España, olvidemos a los españoles; en nombre de Europa, olvidemos a todos los europeos. Supimos entonces que no, no era una noche de piedra que hubiese acabado, era una larga noche de piedra que duraría siempre. 

domingo, 11 de diciembre de 2011

Cosas que hacen que la vida merezca la pena XI

Un año ya de sobrinitis aguda. Los poemas ya canción de Leonard Cohen. Las visitas a Atarfe y ese, maestro, has crecido un montón desde la última que te vi, ehhh. Los retratos de Lenny y ese escribirle cuando lo necesita, cuando lo necesito, para que ella se sonría sintiendo que hay palabras que la colman, que hay palabras que la expresan. La tranquilidad de las noches sin más en las calles de Constantina. El frío que se te mete en las manos cuando uno pasea por las rutas verdes que rodean el pueblo, sierra norte que rodea todas las calles, y hace que todas las venas tengan raíces. Las noches de lunes escuchando el italiano con risas, el italiano con canciones, el italiano despiadado, del duo DaiNo. Saber que otro mundo existe y que a veces basta conocerlo en los demás. La versión de If it be your will de Antony and the Johnsons,  de Leonard Cohen. El jamón y la caña de lomo de Constantina, deshecho ya en los labios mientras se hace sabor. El concierto de blues en Granada, en el Boogaclub, un nuevo descubrimiento, de un mundo en el que hay tantas cosas por conocer y que todavía no se conocen. Carne cruda, de Radio 3, y su corrosivo monólogo, Viva España. Los últimos episodios de esa maravillosa comedia que es Community. Los bellos perdedores de Raising Hope. Ese hablar con amigos ya sea en Londres, ya sea en Alemania, ya sea en Italia, ya sea en Turquía, en tantos tantos sitios que uno no creía llegar a conocer. Las comidas en casa con Roby Carbone y una madre que se ha internacionalizado hasta límites insospechados. La lucidez, extraordinaria, de Alan Moore. Algunos de los poemas con ironía de Ángel González. Volver, siempre, volver a Antonio Machado, la metáfora más acertada de esa tierra que nunca se aprende llamada España. La música de Anton Karas, mítica ya en la historia del cine. Todas las manifestaciones en las que uno ha estado y las que quedan por estar. Arrugas y Memorias de un hombre en pijama, de Paco Roca. El arte, hecho ya cómic de Santiago Valenzuela. Perderse en tardes de chocolate y palabras. Perderse en noches de chocolate y silencios. Perderse en noches deliciosas con tutor. Mirar a la ventana por ver que fuera hay tiempo, que fuera hay mundo. El deseo, probablemente ya frustrado, de querer cambiar las cosas grandes, de querer cambiar las cosas pequeñas, el mundo tal y como lo conocemos. Estar sentado en una cama dejándose llevar sin más. El placer de decir no sin poner excusa alguna. El placer de decir no cuando apetece. La sonrisa azul de aquellas que han encontrado la luna en sus pupilas. No ser nada y saberse nadie y salir a la ciudad para dejar de ser alguien. La entropía, el desorden, el caos, una casa sin hacer. Una televisión apagada, frente a la que leer un libro. Alguna de las noches de gestos, que llegarán pronto, con Lourdes, por olvidar un poco que este mundo existe, y debería ser otro, reírnos entonces de la eficacia alemana y tantas otras verdades palmarias y sin sentido. Esas conversaciones mañaneras con Viky en que nadie conoce los límites y nadie piensa que detrás de cada broma hay algo de verdad, porque no, no lo hay, solo hay risas y el deseo de no parar, no parar nunca porque nada hay eterno excepto el cambio aunque sea un poco el vértigo al principio, no parar nunca sin saber adónde ha de llevarnos, y qué más da. Heidi, Heidi en Firenze, Heidi en Berlín, Heidi en mis dedos, siempre Heidi, porque hay fantasmas de dedos largos y ojos verdes que siempre acaban dejando huella. La huella de la gente que nos ha hecho mejores, más humanos. 

martes, 6 de diciembre de 2011

Fragilidad vol. I

Para Elena
Son paredes que se hunden, aquí, ahora, paredes de una casa que todos decidieron empezar a construir por el techo. Son calles en las que es difícil pisar ahora que caminamos siempre descalzos y las aceras están llenas de cristales, ahora que no queda más que hielo y sangre en los tobillos. Ni siquiera, no, ni siquiera entonces, nos mintieron, como casi siempre, ni siquiera tenemos el derecho que alguna vez nos fue concedido. Sin alas en los tobillos que nos hagan volar sobre este río y escapar de esta ciudad. Y estás, tú, aquí, entonces, ahora, entintados ya, como de costumbre, verte a contraluz, como de costumbre, desnuda en todas tus páginas, estás tú, entintados tus cabellos de rojo, hilos de una luz con sombras tus dedos, estás tú, aquí y ahora. Como tantos otros, yo, ahora, contemplándote. Sonriendo a cuanta gente se te acerca. Hay alguna lágrima. Tanta belleza, piensa alguien, tanta belleza duele. Y dejas derramar mechones de tu pelo en fresa sobre las manos de aquellos que se han perdido en tus pestañas, aquellos que han renunciado a las ventanas de esta ciudad por ti. Y hay paredes que se hunden, ahora que el mundo sigue, sigue por un momento y luego otro, y estás tú, y hay otros mundos y están en ti y hay gente que se encuentra en ellos y dice hola, mi amor, alegre llegas, a vida sabes, y hay otros mundos y están en ti, y gente que se pierde en ellos hasta encontrarse y está en tus manos y es un aroma a ceniza con vida que consume los resquicios de unas tristezas que se hacen escarcha, escarcha de fresa, luz de sol con sombras que convierten en ríos a todos tus cabellos. Es sólo un momento y entonces, tú, como casi siempre, tienes alas y no hay otras raíces que cielo en tus tobillos.


lunes, 5 de diciembre de 2011

El intransigente XCIX

Para MV
- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿las elecciones? ¿Bien, no?
- Bien, bien, como que no.
- Y eso, ¿por qué? Cuenta, cuenta.
- Recorte a recorte, me veo en los semáforos, leyendo poemas a los conductores.
- Bueno, tampoco hay tanta diferencia. Es como dar clases pero al aire libre.
- Joder, es que deberíamos ir todos como los profesores de Madrid, coño. Todos de verde.
- Pero, bueno, ¿qué más te da ir a ti de verde? Si tú eres de lo más rojo.
- Sí, rojo teñido de azul. Anda que nos queda una. Vaya marea de cojones.
- Bufffffff, ya te digo. Tocados y hundidos. Así vamos a estar.
- Y, ¿qué más da, amigo, qué más da?
- ¿Cómo que qué más da? Si nos vamos a quedar sin nada.
- No, no te mientas. Te conozco y nos conocemos: nos queda, siempre, la dignidad.
- Y, ¿la dignidad, tú crees que se notará mucho en los semáforos en rojo?

 

martes, 29 de noviembre de 2011

Érase una vez XXI

Érase una vez un blog.
Érase una vez tanta sensibilidad.
Érase una vez, no, naaaa, no te lo creas.
Èrase una vez siempre hay cosas que decir en tu muro.
Érase una vez siempre hay cosas que callar en tu muro.
Érase una vez Gilena.
Érase una vez Osuna.
Érase una vez Sevilla.
Érase una vez Córdoba.
Érase una vez Granada.
Érase una vez Nápoles.
Érase una vez Pizzametro.
Érase una vez sorbete de limoncello.
Érase una vez, buffff, qué imagen te vas a llevar de mí.
Érase una vez no, para nada.
Érase una vez un congreso de frikis.
Érase una vez
Érase una vez yo todavía puedo comer un poco más.
Érase una vez un director y su cortijo.
Érase una vez el carnaval.
Érase una vez hecho (echo) de menos.
Érase una vez no tengo respuestas para nada y tengo respuestas para todo.
Érase una vez un día de reflexión gris y lluvioso llamado Rajoy.
Érase una vez carpe diem.
Érase una vez Antonio Machado.
Érase una vez cuéntame otra vez.
Érase una vez tanto tanto instituto.
Érase una vez haz turismo educando a un país.
Érase una vez escuela para ser feliz.
Érase una vez profe.
Érase una vez M.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Città aperta, stanza chiusa

Per la mia sorellina Ida e per la sua sorella Cristina Pagliaro
- Y, tú, ¿cómo estás tú?

- No sé, de verdad, no sé cómo estoy. Ir a otra ciudad, que no es mi ciudad, ir a otro mundo, que no es el mío. A veces, la vida debería ser muy diferente, ¿no crees?
- Es que estás aquí, conmigo, ahora, en esta habitación, en Roma. Acabas de decirle a Francesco que te vas con él, que lo amas y que eres feliz donde él esté, pero yo te quiero aquí, conmigo, en esta ciudad.
- La de veces que nos hemos hecho daño, hey, sin saberlo. Como dos hermanas, como dos hermanas de una misma familia. La de veces.
- Sí, imagino. Uno hace daño a lo que más quiere y deja indiferentes a los que menos importan. Debería ser de otra forma: hacer bien, siempre, a quienes queremos, pero eso no pasa, eso no puede pasar. Nunca. 
- ¿Por qué? ¿Por qué no puede pasar? Porque crecemos, y crecer duele y crecer es vivir y vivir, desde el principio, ya lo sabes, es separarse.
- Y tú estás aquí. 
- Sí, contigo, llorando. Y simulando estar bien, porque estoy aquí, contigo, y quiero que Francesco sea feliz. Y me duele no serlo, no serlo de verdad. Y no sé, de verdad, no sé adonde me lleva, adónde me lleva Nápoles, su casa. No quiero irme, sorellina, no quiero irme de aquí. Roma, Roma es nuestra casa.
- Es increíble. No vamos a estar en la misma ciudad. Tú. Tú y yo. Y no vamos a estar en la misma ciudad. Cuando hemos estado siempre a dos manzanas, a diez minutos de camino. En Messina. En Sicilia. En Roma. No vamos a estar en la misma ciudad. Hay cosas que no deberían ser y además son injustas.
- Y saber que hay dolores que empezaron hace tanto. Cuando te fuiste de Erasmus, me alegré por ti, enormemente, ya lo sabes, pero la sensación de vacío, de soledad. No ha habido nadie en mi vida como tú, ya lo sabes. Nadie.
- Ahora tú, te vas, te me vas, a Napoli. Te me vas y no quieres. Otra vez el corazón en mil pedazos. Otra vez, la vida, porque sí, nos arrebata tantas cosas. Como cambiar de casa. Y ahora toca cambiar de ciudad. Tú y yo. ¿Y si nunca más estamos en la misma ciudad? 
- No digas eso, por favor, no lo digas. Duele. Duele saberlo por si es verdad. Duele saberlo aunque sea mentira.
- Francesco es feliz, ¿sabes?
- Sí, lo sé. Él es feliz. Es sólo que este es mi mundo, esta es mi ciudad y me gustaría estar siempre aquí, y reírnos, y llorar, como ahora, y ser las mujeres de Sex and the city. Y hacer fiestas de los años setenta y grabarnos en vídeo hablando de todos aquellos hombres que nos han hecho daño. Y de aquellos a los que hemos hecho daño. 
- Al final, siempre nos hacen daño los que más queremos, ¿no?
- Al final, es eso, es el daño, y ponernos una máscara, y sonreír porque es feliz alguien que queremos aunque nos esté destrozando por dentro.
- Una máscara para amor y amigos. Siempre una máscara. Abrázame, abrázame.
- Gracias, sorellina, gracias. Yo...
- No digas nada. Ti voglio bene.
- Anch´io.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Poemas

poemas arreglaos

sábado, 26 de noviembre de 2011

El intransigente XCVIII

- Sí, ya lo sabes, yo voto PP.
- ¿Cuánto ganas?
- Seiscientos euros, sin seguridad social.
- Entonces, ¿los votas por...?
- Está claro: para que no se casen los maricones.
- Ah, vale, ahora lo comprendo.
- ¿Comprendes? ¿El qué?

- Comprendo que está bien que te den por culo pero, claro, que se den por culo los demás, es pecado, no te jode.

viernes, 25 de noviembre de 2011

De pesadilla única

Se abre el telón. Aparece Mariano Rajoy en la calle Génova. Ha ganados las elecciones. Vuelve a aparecer; ahora está hablando con Aznar. Se cierra el telón. ¿Cómo se llama la película? Pesadilla antes de Navidad. Y, para qué mentir: también después. 

martes, 22 de noviembre de 2011

La que se avecina

Vinieron a por los pensionistas y como yo no era pensionista no hice nada. Vinieron a por los desempleados y como yo no era desempleado yo no hice nada. Vinieron a por los gays y como yo no era gay no hice nada. Vinieron a por los estudiantes y como yo no era estudiante no hice nada. Vinieron a por los profesores y como yo no era profesor no hice nada. Vinieron a por los rojos y como yo no era rojo no hice nada. Vinieron a por los perroflautas y como yo no era perroflauta no hice nada. Vinieron a por los obreros y como yo no era obrero no hice nada. Cuando, finalmente, vinieron a por mí, sólo quedaban los mercados.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Miedo XIX

Para Elena
- Hola, ¿qué tal? Me encanta verte. Ahora. Otros días. Siempre.
- A mí también. A veces es bueno dormir con alguien y no acostarse.
- Sí, aunque haya cosas que dan miedo. Estos días. Estas noches.
- ¿Qué no da miedo en estos días?

- Sí, qué no da miedo en estos días, preciosa. No sé, ahora tú. Ahora tú no me das miedo. Estoy aquí, contigo, y no me das miedo. Y no me da miedo el mundo. Aunque parece que se vaya a hundir de un momento a otro. Que este país se va a no se sabe dónde. 
- Pero ahora, estás, aquí, conmigo. Y no tienes miedo. Y a mí a veces me da miedo que no tengas ese miedo. Que sí tengas ese miedo a enamorarte de mí.
- Es que nunca he sentido nada tan intensamente.
- ¿Y qué, enano, y qué? El miedo no nos lleva a ninguna parte. Además, es solo miedo a enamorarte de la imagen que tienes de mí. Una vez se vaya esa imagen, aparecerá yo. Y estarás mucho más tranquilo, porque solo seré yo, con virtudes y defectos.
- Hey, no lo tengo tan claro. A lo mejor, es entonces, claro, cuando yo me enamoro de ti realmente, cuando me puedes por completo. Nunca he conocido a nadie como tú.
- Yo... no sé qué decir, no sé qué decirte.
- No tienes que decir nada. Mirarte es suficiente. Estar contigo. Eres hermosa. Y tienes escarcha de fresa en los cabellos. Me encanta ese color, me encanta que tu pelo sea rojo. Me encantas tú. Y me encanta estar aquí.
- A mí también.
- Sí, mira la calle es azul. La marea azul del PP. Da pánico. Pero tú estás aquí, y tienes tu pelo rojo. Y brillas como nunca. 
- Quedémonos, quedémonos aquí. Y no salgamos nunca. ¿Qué nos espera fuera? Recortes y más recortes. Y yo no quiero que nadie me recorte tus caricias, que nadie recorte tus miradas, que nadie recorte tus besos. 
- A veces eres de lo más tierna. O de lo más empalagosa, jajajajaja.
- Pero tengo pocas ganas de reírme. El mundo debería ser para gente como vosotros. Pero no. Nos lo están quitando todo. El mundo debería ser para la gente corriente. 
- Sí, yo no quiero vivir en los mercados. Yo quiero vivir contigo, jajajaja.
- Enano, me encantaría decirte tantas cosas. Y no me salen, no me salen las palabras. Es como si también me las hubiesen recortado, jajaja. No encuentro las palabras adecuadas, pero ya lo sabes, nunca me he sentido así. Me gustaría decirte tantas cosas. Y no puedo. Es frustrante. No me salen de los labios.
- No te preocupes, roja, solo tengo que mirarme en tus pupilas. Y me veo feliz. Como no me he visto en años. Gracias.
- De nada, sé que soy única, jajajajaja. Gracias a ti. Es genial sentirse viva cuando es un puto país el que se nos muere, el que se nos va a la deriva.
- ¿Y qué, roja, y qué? Estamos aquí, tú y yo, y todo presagia naufragio, y debería darnos igual. Estamos aquí, y el mundo no importa.
- Importa. Siempre importa. Ahora estamos aquí, aislados, pero así no se vive, enano, así no se ama. Se ama en el mundo, se vive en la ciudad. Y se es más fuerte en ti, porque me haces mejor cuando me piensas, me haces más humana. 
- Menos mal que no encontrabas las palabras, jajajajaja. 
- Me haces más humana, y haces que dese estar en el mundo, que desee mejorarlo, luchar por él. Yo, que nunca, he tenido fuerzas.
- Yo... sólo quiero quedarme aquí. Ahora soy yo el que quiere. Solo un poco más. Y después salimos al mundo y caminamos desnudos bajo la lluvia, y peleamos por nosotros.
- Por nosotros, enano. Por nosotros y por todos los demás. Podemos con ello. Y con mucho más.


domingo, 20 de noviembre de 2011

Colores

Vota azul. Será la vida en rosa.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Exiliocracia

Para mi editora, Lourdes

Marginada en país ajeno. Marginado en país propio. Exiliados exteriores. Exiliados interiores. El mundo ha hecho que todos se encuentren. El mundo está lleno de exiliados. Esta será la próxima dictadura. Olvidados por los mercados, olvidados por los gobiernos, olvidados por su propia gente. Súmate al cambio; súmate a la nueva forma de gobierno. No seas como todos los demás; no te hagas tecnócrata; no cambies gobiernos. No seas gobierno. Se nadie. Sé exilio, my friend. Sé lo menos. Sé parte de la nueva dictadura. Sé exiliocracia. 

viernes, 18 de noviembre de 2011

Nada tan triste

Nada hay tan triste como no haber sido un cuerpo frente a otro, amándose, desnudos, bajo la lluvia. Nada hay tan triste que repetir los mismos gestos en todas las caricias. Nada hay tan triste como caminar por todos los charcos con paraguas por no dejar restos de barro en los dientes. Nada más triste que no vivir en la derrota, nada más triste que no reír en la derrota, cuando se vive perdiendo, siempre, derrota a derrota, hasta crecer. Nada tan triste como beber todas las noches de todas las rutinas. Nada tan triste como no saber que hay raíces que se enredan en tobillos. Nada tan triste como mirar y no ver más que defectos en todas las persianas. Nada tan triste como mirar al mar sin gafas. Nada tan triste como saber que todo el mundo duele y darnos solo en las tiritas. Nada tan triste como no devorar el sexo húmedo de otro cuerpo en las cocinas. Nada más triste que ser feliz a veces porque sí. La felicidad es la más angustiosa de las cárceles. Nada más triste que no tener cicatrices en la espalda si todo han sido arañazos en la noche, si todo en la noche ha sido sexo con amor. Nada tan triste como no entender que estamos de paso y no somos nada. Nada tan triste como saberse en todas las cadenas. Nada más triste que una mano que no haya penetrado con ternura, con ira, con rabia, un sexo, un sexo ajeno. Nada tan triste como derramar lágrimas cuando te vas cuando hay tantos sitios que esperan. Nada hay tan triste como ventanas sin luz en todas las almohadas. Nada hay tan triste como una estantería sin cerebros. Nada hay tan triste como saber que todo se nos va y nada más. Nada hay tan triste como acudir a todas las citas programadas. Nada hay tan triste como saber que todo nos lo quitan y nada más. Nada tan triste como una noche de luces sin estrellas y una ciudad. Nada hay tan triste como una mirada vacía en las pupilas cuando la vida nos pasa por delante y poco más. Nada hay tan triste como estar sin vivir en vida.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Parole per Heidi XXII

Cara Heidi,

caro fantasma de ojos verdes, ojos azules, caro fantasma de piel pálida y mirada profunda, cuánto tiempo sin saber de ti. Te escribo para decirte que no te digo nada que tú ya no conozcas o si acaso para escucharte vagamente ya las mismas palabras. Y entras, de repente, y como siempre, casi sin esperarte y en silencio y también preguntas, también tú, en tardes de frío en pueblos de montaña, hola, cómo estás, qué tal todo, hace tanto tanto tiempo, y faltan entonces las palabras, mi manca, bella, mi manca l´italiano ma parlare con te è sempre un vero piacere, ahora que me dices que estás, por fin, cuánto te odio, estás de vacaciones, llevas días sin campo, tardes sin recoger manzanas, días sin estar con ropa en tantísimos mercados. Tiempo para ti, como siempre, bella, tempo per te, adesso e sempre, tempo con luce, con la tua luce en estas largas noches. Y estás bien, estás bien, porque tienes vacaciones y vacaciones, claro, es viajar, y esta vez toca Berlín, cuánta calor, cómo, calor en Berlín, ahora, Y ayer, hace poco, volviste de Berlín y para mí hay primavera en Berlín, acaso mayo, y encontraré tus huellas en todos los rincones por pensar en poco en ti y saber que hay momentos en que estuvimos juntos bajo algunas farolas de Sevilla, en aquellos puentes por los que tanto caminaste, en los que tanto nos reímos, mamma mia, cuántos payasos, Sevilla, y me cuentas que fuiste a visitar a un amigo sevillano en Berlín y nos reímos y no, nunca vienes a verme a mí, y dices, hey, espero que sea broma, y, claro, cómo no, cuántos payasos, cuántos payasos comimos juntos y todavía escarcha dorada de tus cabellos en tu casa, y pasaron rápidos los días, algunas veces estuvimos solos, pasaron lentos los días, algunas veces reímos durante horas y te encanta, cómo no, te encanta la ciudad, Berlín, y me gustaría preguntarte tantas cosas pero todas se me olvidan. Y toca hablar italiano, y saber si vivir es abitare, avitare, y es vivir, qué más da, y para qué preguntas si sabes, si ya lo sabes, bello, para qué preguntas, pero no, no todo, nunca todo, y entonces la curiosidad y te toca preguntar entonces cómo es algo que no puedes olvidar, no, que necesitas, y sé que sabes y no lo necesitas y entonces son cosas, sí, ¿no?, que no puedes quitarte de la cabeza, y sí, cómo no, claro que sí, entonces sabes, cosas sobre la vida, pero no, cómo contarte, fue algo entre Berlín y nosotros, y otra vez, otra vez no saber, otra vez la curiosidad y no saber cuando se quiere saber, fantasma de ojos verdes, a veces azules, cuánto tiempo sin hablarnos. Imagínate, entonces, que ahora, tú y yo, hablamos a altas horas de la tarde, y que es Sevilla, pero ya lo sabes, que el sur ha quedado ya en tus venas y a veces lo escribes con tus dedos y son tantos, tantos los sitios que te han visto llegar y ya te saben, bella, y saben de ti y de tu curiosidad, de tus ojos con necesidad de conocer  y es tanto lo que conoces. El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho, decía Cervantes, tantos tantos sitios, fantasma de ojos verdes y mirada azul. Y te pienso otra vez y como siempre y otra vez y como siempre te sonrío y te sé, ya con ganas y en la vida, de viaje ya en mis manos, de viaje ya en las pupilas.
Ti voglio bene, Heidi.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Focu di raggia

Per la mia sorellina Ida. Mi manchi.

Vuelvo al sur. Como quien busca el sol en días de lluvia. Y llueve. En Roma. En Sicilia. Aquí. Llueve en todos los sures. Piove adesso, non adesso. Y la vida, la vida gira, no deja de dar vueltas. Pasa la vida en las sillas y no, nos sentamos. Anda, camina, corre. Ganas de no aceptar otro tiempo que el de las venas en el corazón, otro horario que el de los encuentros a deshora, los encuentros en los entretiempos. Anda, camina, corre. La vida, la vida en todas las mesas. Y bailar descalzos bajo todas las lunas en día de lluvia. Bailar a orillas de un volcán y sentir fuego en los dedos, escribir con las manos tiznadas, ya a sangre y canción, sangre y verso. Y Carmen, Carmen Consoli susurrando al oído, Guarda l´alba. Los minutos, los minutos vuelan: un rostro nuevo con el que decir hola a todas las mañanas, con el que sentir tantos brazos en los brazos, tantas caricias en las sábanas y más. Ya Navidad. Y el sur, otra vez el sur y como siempre. En equilibrio precario y qué más da. Todos los veranos del mundo en una botella, en una casera, todos los inviernos del mundo en una lata, todas las playas del sur en un tren y mucho más. Sur de noche azul de estrellas, todos los recuerdos del mundo en un espejo. Las sillas de un anfiteatro con bambina impertinente y tanto tanto trabajo en las rodillas. E la vita, sorellina, non molto lontano da qui, adesso che la bellezza vera delle cose abita nella galera del tuo sorriso.

martes, 15 de noviembre de 2011

Súmate al cambio

La mañana del veintiuno de noviembre, al despertar de un sueño intranquilo, Sorel se encontró en la cama transformado en un español de bien. 
¿Qué me ha pasado?, pensó. No era un sueño. Había perdido la capacidad crítica con respecto a su país, todo le parecía, en un país que antes creía república bananera, tierra de un tercer mundo en el que apenas había algo por luchar, extraordinario. Ganas de fumar, de ir a los toros, de comprarse un piso por reactivar la economía, por ahogarse en la burbuja inmobiliaria, ganas de apalizar perroflautas, ganas de dar el mejor de los abrazos a Manolito Palomares. Estado del bienestar, por fin, por fin privatizado. Y la casa, las cuatro paredes de la casa, ya reformuladas. Y en todas las paredes, fotos, fotos de Mariano, don Mariano ya. Fotos de Cospedal, doña Cospedal. Fotos de Esperanza, doña Esperanza. La esperanza con dolores.
La mirada de Sorel se volvió hacia la ventana, y el mal tiempo le entristeció; se oían gotas de lluvia golpeando sobre los marcos de las ventanas. Hasta la lluvia han traído, pensó, el primo tenía razón, vaya timo de cambio climático. ¿No será mejor que duerma un rato más y me olvide de estas tonterías?, pensó entonces. 
Pero no fue posible. Aullaban las huestes a lo lejos, también cerca. Aullaban todas las huestes: súmate al cambio, súmate al cambio. Y así lo hizo: cambió de país en cuanto le fue posible. 

Este relato está total y absolutamente basado en Súmate al cambio, de Sorel. Si Lucy puede copiar, qué me lo impide a mí. 

lunes, 14 de noviembre de 2011

Insomnia

Para MC
El tintineo de la lluvia sobre todas las persianas. Afuera, el mundo, afuera. Campanas a medianoche y esta incapacidad para dormir cuando se necesita. Insomnes buscando una palabra, las letras adecuadas con que encontrar una canción de cuna con la que sentirse protegidos. Afuera, el tiempo, afuera. El caos de los cajones que se abren para dejar rastros de vida en todas las baldosas, en todos los pijamas. La incertidumbre de todas las palabras que se pierden en todos los enchufes. Sucede, a veces, sucede. Olvidamos que nuestras gafas han aprendido a caminar, lo olvidamos por completo. Sucede, entonces, que nuestras gafas caminan hasta llegar a los espejos, por contemplar, por una vez, las imágenes dormidas de todos los insomnes. Sucede entonces: un pequeño destello de vida en la orilla de tus labios, la vida sin más y porque sí, a estas horas de la noche. El caos de la belleza palpipante de tus venas en tus pupilas. Sucede entonces: belleza, tanta belleza, duele. La belleza incesante de una playa en calma en la que descansan todas las olas, en el borde tranquilo de ya con luz tu sonrisa.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Viernes en tus dedos

Para MC

Hace un día de calor espléndido en todas las persianas. Hace un día de sol con sombras en todos los escaparates. La ciudad despierta, lleva despierta horas, y todo invita a las aceras. Todo invita a escaparse de todos los escaparates, salir a los rincones y encontrarse una sonrisa cómplice en las miradas. Todo invita a un día de tapas en las paredes, el olvidado apetito de saberse con hambre cuando la alegría se pasea en tus pupilas. Todo es más en los fines de semana si hay luz. Todo es más si la vida nos invita a cada instante. Todo es más ahora. El olvidado milagro de sabernos vivos sin más, porque sí, y encima disfrutarlo. La sencillez de beber un vaso de agua cuando se tiene sed. Sed de calle. Sed de serenidad. Hambre de belleza en la escarcha ya seca y en silencio de tus cabellos. La sencillez de compartir un plato de caricias cuando se está con hambre. Hambre de aceras. Hambre de calma. Hambre de belleza en las yemas ya con ternura de tus manos. Toca despertar entonces, despertar a todos los cajones, buscar en todos tus bolígrafos las letras exactas para decir, aquí y ahora, la vida y yo, nunca a contratiempo. Y saber que son más felices viernes como estos si por un momento al menos descansan en tus dedos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Despierta

Para MC

Al amparo de un dolor de cabeza que se derrama en las venas, que se derrite en el corazón (el tiempo es ya témpano en los labios, dolor en los dientes, un pálpito impronunciable en las uñas) no hay más que ofrecer que el amparo de un gesto amable, de una caricia que nos haga sentir bien, un momento con palabras a media tarde que haga de la noche más oscura la mejor de las mañanas. Y mirar entonces en el espejo y no encontrarnos al saber que otro nos piensa y estamos, por un momento y más, sentados en su silla, mirándonos con otros ojos, haciéndonos más luz, más raíz, más canción.

martes, 8 de noviembre de 2011

El intransigente XCVII

Para Viky
- Hey, qué tal.
- Bien, todo bien. ¿Y tú?
- Bien, también. ¿Viste ayer el debate?
- No, ¿por qué? Si dos personas hacen lo mismo aunque digan lo contrario y lo llaman debate, mal vamos.
- Bien que hiciste la verdad.
- ¿Tan malo fue?

- Bueno, malo, malo... Entre patético y lamentable, más bien. Joder, si dicen que ha ganado Rajoy, un tío que leyó más de quinientas veces lo que tenía escrito en sus papeles. ¿Qué pasa? ¿No sabe pensar por sí mismo?
- ¿Realmente, tengo que contestar a eso?
- Y, eso, cuando no abría los ojos. Era terrorífico. El monstruo de las galletas, vamos.
- Sí, a partir del 20 las galletas son recortes. Se va a sentir en su salsa.
- Anda que el otro. Toda la puta noche sin poder decir nada. ¿Qué coño iba a decir? Ahora voy a hacer esto y lo otro. Coño, si no lo has hecho en siete años de gobierno. Ahora, que eres otro y diferente.
- Bueno, ¿y de qué hablaron toda la noche?
- Jajajajajajajajaja.
- Pero, bueno, ¿de qué te ríes?
- Mira, el de la gaviota, habló y confundió, por ejemplo, poblaciones de Cádiz con Sevilla. Y lo dan ganador, por dios, ganador.
- Pero, bueno, me refiero a los temas...
- Bufffffffff, te digo de lo que no hablaron. Acabamos antes. No hablaron de inmigración, de política exterior, de defensa, de energías, de cambio climático, del 15M, de violencia de género, de derechos humanos, de regeneración democrática, de cooperación, de modelos productivos, de corrupción y cultura, etc.
- Joder, ¿entonces a qué coño fueron esos dos títeres?
- Pues a que va a ser. A decir todo la puta noche y tú más, que parecían protagonistas absolutos del Salsa Rosa de la política...

domingo, 6 de noviembre de 2011

El intransigente XCVI

- Hey, qué tal. Cuánto tiempo.

- Sí, que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal la vida?
- No va mal, la verdad, no va mal. ¿Y la tuya?
- Tampoco anda mal. Aquí, andamos, esperando mañana a la fiesta de la democracia.
- Ah, sí, ¿mañana es el referéndum de los griegos?
- No, hombre, no.
- Coño, no me digas que mañana hacemos un referéndum en nuestro país. Mejor todavía.
- Que no, joder, que no.
- ¿Entonces?
- Mañana es el debate.
- El debate, ¿qué debate?
- ¿Cuál va a ser? El debate entre Rajoy y Rubalcaba.
- Pero, bueno, para que haya debate, ¿no tiene que haber dos personas que opinen de forma diferente sobre algo?

viernes, 4 de noviembre de 2011

Canción de cuna para MC

Hay pueblos del sur que han perdido el norte y en los que se ha ido la luz algunas noches. Hay calles del sur en las que siempre se anda dejando tiempo en las aceras, calles del sur con ventanas en las que se pierden todos los rayos del sol en las persianas. Alguna vez, se escapa alguna lágrima, alguna vez. Ahora que hay chicas preciosas del sur que hacen de una playa su casa y de otro país su hogar que sienten toda la nostalgia del mundo en sus tobillos. Ahora que hay chicas preciosas del sur que saben que estos no son sus rincones, que no es este su lugar en el mundo, que saben que no, que estos no son sus niños, que hacen de cada lunes ganas irremediables de volver a una ciudad con río en la que dejarse toda una vida en las orillas. Ahora que hay chicas preciosas del sur que hacen de cada lunes al sol lunes sin sol en los que siempre es bueno tener a alguien al lado, por compartir algún gesto, por compartir unas palabras, por compartir un rato de tiempo en el que nunca nunca nunca estar sola, tampoco un instante. Como hay jueves de bar y tapas sin cansancio en los que es bueno estar solo y tampoco. Hay chicas del sur de maravillosa sonrisa que se encuentran a oscuras y no se saben, chicas del sur de maravillosa sonrisa que dan calor a los sillones más fríos, luz a los abrazos más apagados. Hay chicas del sur de maravillosa sonrisa en cuyos labios uno camina por, sencillamente, caminar por el horizonte para descubrir, entonces, que el mundo es más humano desde allí. Alguna tarde, llueve, y llueve. La lluvia lo malo que tiene es que no viene de tus dedos. Hay días de lluvia con cansancio en que, sencillamente, sería bueno estar en otra parte, disfrutar de una caricia, de un hola qué tal, mi vida, alegre llegas, hermosa eres, pero sólo hay una almohada que desea sin más dormir. Duerme que duerme, el tiempo; duerme que duerme, la vida; duerme que duerme, despierta, la lluvia. La lluvia lo malo que tiene es que no viene de tus manos.  Hay chicas del sur  que hacen mejor el rincón que habitan y regalan palabras con chocolate que se derriten en la venas para dar calidez al corazón. Hay sonrisas del sur maravillosas bajo la lluvia que se calan en los huesos, sonrisas del sur que dan cobijo a tanta triste espera y una brisa en las baldosas que da lugar a un brillo enorme en las rodillas. Hay un brillo enorme que se enciende, fin de semana ya, en tu casa que ahora sí es tu casa, en tus sábanas que son ahora tus sábanas, fin de semana ya en tus espejos, un brillo enorme que se enciende, ahora que duermes con la mejor de tus sonrisas, un brillo enorme que te ilumina a ti y tu lugar del mundo, un brillo enorme que se enciende en tus pupilas. 


martes, 1 de noviembre de 2011

Sopa de ganso

La jornada parlamentaria del PP valenciano, en la que ayer se analizaron los presupuestos de la Generalitat para 2012, iba a finalizar con una sonrisa pero acabó con irritación para un buen número de diputados populares. ¿La culpa? Una de las obras maestras del cine: Sopa de Ganso, de los hermanos Marx.Varias son las razones: empezaron la película en versión original y pocos la entendieron; volvieron al idioma español y ya demasiados la entendieron. Algunos compararon a Rita Barberá con la aristócrata que aparece en el film (ya quisiéramos nosotros reírnos alguna vez con ella, pensó alguno de los presentes); otros vieron en Camps al antiguo gobernante (algunos pensaron, ya quisiéramos nosotros, porque hay muertos vivientes que no nos dejan en paz); algunos pensaron es increíble que en tiempos en los que se nos odia tanto, se haga una parodia sobre nosotros (algún otro, más lúcido pensó, joder, lo han clavado). De 55 que empezaron a ver la película, quedaron doce: no, no se confundan, señores, estaban echando una cabezadita. Casi ninguno de ellos, entendió, claro, que la escena que más debería haberlos molestado (la lucidez siempre brilla por su ausencia) es aquella que le hace saber a cualquier idiota (¿qué es una cosa que tiene un gran bigote negro, que fuma un gran cigarro negro y que es un verdadero pelmazo negro? no, no vale Asnar como animal de compañía) que los recortes sólo sirven para enfurecer. Aunque, claro, ya se sabe, si no te gustan mis principios, tengo otros, por si hemos recortado, claro, nunca se sabe, los anteriores. 



lunes, 31 de octubre de 2011

Para proteger y servir

Para Sorel

Cuando se despertó, descubrió que  le habían robado. Sabía lo que debía hacer, porque lo había escuchado muchas veces de los labios de su madre: si te atracan, llama a la policía, no te hagas el héroe, por favor. Y así lo hizo; llamó y se los dijo claramente: el banco, el banco me ha retirado injustamente de mi cuenta 2.500 euros de de un plan de pensiones. Menos mal que nos ha avisado, señor, le dijo uno de los policías. Y lo dejaron solo. No tardaron ni cinco minutos en llegar al banco para avisar al presidente: no se preocupe, dijeron todos a una, no se preocupe, señor, estaremos todos en la puerta por si vuelve para intentar recuperarlos. 

domingo, 30 de octubre de 2011

Sábado de octubre sobre fondo azul

Per Roby Carbone

Días de lluvia en el sur. Y un sol de sábado espléndido en todas las aceras. El mejor de los sábados posibles. Sevilla de fondo, siempre Sevilla, Sevilla desde hace una semana y poco, desde hace una semana y pico. Sevilla tiene magia, tanta magia como contrastes. Y, por una vez, caminemos sin nadie, ahora que en la Facultad hay bodas, ahora que en la Facultad hay vídeos políticos a lo Equo: creo que la política ha de ser honestidad, creo que la política ha de ser honestidad. Estemos en las puertas equivocadas por un rato y digamos ciao a quien es del sur y al sur llega. Acerquémonos al bar donde menos gente hay, el bar donde menos turistas hay, y así. Don Juan, puro romanticismo, calles estrechas y bares con japoneses, alguna foto y más calles estrechas, calles de un barrio judío con la Giralda de fondo. Cuántos pasos, cuántas risas, ahora ya, sí y en directo, el barrio de Santa Cruz, las palabras de Luis Cernuda quedan a un lado y la Giralda, ya al lado, queda de fondo, de fondo en los ojos; hay lugares que no pueden, es imposible, lugares que no saben caber en una foto. Cuántos pasos. Cuántas tiendas con ropa y con zapatos. Cuántas calles ahora ahora con alameda en Casa Paco. Llegar y besar el santo, lo que hay que ver. Mesa con comida para dos y alguna foto: camembert, carrillá, revuelto, el sabor del sur, y sí, tengo que adelgazar, algún kilo tengo que perder, alguno al menos. Caminando, no, no caminando, nada como bailar, bailar salsa mucho tiempo, nada como bailar de jueves a domingo, nada como no pensar en nada y bailar sin más, perdida estoy sin una semana sin hacerlo. Queda poco, queda para la salsa poco tiempo. La calle Betis, la calle Betis, Triana, música y un río. Al otro lado, helados cuasi italianos. La Fiorentina y nada como irse al río y caer rendidos al sol, sol de mediodía en nuestros dedos. Y ahora, en Milán, a lo mejor, forse, está lloviendo. Los sábados al sol, nada como hacerse fotos con traducción para que nos odien: el norte, en otro mundo. Dejarse llevar hasta caer medio dormidos, dejarse llevar. Saber que hay una ciudad que ya te pertenece y planes para toda una vida, todo apunta a ti, todo apunta a Sevilla, todo apunta a ti y a Sevilla. Y ahora, si tú vas caminando, yo también, y caminar, y la voz dormida, cuántos pasos HEMOS dejado, cuántas huellas. Una estación de tren y estar también cerca, cerca de todo y tantas otras cosas. Has atrapado a tu ciudad, tu lugar, está claro, cada vez más claro, tu lugar ya en el mundo. Has atrapado a tantas calles, a tanta gente, a tantas tantas letras, y otra vez, una nueva moda en el sur, chaqueta en los pantalones, tantas tantas ganas de baile, tantas ganas de vida. El sur, ya lo sabes, es tuyo, siempre lo ha sido, desde hace años y antes, siempre el sur ha sido tuyo, es sólo que ahora tiene otro nombre, otras calles, el mismo limoncello que está ahora en mis manos. El sur es, en tus dedos, Cesare, el sur, es dese ahora y durante mucho tiempo, ya Sevilla. Y un sol sevillano de fondo azul que hace hace crecer a toda tu belleza.

sábado, 29 de octubre de 2011

Nunca pasa nada IV

Detenidos tres responsables de los "tartazos" a la presidenta de Navarra. El Mundo se inventa que "la policía debe blindar la Puerta del Sol por orden de la Junta Electoral de Madrid. La Iglesia Católica hace una fortuna en el negocio del porno alemán.El paro supera ya las cinco millones de personas en los datos corregidos de estacionalidad. El ayuntamiento de Guadalajara gasta cuarenta y mil euros en una estatua de Juan Pablo II. El sur de España se hunde en la depresión con un paro del 26´5 por ciento. Bildu coloca en Villava una fotocopia de la imagen del Rey en lugar del cuadro. Profesora detenida y acusada de desobediencia grave en una concentración frente a la Consejería de Educación de Madrid. Los abuelos indignados toman una sucursal del Banco Santander en Barcelona. La policía carga contra alumnos de Secundaria tras la manifestación de Irueña. Los periodistas de Telecinco creen que han hecho el ridículo con ETA. El PP cree que el fondo de rescate europeo debería ayudar a los bancos con el ladrillo. Gallardón asegura que no puede garantizar que Metro de Madrid no vaya a ser privatizado. Ana Mato afirma que algunos niños, en Andalucía, están en el suelo en las escuelas. Ana Mato y tantos tantos otros cuentan cuentan cuentos: esto con Franco no pasaba.
 

jueves, 27 de octubre de 2011

Lluvia de Constantina en tus manos

Para MC
Llueve. Es octubre y está lloviendo. Llueve en el sur. Llueve sobre los cristales y escuchas las venas mojadas de una alegría que sale de los cajones. Llueves sobre las ventanas y se derrama la alegría de tus dedos sobre todas las aceras. La ciudad duerme feliz en ti. Es feliz el tintineo en todos tus cristales. Nada como bailar bajo la lluvia y que el cuerpo quede en cada baldosa. Nada como bailar bajo la lluvia y volver a casa. Nada como escuchar el mundo y saberse dentro, saberse a salvo. Un chocolate calentito, repleto de espuma y de palabras y tardes con ternura. Un chocolate que llevarse a la garganta, con que despertar, por un momento, tan solo un momentito, al cuerpo y sentir la calidez de un noviembre ya en tus brazos. Nada como saber que llueve y caer, son las diez de las once, rendida en la cama. Nada como callarse entonces y caminar de puntillas por la casa, por no despertarte. Por no despertarte ahora. Por no despertar a todos tus pijamas. En estas calles. En esta noche. Como en tantas otras. Y en otras tantas ciudades.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Sorel y los cuerpos celestes

Para mi hermano, David
La advertencia de la contraportada lo decía todo: "Este libro no ha sido escrito nunca. Todos los personajes que aparecen son ficticios. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia". Y sí, fue coincidencia, andar un poco, acercarse a una librería, y encontrar en otro libro, en otras páginas, los mismos personajes, los mismos sitios, párrafos exactos. ¿Qué más da que mi libro se parezca a aquel, si el acto de lectura es personal e intransferible? Hipócrita lector, mi semejante, mon frère, no pido tu perdón sino tu admiración. El mismo libro, la misma ciudad, la misma librería. Lo supo entonces: otra vez el puto Aleph, otra vez ese repetirse en un punto y en todos los puntos. Otra vez... No, le dijo la amable librera, ni Aleph ni nada, sencillamente, este tío, joder, plagia hasta en las dedicatorias.

lunes, 24 de octubre de 2011

La vida como caos VIII

Para Mari Carmen y Juan Cañadas, que entienden estas cosas y para mis enanos de Atarfe
Hay trenes que nos llevan a otro año y a un montón de alegrías, tantos tantos recuerdos en los dedos, en las mañanas, en los recreos, en una clase de cómic de la que quedan mil fotos y muchas imágenes, tantas escenas, un segundo trimestre de novelas de amor y cuentos de palomas narcotraficantes. La vida, la vida sigue. Un viaje con Juan, siempre Juan, al parque de las Ciencias de Granada y esos churros con chocolate casi cada martes y algún que otro viernes y el eterno, sí, por qué a ellas sí, pero a nosotros no, pero, hey, ya lo sabéis, vosotros sois demasiados y no se puede y ese último día, bronca del director mediante, con todos empapados, ebrios como estaban de vida ya y de verano y alguna que otra carta contestada, cartas de siete folios a Lidia y esas miradas de odios que ya no existen. Hay trenes que son viernes, y viernes en que uno casi se queda dormido pensando en que no ha de quedarse dormido porque uno se acerca a dejarse un poquito de su tiempo, felizmente, en ver a estudiantes que han sido parte de un año y quedarán para siempre en la memoria. Levantarse y correr, correr para no perder el tren, porque si no, me matan, y pensar en Granada, en Atarfe, en tantas cosas, en Lidia, diciendo sí, pero tienes que venir y a mí de clase que me sacas, que para eso vienes, que no, maestro, que es broma, ya lo sabes. Sierra Nevada de fondo y un autobús que lleva a Atarfe y esperar, por una vez, no llegar en el recreo y ser el centro de atención, que uno es de lo más tímido, aunque nadie se lo crea. La puerta de un instituto y allí están todas, unas tras otra, aquellas enanas de las que tanto aprendí y a las que tanto tengo que dar las gracias, por tantas tantas cosas. Y es no estar en la puerta y tener a Miriam, y un abrazo, y a Nuria, y a abrazos, y a la enana, Isa, y abrazos, y María José, cómo no, y esas lágrimas, y ese estar callada y sin palabras y, al lado, y otra vez, Isa, qué poco te gusta esto, ¿no? Nada, enana, no me gusta nada, porque sólo quiero saber qué os va bien y poco más pero allí estoy y cómo, José Manuel, maestro, vamos a ver a Enrique, dios, cuánto ha crecido: si mides ya medio metro más que yo, soy un enano, sí, Isa, otra vez, que dice, cuánto has crecido, maestro, cuánto has crecido, ¿no?, y sí, soy un enano, todo un enano. Y esos abrazos de Marta y Andrea, maestroooooooooooo. Y volver al salón de actos, otra vez con el tutor, y otra vez, ética e integridad y respeto y otra vez palabras de respeto, siempre, Juan, siempre encantado y quedaremos claro, pero, no sé, no lo sé, Juan, porque las niñas quieren quedar para comer y así las veo un poco y así. Subir a clase y hablar un poco con ellos, y ven a vernos, a nosotros, eh, a tercero b, al c, y ven a vernos, y es subir y hablar, siempre, y saber, con Lidia, que sabe y mucho, inteligente como es. Y salir un poco y nombrar a Bazoco, qué gran profe, y estar en otra clase y aplaudir y volverme loco. Una penúltima hora y tanta tanta gente que se vuelve a encontrar en los pasillos; ese primor de jefa, Celia, la tranquilidad de Pedro y María José, siempre María José, plástica, sevillana y otro primor, y ainsssss, no sabes lo que te echan de menos y cuánta calma en ella, cuánta tranquilidad y tantos otros. Una penúltima hora y no volverme loco, y Enrique, anda, ayúdame antes de irte. Y esa, claro, esa última hora, tranquila e íntima, aunque todo el mundo ande enfadado porque, por qué, maestro, por qué no has venido a vernos, Miriam, no te enfades, anda, pero, maestro, no has venido, jo, y eso no es justo, porque luego te vas, claro, con otra gente que, María José, dejemos eso, anda, que siempre os enseñé que lo único que importa es ser honestos con nosotros mismos, anda, sí, pero no, maestro, no, por lo menos nos va a sacar, ¿no?, venga y comemos, que sí, Isa, que sí, y mirad, aquí está Juan, que ya sabéis que yo sin él no soy nada, jajaja, pero, venga, maestro, vámonos, anda, maestro, que si no, no me da tiempo, sí, María José, lo sé, tienes que coger el autobús, y sería bueno pasar un poco de tiempo, que ya sabes que os echo mucho de menos, mucho, y esa mesa y Miriam, maestro, que me da asco, que yo quiero ir a otro sitio, que hay bichos y esa Isa, que no quiero comer, me da asco si Miriam sigue hablando y Nuria gracias por venir pero ven pronto. Y un último saludo: maestro, tengo que irme, y que sepas que también lloré cuando me fui porque, jo, te echo mucho de menos y te queremos mucho y uno se ríe de ellos, se ríe de ellas, pero no puede porque se le escapan las lágrimas. Tantos tantos recuerdos en un año, tantos tantos recuerdos en un viernes de octubre que tardaré, otra vez, tantos años en olvidar.

domingo, 23 de octubre de 2011

Érase una vez XX

Érase una vez Napoli.
Érase una vez un tren.
Érase una vez un libro en español.
Érase una vez, ah, hablas español.
Érase una vez cinco horas en un tren.
Érase una vez Calabria.
Érase una vez un tren en un barco.
Érase una vez un barco con estrellas.
Éranse una vez dos arancinos.
Éranse una vez unas olas.
Érase una vez Milano.
Érase una vez un correo electrónico.
Érase una vez limoncello.
Érase una vez te he dicho alguna vez que me gusta el limoncello.
Érase una vez salsa.
Éranse una vez tantas despedidas.
Érase una vez Sevilla.
Éranse una vez tapas.
Érase una vez pareces sevillana.
Éranse una vez unos zapatos.
Érase una vez un sobrino.
Érase una vez un número de teléfono.
Érase una vez un vestido de flamenca.
Érase una vez rojo.
Érase una vez un máster.
Érase una vez en nada buscaré trabajo.
Érase una vez un veinticuatro de octubre.
Éranse una vez treinta grados.
Érase una vez un verano que nunca termina.
Érase una vez crema de limón casera.
Érase una vez hay que perder peso.
Érase una vez tantas cosas que hacer en los primeros días.
Érase una vez cuándo aprenderás, Carbone, cuándo aprenderás.
Érase una vez en pocas palabras.
Érase una vez un piso.
Érase una vez otro piso.
Érase una vez Plaza de España.
Érase una vez cerca de Santa Justa.
Érase una vez un año en una vida.
Érase una vez un año en una vida en una ciudad sin mar.
Érase una vez un año en una vida en Sevilla.
Érase una vez Roby.

sábado, 22 de octubre de 2011

En tantos otros

Para Mc
Hay gente que lleva luz dentro, que porta luz en sus sonrisas. Que sonríe y da calor a días grises de otoño en cualquier parte. Y lleva papeles de colores a todas las paredes en blanco. Y es una clase. Y se es maestra por gestos como estos. La mejor de las sonrisas y la calma más absoluta. Un montón de enanos que te echará siempre de menos. Y a los que echar de menos. Y esas notas, a destiempo. Maestro, venga, estudia, que tú puedes. Estar en otro pueblo y estar en otra vida. Y no encontrar las letras, todas las letras borrachas de esta clase. Y de tantas otras. Y el placer absoluto de una primavera que se escribe en todas las esquinas. Saber que hay alguien, siempre, que dice, no te vayas, no queremos que te vayas. Por qué por qué. Saber que hay un lugar en el mundo y que tú lo has encontrado. Porque hay días de sábado de un octubre en el que todavía no ha llovido en que estás en casa y todas las letras borrachas de estas clases con las que siempre, y ahora, andas ebria de vida por una ciudad que ya para tantos tantos días será el refugio en que encontrarte. Y encontrar a tantos otros que no sabrán hacer otra cosa que estar en ti porque así se saben mejores.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Érase una vez XIX

Érase una vez una maestra.
Érase una vez una tarde de lágrimas.
Érase una vez Triana.
Érase una vez Sevilla.
Érase una vez un pequeño paraíso en Huelva.
Érase una vez una canción cada día.
Érase una vez senderismo.
Érase una vez el bar Fali.
Érase una vez no es mi mejor momento.
Érase una vez los niños me escriben cada día.
Érase una vez yo quiero verlos.
Érase una vez PCPI.
Érase una vez niños que se escapan.
Érase una vez no me han invitado.
Érase una vez refuerzo.
Érase una vez una pena que hayamos tenido que dividir el curso.
Érase una vez guardias con un inútil.
Érase una vez Emilie.
Érase una vez yo quiero que me quieran.
Érase una vez el amor de mi vida.
Érase una vez si no hemos estado con alguien como saberlo amor de la vida.
Érase una vez abrazar a los árboles.
Érase una vez una dormilona.
Érase una vez una canción en la playa.
Érase una vez cocinerillo, qué andas cocinando, qué qué qué.
Éranse una vez un montón de bragas.
Érase una vez las mejores cosas las que surgen sin más.
Érase una vez jueves noches.
Érase una vez un día regulín regulán.
Érase una vez gorda.
Érase una vez fea.
Érase una vez te he echado de menos en la clase.
Érase una vez la mejor de las sonrisas.
Érase una vez un seis.
Érase una vez tila alpina.
Érase una vez Roma.
Érase una vez un biquini.
Érase una vez una azotea.
Éranse una vez unas llaves.
Érase una vez vente, anda.
Érase una vez hay que quererse.
Érase una vez Constantina.
Érase una vez yo quiero a mis niños.
Érase una vez son más agradecidos.
Érase una vez el mejor de los encantos.
Érase una vez qué poco se duerme.
Érase una vez un ocho y medio.
Érase una vez Mc.

martes, 18 de octubre de 2011

Parole per Viky III

Feliz cumpleaños

Crecer, crecer, crecer, no quiero ser vieja. La vida sigue. El gran teatro de la vida e interpretar, actuar, de alguna forma, para llegar a rincones de una ciudad con frío en verano. No volver a agujeros negros que las ventanas dejan cerca de Gibraltar y absorben todo. Nunca nunca cambia nada. No vuelvas, no dejes que todo haya cambiado cuando vuelvas. Tu gente. Hay chicas que no quieren dormir solas, chicas inconformistas que quieren comerse el mundo y, a veces, muchas veces, el mundo devora cuanto tiene a su alrededor. Hay aviones que te han llevado afuera. Habrá aviones que te devolverán a tu lugar en el mundo, cuando ya no sea tu lugar en el mundo. Y hablemos de aquellos que ya no sienten nada por alguien, o tal vez sí, y echan de menos semanas de cuerpos en una cama a dos en la que hay noches en que no hay nadie. Noticias que nunca deberían existir porque hacen a todos más humanos, porque nos hacen más humanos, conversaciones a dos gemelas que dicen, sí, lo he leído y me ha encantado y busquemos por todas partes a ingenieros, químicos, por ver si hay química, y algo de física, series horribles en que la gente se ahoga por ser un vaso de agua. Una enfermedad que se va curando con los años, la adolescencia y tantas palabras, tantas palabras a veces con una pueblerina, otras con una persona apasionante y todas las noches en vela y con algo de frío. Y no, nunca es volver, nunca es volver al mismo sitio, siempre es volar, estar en otras partes, saberse más y más y tener huellas en todas las esquinas, llaves en tantas puertas, camas en las que no dormir sola, y cenas de mucho tiempo y mucha gente en ciudades con frío en verano. Quién te diría, quién te diría que serías tú y serías tantas cosas, serían tantas cosas. Ciudades del amor, en las que tantos corazones fueron derrotados. Estar fuera y sentirte como en casa. La vida sin tildes y no echar nunca nunca de menos a nadie porque allí ha de estar todo cuanto necesitamos y para qué más, así son los barrios y poco más se necesita, así son los barrios en que crecemos y mucho menos. Despertarse para saber qué es realmente echar de menos y buscar en las páginas de un libro con cara por ver cuánta gente necesita de tu abrazo. Y pedir tú un abrazo, a veces, porque la noche vive sin estrellas y es bueno de cuando en cuando encontrar alguna llama, quemarte en los roces, quemarte en las caricias, apagarte en el sueño y nunca nunca dormir sola, a pesar de los pandas, porque la cama es grande y se naufraga sin nadie en una casa sin sonidos. Buscar una residencia y que sea otro año, otras puertas, la vida sin tildes en todos los idiomas, llena ya de letras borrachas, borracha de vida y tiempo y lo que queda. 

lunes, 17 de octubre de 2011

Miedo XVIII

Para Sorel y Manolo Lay
- Hey, qué tal.
- Aquí ando, hermano, viendo lo de Cádiz. Qué chorro de gente. No deja de pasar gente.
- Ah, entonces, como en Sevilla. Algo brutal. Esperemos que sirva para algo.
- Muchos niños, también.
- Sí, imagino que nadie quiere que le quiten su futuro. Tampoco los más pequeños.
- Aprenden rápido, sí. Para que luego digan de la ESO...
- Jajajajajajjaja...
- ¿Sabes? Lo que te he dicho antes, iba en serio. En un año, todos en la calle, en la puta calle.
- Bufff, ¿y eso?
- Ayer hablé con el presidente de ATTAC y me contó...
- Sí, que PP y PSOE eran muy diferentes...
- Jajajajajajajajaja.

- No. Ahora en serio. Había mucho jaleo, mucho ruido, pero hablamos un poco. Vino a decir que lo peor está por llegar. El punto de inflexión será en marzo.
- Joder, si lo peor está por llegar. 
- Nada. Y le dije, ya lo sabes, que esperaba un baby para marzo y que estaba preocupado. Él me dijo dos cosas: que nunca hay que tener miedo, algo de lo que tú y yo siempre hablamos. Y que la sensación es de que todo va a cambiar para bien.
- Ojalá tenga razón. Lo malo es lo que llegan, ¿no?
- Sí. Imagínate el PP arrasando y con mayoría absoluta. Otra larga noche de piedra. Aunque, claro, tampoco es que el PSOE haya sido un partido del pueblo y para el pueblo. En fin...
- Pero, bueno, hay cosas buenas.
- Sí, después de la manifestación, volví a casa con esperanza. No Aguirre, la otra. La buena. Había mucha gente y mucha ilusión.
- Ojalá no se vaya. En fin, ya sabes lo que pienso. Deberíamos dejar de enseñar a nuestros niños estupideces y enseñarles a pensar. Hacerles ver que el sistema en el que viven es basura y que se merecen algo muy diferente. 
- Sí, está claro. Algo así como Ellos nos explotan: CD de persona; Te dan por el culo; CC de lugar.
- Jajajajajaja, algo así. Estás sembrao realmente. Pero ya sabes. Me molesta terriblemente que cuanto enseñemos a veces sea un montón de ideas obsoletas que ya no valen para nada y que sólo sirven para eternizar un sistema ya caduco.
- Sí, enseñar a pensar. Enseñar a pensar como el sistema quiere. Enseñar a no pensar.
- Es que es lamentable. Queremos que nuestros alumnos sean ciudadanos ejemplares, que estén en silencio, que ayuden a los demás, pero, bueno, no son más que el reflejo de una sociedad patética.
- Sí, necesitamos otra cosa, otra forma de vida, otro...
- Estaría bien, ¿no? Por una vez empezar algo mejor. Un mundo más humano.
- Sí, por una vez...

domingo, 16 de octubre de 2011

Para todo lo demás VII

PPPSOE, si me queréis irse.
Sólo cuando te mueves sientes las cadenas.
Vota PPPSOE. Vota Botín.
El sistema es como un pañal. Cuando se llena de mierda, hay que cambiarlo.
Ya no necesitan golpes de estado porque tienen a los mercados.
Lo llaman democracia y no lo es.
Somos el noventa y nueve por ciento restante.
Un banquero se balanceaba en la burbuja inmobiliaria.
No somos mercancías en manos de banqueros y políticos.
Para todo lo demás: seamos calles, my friend.

viernes, 14 de octubre de 2011

La vida como caos VII

Para  las enanas de Atarfe

Otra vez en otras calles, así es la vida. Otra vez en otra ciudad, Constantina, cerca de casa, y no tan cerca. Y otra vez por qué te has ido, por qué no pusiste este instituto, por qué, por qué. Cuándo vas a venir y cómo, quizás, quizás, quizás. Otra vez ese encontrarte gente que no esperabas y esas sonrisas que alegran un día, una semana, un mes. Otra vez, cómo te va, maestro, cómo, no te olvides de nosotras, nunca, cómo podría hacerlo, con lo que he aprendido. Otra vez una enana diciendo, pero si el año pasado te callé tantas veces, ya lo sabes, y no escuchar, y echar de menos, es que eres tonto, de verdad, pero tonto, Isa, no te pases, que eres muy pequeña todavía, y saber que hay gente brillante en la que no se ha creído y en la que no se cree, y ese saber que yo sé que tú sabes, a qué sí, que si no me apruebas tercero no volveremos a hablar en años, y ese saber que estáis centradas y os queda tan poquito, y Miriam, Miriam cuidó de vosotras y ahora, imagino, os toca a vosotras, porque así son los caminos, y ya os lo dije, es la única forma de recorrerlos, siendo honesto, siendo honestas, en este caso, con vosotras mismas; lo demás vendrá solo. Y recuerdos, todos los recuerdos del mundo, todos los recuerdos de un año en que los martes eran de paseo, charla y churros con chocolate y de llegar a mi tutoría y preguntar por qué a nosotros no, porque sois muchos, y de ir a ver a una película horrible, la peor película de mi vida, ahora que sabemos que alguien la ha visto más de treinta veces. Y yo me salí del cine, maestro, la mejor película que hemos visto en la vida, la mejor, y el maestro sólo quería tirarse por la ventana, a tres metros sobre el cielo. A tres metros. Cuántas conseguidas, María José, cuántas cosas, y, no, maestro, no me des las gracias que yo tengo mucho más que agradecerte, pero tenlo, claro, no lo conseguí, lo conseguimos, hasta Lidia, hasta Lidia está en tercero, y saca hasta sietes y medio. Cuántas cosas conseguidas, y cuánto me reía con, sí, tutor, ahora te odian, pero después se van a acordar de ti, se van a acordar, para bien, de ti, y lo sabes. No, María José, o no lo sé, o se me olvida, pero me alegra hablar con Lidia, y que me cuente, cómo no, riendo, tengo, maestro, tengo un siete y medio, pero, mira, creía que iba a sacar menos nota, y no sabe, no sabe todavía que ese es su camino. Siete folios de carta, siete folios, la de palabras compartidas, la de cartas que escribí, y las no esperadas respuestas, ese encontrarme, maestro, cuándo vas a venir a visitarme. María José, no voy a visitarte, voy a visitaros, ya lo sabes, ese aparecer en cualquier sitio y escuchar, cuándo vas a visitarnos y no volverme loco, bueno, casi, ese casi no volverme loco. Ese gracias por las palabras, maestro, gracias, que me dan fuerza, Isa, no me seas pelota, es que eres tonto, de verdad, maestro, tonto. Y qué tal por Sevilla, maestro, os echo de menos, ves, tendrías que haberte quedado en Atarfe, con nosotras, perdón, maestro, estás casi cada días con tu sobrino, perdón, maestro, no debí haberlo dicho. Ni te preocupes, enana, la de veces, que yo, eh, recuerdas, doña Isabel, si quiere usted salir, ya sabe, por favor, de usted, y gracias, y esos ojos con odio en la ventana, la de veces que yo también metí la pata. Sí, lo sé, lo sé, tengo que aprender a callarme pero así, ahora y siempre, es mucho más divertido. Ese llegar enfadado y la clase en absoluto silencio y que no supierais jamás que era teatro, puro teatro, porque siempre, siempre, adoré estar en clase y aprender, aprender de cada uno. Es que eres tonto, maestro, de verdad, pero tonto. Y pelearme, y discutir con profes, siempre discutiendo con profes, y con el director, pero nada, al final, sólo fue una semana, y ahora, María José, toca tercero, y sé que harás sentir orgulloso a todo el mundo con tus notas, notas en letras, dejemos matemáticas al margen, y la de charlas, y charlas y más charlas y palabras compartidas, y esas novelas del segundo trimestre, todas de amor, para yo pegarme un tiro, ya lo sabéis, examen no, novela sí, y novelas novelas de amor, que alguien me pegue un tiro, amor adolescente. ¿Y qué tal las mujeres, maestro? Como siempre, no, diríais, conoces a muchas pero ninguna te llama. Será Italia, no, serán las italianas. Y esa niña caprichosa diciendo no, no voy a hacer nada, vale, pues no nos novemos y yo pensando, dios, voy a tener que estar dos horas en la clase porque no aprende, para matarla a ella, para matarme a mí. Maestro, nos echas de menos, a qué sí. A veces, claro, a veces, y con cuánta gente hablas, cuándo vas a venir a visitarnos. Cuántas cosas aprendidas, cuántas cosas. Y las que quedan .

jueves, 13 de octubre de 2011

De un momento a otro II

Para Laura
- Hola, profe. 
- Hola, pequeñita. Dime.
- Nada. Sólo hola, profe.
- Anda, esa es mi estudiante. Sacándome de quicio, como casi siempre. 
- Sí, esa soy yo, profe.
- Pequeñita, una cosa. Hace más de tres años que no te doy clases. No crees que deberías dejar ya de llamarme profe.
- No.
- Pero, bueno, ¿por qué?
- Porque sigues siendo mi profe. Y algunas veces me resuelves dudas. 
- Bueno, eso era antes, pequeñita, que me he llevado un año entero en Granada, cuanto te he pedido por toda esa ayuda ha sido un helado de esos italianos, sabiendo que me encantan, y ni una sola vez, ni una. Sólo un helado. Hasta que no me invites deberías saber que no volveré a resolverte una duda.
- Profe.
- Ni una duda. 
- Profe, me encanta Granada. 
- Ya era hora, pequeñita, ya era hora. Decirme que tu pueblo, Algeciras, es acogedor.
- Algeciras es una ciudad. 
- Si tú lo dices...
- Una ciudad. Aunque ahora, claro, me gusta mucho más de lejos. 
- Uauh, increíble. ¿Se debe a...?
- Conocí a un chico, un ingeniero químico, y, ¿sabes? se está portando muy bien conmigo.
- Ah, genial entonces. Así, Granada tendrá más magia, ¿no crees?
- No sé, profe, se me hace raro que alguien tenga detalles conmigo, se porte bien, no me haga daño. No sé, es raro.
- Pero, bueno, pequeñita, hay gente así, y además, creo que ya es momento de que te pasen las cosas que realmente mereces.
- ¿Qué cosas, profe?
- Y ahí sigue, ella, sacándome de quicio. No sé, pequeñita, estar en Granada, estudiar, llegar a ser una maestra un tanto diferente a las demás, encontrar a alguien que te cuide y ser gris con él en casa. 
- Ser anónima, profe. Es diferente.
- Pequeñita, hay cosas que son imposibles, y lo sabes, una de ellas es que tú seas anónima; ayudas a la gente, haces que se sientan bien. No, no serás anónima.
- Lo seré. Anónima. Por completo. 
- Me sacas de quicio, de verdad.
- Lo sé. Profe, me va bien con el ingeniero químico.
- Me alegro. Un montón, además. Yo parece que sigo en las mismas aguas. A ver si aprendo a nadar. Pero no sé, no creo que encuentre a alguien. Qué raro. Estoy siendo pesimista, cuando la que es pesimista siempre eres tú. Es, no sé, raro.
- Pues no lo seas, profe, no lo seas.
- Pequeñita, a veces nos pueden las cosas, ya lo sabes. Y ahora mismo estoy donde no debería, imagino. Uno se estanca en aguas en las que no...
- Profe, ¿por qué te niegas la posibilidad de ser feliz?
- ¿Cómo?
- Tengo la sensación de que no quieres avanzar. Conoces a mucha gente, tienes la posibilidad de pero nunca lo haces.
- Si tú lo dices...
- Profe, me estás sacando de quicio. ¿Sabes una cosa?
- Siendo tú, no, probablemente, no tenga ni idea y no, no lo sepa.
- Profe, estoy convenciendo a mi familia para que no vote al PP. 
- ¿Cómo?
- Sí, todo parte de una conversación con mi abuela. Me dijo que no sería más su nieta si votara al PP. Y ahora yo ando convenciendo a toda mi familia para que no voten. Ni al PP ni al PSOE. Hasta a mi hermano he convencido.
- Uauhh. Entonces soy el que te invito a lo que quieras. ¿Ves? Consigues muchas cosas, pequeñita. No vas a poder ser gris.
- Profe. No es gris. Es anónima. Y lo seré. Estaré en casa, veré películas en mi sofá, comiendo palomitas. Ese es mi plan de vida.
- Pequeñita, por favor, eso no es un plan de vida, eso es una escena de Cine de Barrio.
- Si tú lo dices... Pero, bueno, profe, no se dice de barrio sino de birria.
- Jajajajaja. De verdad, pareces otra.
- Pero no, soy la misma. Y soy anónima.
- Arghhhhhhhhhhhhhhh...

miércoles, 12 de octubre de 2011

Vida en las azoteas

Caen las primeras lluvias del invierno y golpean, estando, como estamos, a este lado de la azotea, ya desnudos y en celo, gotas de agua contra tus pechos, ahora que se derraman tus pezones en mis dedos, ya caídos sujetador y otras ropas en el suelo. Caen los primeros fríos, del invierno, pero no, no importa ahora que son tus labios los que mi boca lamen y quedan entre mis piernas ahogados por los más descalzos deseos. Cuerpo, cuerpo ya sin ropa el tuyo, ya en mi baranda tus muslos, ambos los dos húmedos por completo, muertos de sed con las últimas luces que se van apagando de un pueblo en el que callan gemidos violentos. Cuerpo, cuerpo ya sin ropa el mío, ya en tu baranda el deseo, el deseo de ser uno y menos en tus tobillos, de ser uno y menos en tu sexo, de ser siempre en ti uno y menos, de estar en la noche contigo bajo las primeras lluvias sin frío de un apetito que contempla sin estrellas un cielo.