jueves, 20 de enero de 2011

Larga noche de piedra

Así que esto era a todo, hacer creer, cuando era mentira, que en un país del sur de Europa, un trozo de tierra africano había dejado atrás sus oscuras raíces y todo eran ahora pétalos de color claro casi sin aroma. Y nos habían mentido. Nos han mentido. Y no es Sicilia, no, ni es Italia, por una sencilla razón, no han encontrado todavía un nombre adecuado, aunque haya mafia, y haya heredado todas las instituciones, una tras otra. Y ahora sólo crea socializar el miedo y privatizar los deseos de llegar a alguna parte, socializar el pánico y privatizar el caos, la anarquía, el deseo de derribar esa noche larga de piedra que nunca nunca ha terminado para ver un poco de luz, un poco al menos, para hacerle ver a Machado, ejemplo, siempre, y a tantos como él, que sí, que tenía razón, que nunca hay que educar en el miedo, siempre en el ejemplo. Y hay ejemplos que duelen porque perdieron ideales, libertad y vida en el intento. Dijeron: un fantasma recorre Europa. Ese fantasma debería hacerse cuerpo de una vez por todas. Un fantasma que devorara cuantas mentiras nos han contado.

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