martes, 25 de enero de 2011

Sucede que me canso de las pizarras V

Para Juan Cañadas

Uno piensa en la primera vez en que Charles Chaplin aparece, por primera vez, en los ojos de alguien. Y piensa en la ternura de las palabras de aquellos labios que hablan con ternura de personas que enseñaron a pensar. A pensar. En mayúsculas. Más allá de libros. Más allá de profesores. Personas que fueron ejemplos para otros y no, nunca en el miedo, siempre en la libertad, en el respeto al discípulo. Y uno sabe que, a veces, se equivoca y deja que estudiantes se alejan de sus clases cuando no debería. Pero piensa también en que no hay nada como hacer sonreír a alguien y saber que esa sonrisa se debe a ti. Con mayúsculas. Y a uno le duele que haya gente que tenga en ellos a su peor enemigo. Y duele también saber que a veces los mejores son los que se pierden y no sabe cómo conseguir que no se puedan a sí mismos, tristemente, y que vuelvan a una luz, a una primera luz que les haga ser un poco mejores, saber de su importancia. Y uno escucha, y se ríe, porque le dicen me recuerdas a mí mismo, a ver cuánto tiempo estás así, José Manuel, a lo mejor no tenemos que tener tanta preocupación por estos niños, los vamos a tener que dejar de lado. Y el profesor que lleva uno dentro dice: a lo mejor tiene razón y la intuición, dice, no, será no, será importante a pesar de esos cuatro suspensos que me duelen tanto como si fueran míos. Y uno piensa en tres colores, y en otras luces diferentes, y en humanidad, y tanta tanta curiosidad y saber que Lorca, Lorca, ni más ni menos, lleva el teatro a cada pueblo, compartir cultura, hacer pensar. Y uno piensa por qué seguir las normas, por qué repetir como loros palabras ya obsoletas. Pensar, siempre. Ser mejores, maś humanos. En cada momento. En cada pequeño rincón de este mundo que se ahoga en palabras obsoletas, en repeticiones absurdas. No buscamos, no, ya no, ladrillos en un muro, sino seres humanos que crezcan y crezcan en las raíces, en las playas, enseñar a pensar, olvidar los verbos, olvidar complementos directos e indirectos y decir, sin miedo, buscar premios Nobel de la Paz, nunca Kissinger, nunca Obama, no ellos, y escuchar por qué y ser claros y hay más poco más, buscar que sepan expresarse, en cuerpo y alma, con respeto. Saber hablar y escribir. Saber escuchar. Lograr un mundo más humano. Educar, educar en todo. Escuchar a aquellos que hicieron de esa labor su vida y a veces perdieron su vida en el intento. Lorca, Casona, Machado: enseñar y dudar de lo que se enseña. Pensar antes de hablar. Pensar siempre. Y encontrar gente en el camino que sabe que no hay nada como enseñar a aquellos que están creciendo a que no hay nada como gobernarse a sí mismo y no dejarse, jamás, gobernarse por los demás. Porque hay fechas, como un catorce de abril, que no deberíamos traicionar, nunca.