viernes, 28 de enero de 2011

También el tiempo

Uno busca tu cuerpo a contraluz como las gotas de lluvia buscan una noche donde encontrarse en las tazas de café. Uno busca tu cuerpo y pierde tus pies, escondidos bajo las sábanas cansadas de alguna cama con almohada. Busca tu cuerpo y encuentra tus pechos, y los muerde, y los hace suyos, los hace míos, me digo, ahora que estoy cansado y eres tú, son tus labios, bañados en rojo, los que arañan mi cuello y duele la sangre en mis venas. Hacer el amor como quien asesina por primera vez un tanto de tristeza. Y hay un poco de sexo en mi sexo tu sexo y el tiempo queda, el tiempo en las ventanas y hay rocío, rocío de la mañana en los muslos y es tarde ya de noche y el mundo se queda sin tiempo, ahora que el tiempo queda, queda en nuestras ropas que se desnudan por nosotros, para, ahora, y alguna baldosa las recibe, libres ya de toda culpa, tu ropa y la mía, tu cuerpo y el mío, sexo contra sexo, por una vez ya tarde y de noche, y con rocío de madrugada en los tobillos y hay alas en los dedos y nada como penetrar un río y encontrar vida en las montañas, ahora que el mundo, sí, se queda, también el tiempo, a nuestro lados y hay árboles y ramas que sí me dejan ver tus pétalos y acariciar tu aroma en las esquinas, y besos que se pierden en la lluvia en el sol en playas del sur de las que ya no sabemos nada. y el mundo queda también el tiempo.

1 comentario:

MARIUX dijo...

Añoranza, latente y evocadora.
"Por amar, amo lo que no tengo", diría el POETA.