lunes, 28 de marzo de 2011

The day we died

Éramos extraños en nuestra propia casa y había dejado de llover. Ni todos los paraguas de esta ciudad pudieron con la lluvia. Ardían las gotas en nuestros dedos y apenas quedaba algo que pudiera saciar nuestra hambre. Se habían agotado todas las expresiones. Ni todas las sombrillas de aquel lugar pudieron con el sol. Caemos fácilmente. Habrá estrellas que ya hayan explotado. Habrá terremotos que sacudan todos los rincones de una tierra que desaparecerá. Como todo. Como todos. Nos desgarramos. No hay en estas tierras una sola semilla con la que despertar a un nuevo día. Estamos solos. No hay nadie más. No hay nada más. Estamos solos.