viernes, 25 de marzo de 2011

En mis dedos

Se me quedó enterrada entre las uñas toda la tristeza del otoño. Arráncame el corazón a mordiscos, aráñame las venas, clava en mis dedos todas las flores de un tiempo que comienza. No pares, no pares nunca. No pares. Hasta que se me llenen las manos de todos los colores que has traído a mis pupilas. No pares hasta que me apartes de mí toda mi tristeza.

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