sábado, 19 de marzo de 2011

Hometown

Volver al viejo barrio. Encontrar alguna de las pisadas en las que todavía sigues siendo un niño. Subir a la azotea; salir al sol de mediodía. Pasear por las aceras y saludar a algún amigo. Ir al parque y quedarse descalzo. Dejar la cabeza en las sombras. Dejar que las piernas se hundan en el sol. Escuchar algún pájaro cantar, alguna conversación a lo lejos. Adormecerse. Pensar en nada. Dejarse llevar por el niño que uno sigue siendo. Ser yo, sin más. Y olvidar que el mundo es, y existe alrededor. Se estaba echando de menos. Demasiado.