viernes, 4 de marzo de 2011

Otras aceras

La vida duele. La espalda pesa. La silla cansa. Las rodillas crujen. Hay máscaras que abandonan toda sonrisa. Hay heridas que se quedan sin sangre y alas que caen sin ganas. Y raíces que no encuentran un maldito árbol al que aferrarse. Quisiera, alguna tarde de lluvia sin frío, que me invitaras a un trozo de tu tiempo por saber de la vida alguna acera, atravesar en tus flores todas las espinas. Hay paredes de azulejos blancos y tranquilos donde todo es paz y todos son risas, suelos de madera con calor en los que dormir en verano en tus sandalias. Los números engañan ahora que uno y uno no son dos y podrían serlo todo podrían no ser nada.

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