sábado, 2 de abril de 2011

Parole per Heidi XIX

Cara Heidi,

ha empezado el calor en el sur, ese calor que hacía que algún mechón de tu cabello cayera tu cuello y la crueldad del mundo se detuviera, al menos por un instante. Atarfe. Granada. Dos Hermanas. Sevilla. Un salón de cómic, alguna entrevista, alguna reseña y pocas ganas de dormir ahora que vivir está en tantos otros sitios. Lo dijiste hace poco, mientras hablábamos: uauh, cuántas cosas estás haciendo y yo me aburro de estar sin hacer nada pero sé que sabes que trabajarás pronto y ambos estaremos en las aceras, compartiendo, a un mar de distancia, algunas palabras, algún gesto amable, y pensarás, es increíble, me conoce como si fuera yo, a pesar de los años luz en los que están sus tobillos ahora. Y estos tobillos caminan y volverán a Atarfe, a las clases y pensarán en ti, te pensarán, como tantas otras veces, y pensarán que sería bueno descansar, que hay momentos en que a pesar de todo el estrés, y ese dolor de estómago que a veces atenaza las ganas de volver a lugares donde la lucha es más intensa, breve e intensa, la lucha sigue. También la curiosidad y el deseo de saber tanto y más de tu último viaje y recordar cuanto me contaste sobre Vietnam y más y recordar que te debo una carta con bolígrafo y un collar que te compré en Granada, con la Alhambra de fondos y algunos alumnos como compañía y un arroz a la cubana que debería haberte cocinado hace años. Mi memoria y yo, ya nos conoces. Mi memoria y qué, podría decirme. Y estas ganas increíbles de hacer deporte ahora que mi rodilla, el fútbol sala, ya me conoces, no es la misma, desde enero y hay días en que andar se me hace un poco agotador, como a ti recorrer cuarenta kilómetros en bicicleta, en tu nueva bici, para decirme luego que no, que no estás en forma pero a mí hay noches en que me duelen las partes con las que antes solía jugar y las ventanas parecen todas apagadas. Y sí, te debo, también lo sé, un paseo por Sevilla, a cuyo río he vuelto hoy y he vuelto a sentirme bien, conmigo mismo, conmigo mismo y con el mundo, a ver si así tengo las ganas necesarias para caminar estas dos semanas que me quedan como profesor hasta esa Semana Santa sevillana que tú y yo nunca hemos sentido como nuestra. Te lo dije siempre: es otra, es otra la Sevilla, es la Sevilla íntima y es genial acercarse a sus calles y encontrarte a Don Juan y encontrarse a Bécquer y encontrarse a Cervantes, siempre Cervantes y pasar, cómo no, por la cárcel donde empezó el Quijote y pensar que no hay libro más hermoso ni ciudad que me pueda más, a pesar de, como diría Machado, de sus sevillanos, a pesar del calor que nunca soportaste y de que hay unas calles mucho más hermosas que las tópicas, una historia mucho más hermosa que la típica. A pesar de los pesares. Y hay días, olvidé decirte, en que me pesa el mundo y me gustaría que me echaras una mano, que me contaras que estás sonriendo y que mis palabras te hacen feliz y que está lloviendo ahora, pero no debería preocuparme, me dirías, porque es esa lluvia fina que tanto te gusta, que tanto te cala los dedos y hace que tus manos quieran escribir durante largas ventanas. Y que te escriban por hacerte sonreír y nos recuerden, a ti y a mi, y a todos los que quieran escucharnos, cuántos, mamma mia, pero cuántos payasos comimos juntos. Y hagamos de este mundo el pequeño circo en el que me convierto en el personaje que me pidas por verte la mejor de las sonrisas cuando, cada mañana, sales al mundo. Y soy yo el que tiene que reírse ahora, ahora que me cuentas que tu sobrino, ainss, un sobrino, y vuelves a ganarme, porque ya sabes que tengo sobrino y tiene tres meses y nada me hace más feliz que verlo cuando puedo, y vuelves a ganarme ahora que has leído parole parole parole y tienes que traducirlo a tu sobrino y te imagino porque sé que no sabes cada palabra pero sí el succo, sí el sentido, y os imagino, tan curioso el sobrino como su tía, tan curiosa la tía como el sobrino y te digo que eres asombrosa, y te explico porque no lo recuerdas que es alguien que hace que el mundo sea mejor porque esa persona está en él y tú eres esa persona y a tu sobrino le encanta la palabra, asombrosa, por el gusto a maravilla que deja en los labios y me río otra vez ahora que tiene curiosidad y quiere saber de mí y, como dices, adesso voleva vedere una foto tua y me recuerdas que siempre soy hermoso contigo pero pienso que no, que sencillamente fue genial, es genial tenerte en mis días y que nos acordemos el uno del otro muchas veces y sí, es bueno que tu sobrino, es bueno que Alex sepa que su tía es asombrosa y te imagino otra vez traduciendo y pienso, sí, está a un mar de distancia pero qué más da, cosas como esta, compartir palabras contigo, hacen que el mundo, como pronto sabrás, Alex, hacen que el mundo merezca muy mucho la pena. Baci pa Heidi.

No hay comentarios: