jueves, 14 de abril de 2011

Tres colores VIII

Hubo alguna vez algunos hombres buenos. Y se sintieron traicionados. Pero no se rindieron. Nunca. Aunque perdieran la vida en el empeño. Querían, casi nada, cambiar el mundo que ellos conocían, el ritmo de las calles en las que vivían. Quisieron tantas cosas. Y no fue nada. Todavía hoy son dos los colores, es una la estupidez, una la idea absurda de que hay hombres que son otra cosa por la gracia de dios, y amén. Y se sintieron traicionados. Y no hubo nada. España de charanga y pandereta.

2 comentarios:

PUMUKIS dijo...

necesitamos otro tipo de inquietudes.... y saber decir NO...

MARIUX dijo...

La peor derrota es la falta de fe en IDEALES y el CONSERVADURISMO aburguesado de una 'modernidad' próspera y confortable.