sábado, 9 de abril de 2011

Una pizarra como otra cualquiera

La vida mancha, mancha por completo. El mundo tal y como es. Pizarras en las que se repiten los mismos gestos, las mismas señales, las mismas palabras. No hay forma de escapar a un pensamiento que devora cuanto se acerca. Aprende a pensar, a pensar en gris. Sucede que hay una juventud sin futuros cuyo presente se está llevando a palos. Sucede que hay mercados que ahogan todo grito de dolor y no, no puedo escuchar un poco de ternura. Sucede que hay un parque y hay sol y un libro con el que olvidarlo todo. Y hay gente que habla y conversa y camina y uno desea bajarse del mundo, acaso para siempre porque, como siempre, todo cambia para que todo sea igual. Sucede que fue un siciliano el que lo dijo y hay reyes campechanos que dejarán príncipes campechanos y no habrá respuestas adecuadas a las preguntas más estúpidas. Así transcurre la gloria del mundo, para mayor gloria de aquellos que han sido designados por los dioses.

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