martes, 17 de mayo de 2011

A ritmo de

Para Juan Cañadas
A ritmo de samba duermen las calles y las aceras son otras; se escucha el eco de los tambores en cada esquina y palabras que anuncian un domingo con gente. No hay pan para tanto chorizo, y uno quiere bajar a los pupitres y explicar sí, ahora sí, estas palabras, y hacer ver que educar no es más que hacer crecer porque crecer duele tantas veces y tantas veces es necesario. Y hay un eco de tambores a cuyo son baja la gente al suelo y pide otras calles, otras ciudades, un mundo más humano, ciudades sin mercado en las que caminar sea gratis y placentero. Y uno se dice que los pasos de ayer no sean más que una primera brisa, como un temporal, primero una gota, un poco de lluvia, después el diluvio. Y el derecho a un paseo y a encontrarse regalos inesperados, un concierto, palabras, algún cigarro a deshoras, el deseo irrenunciable de que ese mañana no sea tan efímero, y esté en las calles y por una vez que todo cambie para que no vuelva a ser lo mismo. Y un domingo de tertulia con regalo de concierto para dos y poco más, guitarra y hang, voz de Ana y un kebab caminando por las aceras de una ciudad en las que has encontrado a tanta gente. Al amparo de una música que se escucha en todas las azoteas de un domingo sin banderas.

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