martes, 28 de junio de 2011

El peor de los mundos posibles

Uno se dice quedan tres posts para el mil y lo mejor sería escribir un texto dulce, tierno, un lugar de palabras en el que refugiarse tan sólo por unos instantes y piensa en Heidi, piensa en la sua sorellina y piensa, me has quitado las palabras de la boca, pero no, es imposible ahora que el mundo, otra vez, y de repente, aunque de forma rutinaria viene a decirnos sí, tierra de mercados que ahoga al hombre, tierra de mercaderes y lameculos que son capaces de mirar a sus hijos, mirar a sus espejos y decirse, sí, estoy bien, puedo dormir por las noches, no, no he sido yo quien ha destrozado tantas vidas, y qué, son estadísticas y lamen lamen todas las siglas que encuentran a su paso, y se dicen sí, FMI, sí BCE, son los mercados, es Grecia, Grecia se nos pierde y nos debe tanto. Europa, la vieja Europa, irreconocible hoy, ahora que hay lacayos por doquier que venderían a Platón por un plato de lentejas, por un plato de teléfonos y un paseo en coche en noche de derrota electoral, y miran, y dicen, quien diga que he hecho un solo recorte social en esta tierra, miente, y uno piensa que es Pinocho, porque sabe que lacayos así han traicionado a sus padres, a sus abuelos y dicen no, no se puede mantener lo público, y hay que estar casi muerto para cobrar pensiones. Son los mercados, los mercados, amén. Y se quedan tranquilos, y duermen cada noche ahora que hay gente que parece despertar (nos llaman soñadores los que más dormidos están) y hay paredes, muros donde se escribe otro modelo, pero ese modelo, no, no es el suyo, no es el bueno. Y África a miles de kilómetros y volver a un estado del malestar del que tanto costó irse. Y no hay agresión sin respuesta, no debería haberla. Y la calle se mueve pero la democracia está en el estado de la nación, en sillones apoltronados en los que se tienen riñas de patio de colegio y el mundo sigue, el mundo sigue estrellándose. Y nada es suficiente, nada es suficiente cuando todo es nada porque es nada cuanto quedará en manos cansadas de trabajar como esclavos a todas horas. No, la calle no es nada, somos nosotros y nuestra es la ley, cuánto peligro, la democracia directa, la gente pensando, pensando en un mundo mejor, cuánto peligro. Y alguien dice: lo único público debería ser la policía y los impuestos, y olvida decir, y nuestros sueldos, y hay cortes que, por unanimidad, pactan un sueldo para diputados en paro, pero es algo, es algo que olvidan los voceros, lameculos de papel que a la palabra ofenden y dicen nunca la democracia ha estado tan mal, democracia directa qué peligro. Y hay imbéciles con barba que encargan a organizaciones franquistas un estudio sobre el repago y sí, lo llaman copago, y el mundo, el mundo sigue, y hay gente que muere, y gente que mata, y países en guerra que hacen de la guerra su negocio. Y uno busca y se dice dónde están todas las palabras, dónde todos los gestos, dónde estás tú, donde me he refugiado en estos días ahora que no sé de ti porque el mundo está y tú estás en él y yo sé poco de vosotros.