jueves, 9 de junio de 2011

Hacer siempre lo incorrecto

Y otra vez, a deshoras, como siempre, me coge la vida a contrapie, un cuerpo a contraluz y no, no sé, no soy capaz de encontrarte en los rincones más íntimos, de recordarte en los cajones y hay palabras que confundo en tus papeles, y papeles que caen en las baldosas y dejan recuerdos en las esquinas, y no, no sé, no soy capaz de encontrarte y qué más da, hacer siempre lo incorrecto es una forma de acertar, y pide mi cuerpo un cuerpo a veces por hacer de este verano un verano fatal, por conocerte en las ventanas y desnudarte en el cristal. La vida a contrapie, amor a contratiempo, y el tiempo, el tiempo ahora en tus pies y mis tobillos buscando las alas con las que me has enseñado a volar tantas veces, tú y yo y toda la tristeza a lo lejos ahora que tus zapatos habitan en mis zapatos y nosotros caminamos descalzos. Y uno piensa, y no sabe lo que piensa, y piensa las cosas existen en la medida en que las pensamos pero hay veces en que no te pienso y estás, aquí, en mis ojos, en mis dedos, y sabes en mis labios, sabes a luna como sabes a noche, y sabes a girasol como podrías saber a tulipán y no te pienso pero estás y eres el sur y eres el momento en que despierto y tocan mis pies la calle, palpan mis dedos el mundo, y hueles, hueles a mañana como podrías oler a tarde y ser esencia de fresa y eres, tú, ahora y en tantos otros momentos, por qué no nos olvidamos de todas las cosas y no las pensamos; no pensemos en nada, no nos pensemos, vivámonos y mucho más.