sábado, 4 de junio de 2011

Vida bajo la lluvia

Para Adri y Elena
Hay días que merecen la pena por la gente que descubres en ellos, días de viernes con río, paseos a la orilla de cualquier parte que dejan en los dedos algún helado con los que olvidar por un momento, una vida, un trabajo, una pasión y ser, por un momento, a veces, por un rato tan solo, y entonces más, tú, solamente tú, como hay amigos que nos dijeron para qué escribir algo si nos encontraremos en Granada, alguna vez, al sur, siempre al sur. Y hay un puente que no se puede alcanzar y es entonces bueno volver atrás, como hay ciudades de las que nunca nos cansamos aunque haya noches de verano en que también es necesario encontrar otro camino, estar en otras calles porque, ya lo sabemos, vivir, sí, vivir desde el principio es separarse pero uno aprende, está aprendiendo, y le alegra, saber que sí, es separarse, pero hay gente que queda, gente del sur más al sur, que hablan de una ciudad con magia y de un verano con trabajo en una ciudad gris y hay gente a la que le espera una isola senza ponte, al sur de todas las Italias, donde uno, después de meses de implicación completa tiene meses de desconexión absoluta, al fin, a la hora, a la hora en la que hay gente que debe levantarse otra vez para crecer y no perder jamás esa parte de nosotros que nos hace ser libres, y nos lleva a un lugar u a otro, y me lleva a mí a Sicilia como lleva a chicas de pelo rojo a Barcelona, chicas que jugaban con personajes que ella dibujaba, personajes llenos de vida allá, debajo de su mesa, chicas que no quieren perderse en el camino y hablan con ternura de dar color a todo espacio en blanco, ahora que están creciendo para saberse únicas, ahora que el sur las deja irse para encontrar su lugar en el mundo. Hay días de lluvia al aire libre que se convierten en diluvio y el sur es otro y entonces, sólo entonces, uno camina empapado por encontrar a Italia en un helado y el sabor a verano se transforma en cena para cuatro, en Nápoles, en Granada, en Austria, en Lorca, en el mundo, porque el mundo es uno y a veces es pequeño y hay chicas preciosas que se dicen mira cuánto blanco, es un mundo mágico, explorémoslo, y dejan colores, dejan huella, ramalazos de sí misma en las esquinas como hay películas que te llevan a otro tiempo y dejan huellas en las manos y en los labios y uno piensa que todo es posible, que sí, que hay que ser realista, pedir lo imposible, como hay cómics que tienen máscaras y atacan a la felicidad, porque la felicidad es la peor de las cárceles, y crecer crecer duele, pero sigue siendo apasionante, si es esta la gente que te encuentras en el camino, como hay ya casi hermanos que te dicen, ponte ponte a ello pero es difícil cuando la calle, cuando la vida están muy por encima del resto y cuanto tiene uno ganas de hacer es tirarse un rato en un parque y ver pasar las nubes por saber que es cuanto uno necesita. Y hay placeres pequeños, detalles, que dejan una sonrisa en las noches, y palabras en una escalera al frío, y una chica que cuenta cómo ya de pequeña, ya ahora y ya entonces tenía claro lo que quería hacer, tenía claro que quería dibujar el mundo, las pizarras, los cines, las paredes, por si alguien, alguna vez, ya cansado y harto de tanto estar en casa, decide ver qué cuentan algunas ventanas. Y hay palabras que dicen algo me decía que tenías ganas de pasear, y no, no tienes perfil de profesor, y palabras que dicen hey, no, no te preocupes, sí, es profesor, es antiprofesor, y puteará y te hará crecer pero estarás si lo necesitas, siempre, y uno piensa, como tú has estado, hermano, como tú has estado, y es el día un abrazo entre hermanos y el hecho de no haberse perdido y saber que se está, siempre, al otro lado, por si se nos necesita, por si necesitamos a alguien, y es un momento un seis en Lengua porque me recuerdas a mí, tan vago como yo siempre, y es el sur, un paseo bajo el diluvio, una guitarra que no está todavía en los dedos, una caminata a orillas de un río en que perderse, y un helado y palabras compartidas porque hay días que merecen muy mucho la pena por la gente que se deja ver en ellos.