martes, 7 de junio de 2011

Vida causal entre dos cuerpos a la deriva II

Per la mia sorellina Ida
Y viene ahora la vida, porque sí, a contrapie, a hacerme ver que hay gente que está también, ahora, cayendo y sí, hace que se hace mucho polvo y duele, duele a los ojos, sobre todo, de la gente, de la gente que está a tu lado y hay lágrimas que se escapan y ojos que lloran porque hay gigantes como hay gigantes que caen al suelo, gigantes que tienen pies de barro, y dicen he fallado, y hay un cuerpo, al otro lado de la ventana, a la otra orilla de la puerta, y la casa es una y el dolor es el mismo y hay cuerpos a la deriva, cosas que acaban por afectarnos aunque no queramos y cuerpos que no quieren hacer nada y se hacen grises y las tardes ventanas sin luz y tiempo, y un rato, y hay cuerpos que lloran porque no, porque cambiar es difícil y nada como ser uno consigo mismo y no saberse el mismo. Y sí, hay cuerpos que piensan en otros cuerpos y se dicen no, no quiero ser gris, no quiero ser gris pero se sienten tristes porque hay otros cuerpos, hay otro cuerpo que se siente triste y pertenece a un espejo roto, corta cada cristal y el tiempo el tiempo es ancho y ajeno y ahy cuerpos que quieren ver a cuerpos que no, no quieren que nadie los vea y hay cuerpos que se rinden y dicen sí pero es no, tristemente es no y la vida es ancha y ajena, gigantes que caen y caen y calles que caen y hacen un ruido sordo y son las aceras silencio. Y hay un cuerpo que mira, mira los adoquines y se siente triste. Todo, todo, por una vez y a veces, es causal.


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