viernes, 15 de julio de 2011

Como tantas otras lluvias

Llueve, llueve ahora como ha llovido tantas otras veces sobre tus muslos. Y es el mundo verde y la lluvia cala mis dedos y la noche es ahora y hay labios en mis labios. Labios rojos como cabellos que se me enredan en las piernas y no me dejan caminar. Quédate, quédate un poco más, estas calles son hoy tu cama, esta cama es hoy tu ciudad. Y tus manos, rojas como tus labios arañan más, un poco más y duelen los tobillos ahora que hace horas que no caminan en esta noche con luna en la que no hemos visto ni una sola estrella. Y llueve, llueve como ha llovido otras tantas veces sobre ese sujetador negro en el que mis manos descansan siempre, para alegría de tus pechos en flor, ahora que hay una brisa leve en la azotea que desnuda tu silueta de colores y es tu boca otra vez las nubes sin sombra que sacian mi sed. Tu sujetador cae, como tu ropa, y olvida el suelo que alguna vez estuvieron vivos y contaron miles de historia sobre ti, sobre tu cuerpo, sobre los restos cansados de un cuerpo que ha vivido en otros cuerpos hasta perderse, hasta no saberse en qué orillas vivía y qué mares habitaba, que ha habitado otros cuerpos hasta encontrarse. Y llueve, llueve ahora en tus pupilas y el cielo, grita y susurra y gime por qué quiere saber de ti, de tus labios, de los besos con que alguna vez has traído la vida a algunas casas, a algunas camas, y llueve y es una lluvia roja y húmeda que enciende la habitación y deja fuego en todas las paredes de una habitación de la que hace años que no sale un alma, aunque algún cuerpo la haya abandonado, y son tus muslos, y la brisa, y el cansancio de saber que uno es uno en otra, y una es una en otro, en sus manos, en sus muslos, en su pecho, en su boca, y uno piensa, es de noche, tanta belleza, tanta belleza en un cuerpo, en las orillas, en los contornos y uno se va haciendo sombra en su luz y la luz se va apagando, la luz de unos muslos agotados de vivir y hacer vivir y es de noche y uno piensa y dice y quiere que nunca nunca llegue el alba.

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