jueves, 21 de julio de 2011

El intransigente LXXXV

Para la chica de las uñas verdes
- Hey, cuánto tiempo.
- No, no hace tanto tiempo, que hablamos a cada instante por aquí.
- ¿Sí?
- Jo, o te estás haciendo viejo y no te acuerdas, o no te acuerdas porque tienes muchas cosas en la cabeza.
- Bufff, en la cabeza tengo miles de cosas. Ya lo sabes.
- Pues date ya un respiro. Descansa. Sal a la calle. Relájate. Necesitas de Sicilia y mucho.
- Sí, imagino que sí. Me vendrá bien.
- Seguro. Déjate llevar sin más, deja atrás política, alumnos, esta mierda de mundo, esta porquería de sistema educativo, todo, y ya sabes, a dar vueltas por allí, por la montaña, en plan Heidi.
- Sí, buen plan.
- Y por dios, deja de darle ya vueltas a las cosas. No las pienses tanto. Vive. Disfruta. No pienses, anda, como hacen los budistas.
- ¿Como los budistas?
- Sí, empieza a no pensar en nada, como los budistas. O bueno, como Belén Estebán.


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