martes, 19 de julio de 2011

A la deriva el mar es otro, otras las cicatrices

El Acto más importante que realizamos cada día es tomar la decisión de no suicidarnos.
Albert Camus
Se cansan las uñas de saber que los dedos están a la deriva y no encuentren las manos un lugar al que aferrarse. El mundo, el mundo y todas las cicatrices que dejan sombras de fondo en las pupilas. Hay sangre en los tobillos agotados como están de ir buscándose en todos los cajones y no tener la mínima luz en que encontrarse. Y ya no hay alas, no, y hay sangre y hay palabras que se han perdido en los gestos y gestos que no han sabido hacerse hechos. Uno que mira y mira a todas las calles y sólo encuentra hambre en todas las esquinas. Y no no hay algo que llevarse a la boca en estas tardes de sur sin nada y una sed de cadáveres que han dejado de caminar en todas las esquinas. Y quieren las uñas, quieren, quieren clavarse en todas las almohadas por saber qué es del sueño algunas veces, por saber si hay noches de insomnio en las que no quedarse, y hay camas ya deshechas en las que no, hace mucho tiempo que ya no, que ya no duerme nadie. Como quieren las manos recoger la arena de todas las orillas al sur de las nostalgias en las que ya hace años no queda una sola silla en las que sentarse, hace. Y uno mira a los espejos, y no, no sabe, no quiere, no sabe encontrarse, y uno quiere acercarse al mar, por ver el agua y saberse entre las olas y es la boca, y la boca bebe agua y traga aire, y no, uno no quiere irse, no, no ahora, pero uno se hace sombras en las olas y las uñas no encuentran un lugar al que aferrarse y uno mira al sol y la luna y se sabe a la deriva y no hay un lugar al que aferrarse y es el mundo y uno mira y no se sabe en los espejos se sabe nadie.