lunes, 29 de agosto de 2011

El intransigente XCI

- ¿Sí? ¿Dígame?

- ¿Mariano?
- ¿Sí? ¿Quién llama?
- El presidente de tu gobierno.
- ¿José Luis? ¿Otra vez?
- Perdón, el futuro presidente de tu gobierno.
- ¿Cómo? ¿Me estoy llamando yo? ¿A mí mismo?
- Dios mío. No sé por qué la gente cree que eres idiota. Soy yo. Alfredo Rubalcaba.
- Ah, sí. El rojo ese que escucha al pueblo.
- Sí. Ese soy yo.
- ¿Y qué tal te va, escuchando al pueblo, rojo rojísimo?
- Esta semana no lo sé porque no he podido escuchar al pueblo, he tenido que escuchar a los mercados y hablarle a los diputados. Es que escucho a demasiada gente.
- No se puede ser tan rojo, Alfredo, no se puede.
- A ver si vas a tener razón. Entre tanta reforma y reforma, y el crujir de los mercados, como que escucho ya menos y más a lo lejos...
- Serán los ricos, que quieren quejarse...
- Sí, esos a los que no les subís los impuestos, so so so facha.
- Ah, pero, ¿vosotros se los habéis subido? Que no sé ni qué vamos a poder hacer nosotros cuando entremos, que no estáis dejando nada.
- Claro, porque nosotros gobernamos, y lo sabes, para recuperar la grandeza de España, esa gran nación, la España de Felipe.
- La España de Ansar, nuestra España.
- Y, bueno, me molesta, claro, como a vosotros, que el pueblo no lo comprenda.
- Tienes razón, Alfredo. Nosotros con la grandeza y ellos todo el día en la calle, protestando. Ahora que quieren un referéndum. Por dios, ni que esto fuera una democracia.
- Jajajjajajajajjaa, qué buen chiste. Ah, que no es un chiste. Bufff, a veces me dais miedo.
- Claro, los rojos, que les dais alas. Y todo el día en las calles.
- Y se quejan de todo, claro, Mariano, de todo. Lo último, coño, de la reforma laboral, porque encadenan los pobrecitos contratos temporales.
- Anda que no, Alfredo, que nosotros trabajamos cuatro años, bueno, con suerte, ocho o doce y mira, no nos quejamos nunca.
- Anda que no. Y no nos quejamos. Claro que después la jubilación no está mal, ¿no?
- Claro que no, pero eso es porque nosotros somos unos héroes, los que estamos salvando a España...
- Eso sí que sí. Todo por España. Y no vamos a permitir que doscientas personas pongan patas arriba a un país.
- Di que no, Alfredo, di que no. Que para eso ya estamos nosotros y no somos muchos más.

1 comentario:

Anónimo dijo...

todo por españa, hasta que nos quedemos sin nada, sin ni siquiera esa españa