viernes, 19 de agosto de 2011

Pequeños lugares, pequeños detalles

A una de mis estudiantes, que no sé si leerá este texto
A veces uno se cansa del mundo en que vive, de tanta máscara hipócrita en la que vive tanto diablo disfrazado de ángel, tanto fascista disfrazado de demócrata, tanto horror disfrazado de indeferencia. La vida, va, sí, a lo mejor, pero no, no el mundo, que alguien lo pare, de una vez, por todas, que uno y muchos más, uno quiere bajarse, muchos más quieren otra. Y uno se refugia en las palabras y recuerda que a veces ha dejado una huella pequeña, pero tal vez necesaria, una huella que hace bien. Hola, soy una antigua alumna tuya. En primer lugar quería felicitarte por tu blog, me gusta mucho lo que escribes. En segundo lugar agradecerte que escribas, yo ahora también lo hago. Fuiste una de las personas que me incentivaron inconscientemente a expresar mis sentimientos mediante un par de letras. Mucho de lo que escribes me sirve de inspiración. Y uno intenta imaginar quién es y no tiene ni idea, por una vez es buena la incertidumbre, la vida como caos, como tantas otras veces, la vida con tildes, la vida sin tildes. Uno es profesor por cosas como esta, imagina, uno escribe por refugiarse, por olvidar que el mundo calla cuando no debe y dice todo aquello que no debería, por escapar de relojes que no marcan otra estupidez que la del ser humano. Pensar como hace dos mil años. Y el mundo sigue, sigue como siempre. Nada cambia, uno imagina, nada cambia, excepto el color de los uniformes. A veces, uno encuentra palabras, y una hamaca, al sur, siempre al sur, y uno encuentra cenas bajo las estrellas y silencio, también tranquilidad, y palabras en otro idioma, y otros lugares, pequeñas calles en las que perderse hasta ser nadie, y volver a encontrarse y estar en pueblos de una sola plaza y una sola calle, y todos los silencios del pueblo. Y uno olvida el mundo en el que vive y recuerda una sonrisa, una llamada de teléfono, un helado al otro lado del sur y tantos tantos detalles de un verano en que el mundo quedó atrás por un mes en una isla sin puente.

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