martes, 27 de septiembre de 2011

El intransigente XCIV

- Hey, cuánto tiempo.
- Sí que hace tiempo, sí.
- Y, ¿qué tal?
- Bufff, deseando irme a cualquier otra parte.
- Sí que eres exagerado, sí.
- Sí, soy andaluz. Pero es que da miedo. Nos toca volver a las cavernas.
- ¿A las tabernas?
- Bufffff, pues también. Porque yo voy a necesitar estar borracho para seguir en esta mierda de país.
- Dale, ya empieza el comunista, jajajaja. Vete a otro país.

- Ya quisiera yo. Nos toca otra larga noche de piedra. Que si vamos a derogar la ley del aborto, que si vamos a recortar, que si hay que mejorar la educación.
- Sí, anda que si se dedican a empeorarla. Vaya panda de...
- Que si la condesa dice que los indignados fraguan golpes de Estado y que sí la Revolución Francesa... A saber que sabe una franquista de una revolución.
- A lo mejor sabe, eh, de esa Francia y teme que traigamos alguna guillotina y le caiga a ella.
- Me extraña que las gillotinas puedan cortar una cara tan dura.
- También es verdad. ¿Sabes? Estoy cansado. Me gustaría irme, de verdad.
- Pero, ¿a dónde? Si todo está igual...
- A un sitio sin mercados...
- ¿Un sitio sin mercados? ¿Dónde?
- Yo qué sé... ¿En el Ikea?



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