viernes, 30 de septiembre de 2011

El profesor no tiene quien le escriba III


Para Sorel
Mintamos. Miremos a la cara a las pizarras y expliquemos el complemento directo, olvidemos, indirectamente, el mundo y cuanto nos rodea. Mintamos: digamos, señores, no están en una granja, ¿acaso es este lugar la selva?, miremos a sus ojos y hagámosles saber que han de saber, siempre es bueno repetirse, en naderías, hagámosles saber que han de saber comportarse, actuar con educación y respeto. Seamos lo bastante hipócritas. Dejemos que las cosas sean como son las cosas, ahora y siempre. Escuchen en silencio lo que tengo que decir y hagan sus ejercicios, memoricen, hagan sus deberes, salgan a la calle y sean buenos. Seamos lo bastante hipócritas para olvidar, en cada hora, que el mundo se deshace y sigamos mirando a sus ojos y castigando si alguno, alguna vez, piensa de más alguna vez. Saber qué es un complemento directo y dónde hallarlo puede ayudarte, ayudarte a saber por qué las ventanas no tienen colores. Contemos cuentos de hadas y príncipes con reyes que salvan al mundo y son felices y comen perdices y siempre son buenos para el pueblo. El pueblo llano, lisa y llanamente. Miremos a sus ojos y digamos, una y otra vez, porque lo digo yo y digamos luego, no saben pensar, no prestan atención, no saben. Seamos lo bastante hipócritas como para olvidar entonces que, a veces, uno llega, habla y espera que lo escuchen, porque sí, porque desde siempre ha sido así, y para qué inventar otra cosa. Seamos lo bastante hipócritas como para olvidar entonces que llevamos desde la Edad Media compartimentado la enseñanza en asignaturas. Dejemos entonces que nos lo quiten todo, todo por cuanto lucharon algunos de aquellos que querían cambiar esa pequeña parte del mundo en que vivían, nada más, dejemos entonces que nos lo arrebaten, y no, nos preguntemos entonces por qué, por qué no hay nadie en la calle, no preguntemos si todas las preguntas están en lo exámenes, y también, parece, todas las respuestas. Olvidemos, por un momento al menos, que este no es mundo, no es mundo para nadie y que estamos aquí para enseñar lengua. Y borremos de una vez todas las pizarras. Seamos lo bastante hipócritas como para mirarnos al espejo y decirnos, sí, sólo este es un comienzo, sólo ahora, y dejemos, a un lado, todos  los complementos, todas las circunstancias. Seamos lo suficientemente honestos. Miremos a los ojos de aquellos que quieren aprender algo más que hojas de papel obsoleto y enseñemos, por una vez, por una vez tan solo, que no hay más opción que ser uno con el mundo y que las calles, las calles, por una vez y muchas, han de ser nuestras, para todo y nada. 

1 comentario:

mjose tovar rodriguez dijo...

tienes un poco de razon profee..aparte todos los profes soiis unos pelmazooss!